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María Eugenia Vidal llega a las elecciones de octubre con un panorama preocupante. Se sabe que carece de fondos para lanzar medidas económicas y de esa manera poder amortiguar el impacto social después de la derrota en las PASO. Lo peor, no puede quejarse ante la administración nacional. Se dice en el entorno que no dialoga hace días con Mauricio Macri y que los intendentes decidieron avanzar solos en sus respectivas campañas.

 

El sábado pasado fue la última charla que mantuvieron la gobernadora bonaerense y el Presidente. Le comunicó que necesitaba a Hernán Lacunza para ocupar la vacante de había dejado Nicolás Dujovne en el Ministerio de Hacienda.

 

Se suma a las críticas duras recibidas por un grupo de intendentes y legisladores de Juntos por el Cambio que creen que remontar los 20 puntos de diferencia que hay con el candidato a gobernador del Frente de Todos, Axel Kicillof, será muy difícil. Culpan al voto castigo a la economía nacional en medio de inflación, consumo en crisis y dólar por las nubes.

 

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Dijo un ministro de Vidal a Infobae que "la situación está muy complicada. No vamos a mentir. Pero María Eugenia seguirá adelante y ya dijo que dará pelea aunque sea en soledad hasta el final". Panorama solitario y complicado, ya que la gobernadora bonaerense no pudo lanzar un paquete de medidas económicas que tenía previsto para hacerle frente a la situación de clases medias y bajas. Las PASO fueron determinantes y ahora sólo cuenta con las medidas que lanzó la Nación de eliminación del IVA en productos básicos, los bonos a estatales y el refuerzo en planes sociales. 

 

Al parecer, según fuentes cercanas, a Vidal los anuncios de la Casa Rosada le restarán 4.000 millones de pesos a las arcas provinciales. No puede hacer reclamos pero recibe los de sus pares de provincias opositoras.

 

Desde el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense, que lidera Santiago Lopez Medrano, aseguran que el paquete previsto para la clase media, las pymes y los sectores bajos se iba a llevar unos 1.000 millones de pesos de las arcas provinciales. Pero ahora nada de eso podrá usarse y ni siquiera hay margen para hacer reasignación de partidas presupuestarias.

 

Y lo peor que le pasó a Vidal fue que le sacaran a Lacunza, agravando la situación en la Provincia. Explican que el nuevo ministro de Hacienda ahora es un aliado de la gobernación bonaerense pero no puede girar más fondos que los ya anunciados por Macri en las medidas para todo el país. Ni siquiera se podrá pensar en un crédito del Banco Mundial.

 

Vidal empezará nuevamente a recorrer la provincia para retomar la campaña de cara a octubre el próximo 7 de septiembre, junto a su equipo de campaña: el ministro de gobierno Federico Salvai; su vocero, Mariano Mohadeb; el ministro de Seguridad y candidato a diputado nacional Cristian Ritondo y el vicegobernador Daniel Salvador. Será una estrategia en soledad y sin la presencia de las figuras nacionales como Macri, Horacio Rodríguez Larreta, Lilita Carrió o Miguel Pichetto. 

 

La gobernadora bonaerense apuesta ahora a realizar salidas sorpresa por el conurbano, evitará el esquema de propaganda en redes sociales que le habían recomendado Marcos Peña y Durán Barba para las PASO y se enfocará en mostrar la gestión y en "dialogar y escuchar a la gente", como suele repetir ante sus legisladores o intendentes.

 

A su lado, Ritondo será uno de los pilares en esta estrategia de mostrar la gestión. Con la seguridad como eje de la administración bonaerense más ponderados: lucha contra el narcotráfico y las drogas en todo el conurbano, y disminución de la delincuencia en las calles.

 

Al parecer, Ritondo dijo a funcionarios cercanos que "resulta paradójico haber perdido en las PASO cuando la imagen de aprobación de la gestión bonaerense está por encima del 50%". En el Ministerio de Seguridad bonaerense aseguran que gran parte de esa imagen positiva tiene que ver con el énfasis que puso Vidal en el tema la lucha contra las drogas y las mafias en territorio bonaerense. Pero al parecer, todo eso no alcanzó para las PASO y el voto castigo a la economía nacional arrasó con cualquier expectativa prevista.

 

En el marco de su carrera de reelección, Vidal recibió a legisladores, intendentes y candidatos de Juntos por el Cambio, pidiéndoles salir a enfrentar una dura lucha en octubre, pero pelea contra e pesimismo y malestar con la Casa Rosada. Debe cambiar el ánimo de los funcionarios.

 

¿Qué recriminan intendentes y legisladores de Cambiemos? Acusan a Marcos Peña por no haber querido desdoblar la campaña provincial de la nacional y automáticamente atribuyen la derrota en las PASO al voto castigo por la economía nacional encarada por Macri.

 

Vidal, en reuniones a puertas cerradas con intendentes y legisladores de Juntos por el Cambio, dejó a entrever que no sólo no habrá campaña de los intendentes con la figura de Macri detrás sino que habrá una municipalización de la estrategia electoral en las comunas que incluso estará ajena a la gobernadora bonaerense. "Se trata de supervivencia política y tratar de alcanzar un milagro", detalló a Infobae un intendente de Cambiemos del conurbano. A la vista de los resultados de las PASO el objetivo de los intendentes parece complicado también: sólo Gustavo Posse (San Isidro), Jaime Méndez (San Miguel) y Jorge Macri (Vicente López) ganaron en sus distritos.

 

LOS NÚMEROS CALIENTES

Si se repite en octubre el resultado del 11 de agosto, el ahora oficialismo retendría 45 de los 64 municipios que pone en juego en estas elecciones del 2019.

 

En esta estrategia de municipalizar la campaña y dejar afuera a Macri y a Vidal están anotados intendentes de Cambiemos como los de Lanús, Tres de Febrero, Morón o La Plata, entre otros.

 

En la reunión con la Mesa de Acción Política que participó el lunes pasado Vidal donde estaban Peña, Frigerio, Carrió, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, entre otros, la gobernadora bonaerense les adelantó la jugada que percibía de los intendentes, el malestar que había con la economía nacional y deslizó que "sólo un milagro" podría revertir el resultado de las PASO. Incluso varios funcionarios nacionales también lo piensan, pero esperan el milagro de octubre para llegar al balotaje en noviembre.