Lucrecia Martel

"La presencia de Polanski con noticias del pasado me resultó muy incómoda", aseguró Lucrecia Martel en la conferencia de prensa inaugural del certamen. "No voy a asistir a la gala de Polanski porque represento a muchas mujeres que estamos luchando en Argentina por cuestiones como ésta, no deseo ponerme de pie y aplaudir", declaró Martel, autora de cuatro largometrajes, entre ellos La Ciénaga (2001) y Zama (2017) y considerada entre las mejores directoras de cine en activo del mundo.


La invitación al legendario Lido veneciano al maestro franco- polaco Roman Polanski, en concurso con "Jaccuse", sobre el caso Dreyfus, el escándalo antisemítico en Francia entre 1894 y 1906, ha generado polémicas por la condena al realizador por violación sexual en Estados Unidos en los años 70.


La oficina de prensa de Polanski confirmó en París a la AFP que el cineasta no asistirá en Venecia al estreno de su filme y que tampoco ofrecerá una conferencia de prensa telefónica.
"Pero he visto que la víctima considera el caso cerrado, no niega los hechos sino que cree que Polanski ha cumplido lo que su familia y ella habían pedido", explicó Martel.


"Si la víctima se ve resarcida, ¿qué vamos a hacer nosotros?, ¿ajusticiarle, negarle estar en el festival, ponerle fuera de competición para proteger el festival? Son conversaciones pendientes de nuestro tiempo. Sacar o meter a Polanski nos obliga a conversar, no es algo sencillo de resolver", explicó al abrir de hecho un debate pendiente sobre uno de los temas que afectan el mundo de cine.


La Mostra se inaugura este miércoles en medio de las polémicas después de que varios movimientos feministas protestaran por la participación de Polanski así como por la escasa selección de filmes dirigidos por mujeres, ya que sólo dos figuran en la competición.
"No separo la obra del hombre, pero creo que su obra merece una oportunidad por las reflexiones que plantea", reconoció la cineasta.


Por su parte, el director del festival Alberto Barbera, defendió la inclusión de la última obra del anciano cineasta como una "obra maestra", una reconstrucción "extraordinaria" de un evento histórico.


"No soy un juez al que le piden expresarse en base a criterios y principios de la justicia si debe ir o no a la cárcel por lo que ha cometido. Yo soy un crítico de cine que debe decidir si un filme merece o no participar en una competición. Eso es lo que he hecho. Mi labor se acaba ahí", afirmó.