SE SUMA AL VIAJE DE MACRI

Lacunza analiza viajar a Estados Unidos para destrabar desembolso del FMI

El Gobierno cumplió las metas del acuerdo hasta el segundo trimestre del año y Estados Unidos, que tiene fuerte influencia en el directorio del Fondo, apoyaría ese desembolso, que es resistido por los países europeos que integran también la conducción del organismo.
Martes 10 de septiembre de 2019

Hernán Lacunza, ministro de Hacienda, conferencia de prensaHernán Lacunza, ministro de Hacienda

El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, analiza viajar a Estados Unidos para destrabar ante el FMI el desembolso de 5.400 millones de dólares y reunirse con inversores.

 

El Gobierno cumplió las metas del acuerdo hasta el segundo trimestre del año y Estados Unidos, que tiene fuerte influencia en el directorio del FMI, apoyaría ese desembolso, que es resistido por los países europeos que integran también la conducción del organismo.

 

Por su parte, el presidente Mauricio Macri viajará en dos semanas también a Estados Unidos para participar de la Asamblea General de la ONU y reunirse con el presidente norteamericano, Donald Trump, encuentro que cobra relevancia por su peso clave en la aprobación de ese desembolso.

 

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A pesar del respaldo estadounidense, un grupo de países europeos comenzó a marcar distancia y es partidario de esperar el recambio presidencial antes de decidir el desembolso, según trascendió de fuentes del FMI.

 

La demora en el envío de una misión oficial para aprobar las metas del acuerdo que liberarían el desembolso parece confirmar la hipótesis de que recién podría concretarse en noviembre, después de las elecciones.

 

Voceros del Palacio de Hacienda señalaron que "no hay ninguna novedad" sobre ese viaje, y que se espera que el jueves próximo el FMI, en su habitual conferencia de prensa, vuelva a opinar sobre la situación argentina.

 

Algunos economistas creen que con el virtual cepo cambiario y el reperfilamiento de deuda el Gobierno podría llegar sin sobresaltos al cambio presidencial, mientras que otros señalan que ese desembolso es crucial para lograr ese objetivo.

Hernán Lacunza
FMI
Estados Unidos
PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Análisis de Hernán Lacunza: "La pandemia puede ser una oportunidad para la Argentina"

El ex ministro de Economía analizó la pandemia y las medidas adoptadas en el país para controlar la propagación y su impacto económico.
Jueves 23 de abril de 2020

Hernán Lacunza, columna, coronavirusHernán Lacunza, nota sobre coronavirus.

El ex ministro de Economía, Hernán Lacunza, publicó una columna analizando la pandemia del coronavirus y sus efectos en nuestro país. Las oportunidades que una crisis sanitaria puede representar para Argentina, quien se encuentra en cuarentena desde el 20 de marzo.

 

“No hacía falta una bandada de cisnes negros como la pandemia para conocer nuestra falta de desarrollo. Pero sí para exponer cruelmente la vulnerabilidad de una comunidad que lleva tres décadas con un tercio de su población bajo la línea de pobreza (35% promedio entre 1987 y 2019) y la fragilidad de un sistema de salud fragmentado (ni público ni privado; ni prepago ni sindical; ni municipal ni provincial ni nacional) que demanda casi un 10% de nuestro esfuerzo anual (6,6% del PBI en el subsistema público y 2,8% en el privado) en prestadores múltiples superpuestos. Como en muchos otros campos, solemos confiar en que el sacrificio vocacional individual de los profesionales de la salud compense las falencias del sistema colectivo que no supimos construir”, comentó.

 

Respecto a la respuesta del Estado local, analizó: “Fue, como desde que éramos chicos, algo primitiva e insuficiente. Más allá de alguna impericia (ok, desde afuera siempre se ve todo más fácil), la política pública choca a menudo con dos limitantes omnipresentes: la falta de recursos y la fragilidad de su estructura. Cuando queremos llegar a seis millones de jubilados, resulta que muchos no usan la tarjeta del cajero; cuando aspiramos a compensar a cinco millones de trabajadores informales, nos topamos con la falta de resortes prácticos para identificarlos y acreditarles un alivio oportuno; cuando diseñamos líneas de crédito para PyMEs, encontramos que el 70% de las empresas no puede armar una carpeta de crédito.”

 

“Con esta estructura, los estabilizadores automáticos (seguro de desempleo, garantías públicas al crédito) que admiramos en otras economías (que Estados Unidos pueda identificar y asistir a seis millones de desocupados en una semana), acá no funcionan o, peor, llegan tarde y desenfocados, con impacto regresivo. Despreciamos durante décadas el diseño de un seguro de desempleo contracíclico porque, deliberadamente, preferimos un sistema de asistencia discrecional”, aseveró.

 

 

Respecto a la economía argentina, manifestó: “Para los márgenes presupuestarios argentinos, el paquete oficial no fue menor: entre medidas fiscales y financieras, ronda el 3% del PBI. Para un Estado sin moneda y sin crédito, un paquete más generoso podría ser imprudente. Es obviamente lejano al de los países desarrollados (Estados Unidos, Reino Unido, España, Francia, superan el 15% del PBI), pero también al de muchas economías en desarrollo con quienes compartimos idiosincracia y vecindario: Chile, que hasta hace poco estaba en jaque social y político, pudo poner en la calle un paquete consolidado de 15% del PBI porque dispone de un fondo anticíclico tras comportarse como ¨hormiga y no cigarra¨ en las buenas; Perú de 11% del PBI porque accede al crédito voluntario de USD 3.000 millones a una tasa menor al 3% anual por su conducta fiscal y monetaria; también Colombia (8% del PBI), Brasil (7%), Uruguay (6%), Paraguay (6%). Argentina solo puede financiar la ayuda con emisión monetaria, y menudo favor haría a sus ciudadanos y empresas si a la crisis sanitaria y a la recesión por cuarentena le suma inestabilidad nominal (cambiaria, inflacionaria) por una emisión excesiva, como ya está reflejando en el termómetro instantáneo del mercado cambiario informal.”

 

“Nadie espera que en cuatro meses resuelva falencias estructurales de larga data. A riesgo de la autoindulgencia, tampoco del anterior: aun con vocación reformista, sin el suficiente poder político, ni siquiera cuatro años son suficientes para remover privilegios corporativos públicos y privados aferrados como un callo al presupuesto nacional avalado por la mayor parte de las fuerzas políticas. En todo caso, un fracaso colectivo de larga data, en especial del sector dirigente, que nos hace víctimas de nuestras propias concesiones”, aseveró.

 

“La atención está en gestionar el día a día. Pero también empezar a pensar el día después. Aunque hay muchas hipótesis incipientes, nadie sabe bien a qué orden global nos dirigimos: el arco de predicciones va desde ¨parecido al actual con tendencias aceleradas¨ a ¨un mundo desconocido¨. Ese desconcierto internacional no es excusa para que evitemos el diagnóstico local, que por precariedad e impotencia agrava el cuadro viral”, dijo.

 

“La solución de “esquina” que adoptó la Argentina para enfrentar la crisis (minimizar costo sanitario, aun a costa de maximizar el económico) podrá gozar de consenso y ser o no la correcta, pero quizás en pocas semanas sea un lujo más privativo de países ricos, dado que con el Estado que supimos construir en 36 años de democracia -por poner un punto de partida a nuestro contrato social contemporáneo- no podemos compensar los daños colaterales de la cuarentena”, analizó.

 

“La oportunidad es que aprovechemos la ocasión para encontrar consensos mínimos para salir del pantano en el que estamos desde hace décadas, y usemos los márgenes de maniobra políticos que concede una crisis para encarar reformas de estructuras que nos agobian”, continuó.

 

Como una de las medidas, indicó: “El ejercicio no admite la intención trivial de llevar agua para el propio molino ideológico con evidencia anecdótica y parcial: que el sistema sanitario alemán es público entonces hay que estatizar el nuestro, pero ni una palabra de su régimen de financiamiento; que los escandinavos practican políticas difundidas del estado del bienestar, pero nada sobre su compromiso con la salud fiscal; que Corea exporta a todo el mundo, pero sin mencionar que abre fronteras a los importados para competir en el mercado interno; que Israel asigna una porción relevante de su presupuesto público a la investigación, pero nada sobre las exigencias del régimen para sus científicos”.

 

“Tampoco admite eslóganes triviales: ¿más Estado? No vale responder sin la pregunta asociada: ¿cómo lo vamos a financiar? Porque ya tenemos déficit (el primario va a escalar de 0,4% en 2019 a 5% del PBI en 2020) y llevamos décadas de inestabilidad tratando de financiarlo con inflación y deuda. El atajo de subir impuestos no está disponible (según un estudio que hizo la Provincia con la Universidad de La Plata en 2019, 80% de las familias espera pagar menos impuestos y el 63% aspira a más prestaciones del Estado en su hogar), y no parece muy conducente la propuesta ¨que lo pague otro¨, con alquimias impositivas que gravan al que vive en vereda par si yo vivo en la impar”, se preguntó.

 

“Probablemente, la consigna emergente del ciudadano (también votante y contribuyente) para un país que ya tiene un Estado que representa el 40% del Producto y brinda servicios públicos muy deficientes, sea un ¨Estado mejor¨, no más chico o más grande: con un sistema de salud preparado para enfrentar virus externos o internos (como el dengue o el Chagas), un nivel de bancarización universal apalancado en las tecnologías disponibles para que el Estado pueda llegar directamente a los destinatarios de sus programas sociales y productivos, una carga impositiva al factor trabajo propia del siglo XXI que permita bajar la informalidad”, agregó.

 

“Si seguimos jugando al ¨Don Pirulero¨, sin ejercicio cooperativo, los incentivos individuales dominarán el enfoque cortoplacista porque todos pretenderemos acopiar para la próxima crisis. Como si refugiarse en el camarote fuera salvaguarda en un barco a la deriva que va de tormenta en tormenta. A nivel regional, el ¨sálvese quien pueda¨ que a veces se esgrime con la bandera del federalismo, no parece un mecanismo equitativo ni eficiente en el reparto de recursos públicos escasos. Las instituciones, como las brújulas, prueban su utilidad en las tempestades; en los días soleados son menos necesarias”, comentó.

 

A modo de cierre, concluyó: “En el futuro globalizado, seguramente aparecerán nuevos virus. Necesitamos una coalición pro-exportadora y pro-empleo. Para darle sustentabilidad macro (y no toparnos con la escasez de divisas cada vez que empezamos a crecer) y social (el empleo es el único cohesionador genuino y estable) a cualquier programa de desarrollo. No ocurrirá con una economía cerrada, con estas reglas laborales (el trabajo que se crea es casi todo informal), con esta estructura impositiva y con esta calidad de bienes públicos. Aprovechemos la oportunidad de la pandemia. No da para más.”

 

La columna fue publicada en Infobae el jueves 23 de abril de 2020.

 

 

Coronavirus en Argentina
Hernán Lacunza
Economía argentina
REESTRUCTURACIÓN DE DEUDA

Deuda: analistas y consultoras evaluaron la oferta del Gobierno a los bonistas

Un grupo de acreedores internacionales rechazó la oferta de reestructuración debido a que considera que está muy por debajo de sus expectativas y a que no hubo suficiente diálogo con el Gobierno.
Lunes 20 de abril de 2020

Anuncio de oferta por pago de deuda, Alberto Fernández con gobernadores en Quinta de Olivos, NAAnuncio en Olivos, NA.

Analistas opinan sobre la economía de Argentina luego de que el país sudamericano ofreciera a sus acreedores un recorte de intereses del 62%, un período de gracia de tres años y una quita de capital del 5,4% sobre su deuda a reestructurar por unos 70.000 millones de dólares.

 

Un grupo de acreedores internacionales rechazó la oferta de reestructuración debido a que considera que está muy por debajo de sus expectativas y a que no hubo suficiente diálogo con el Gobierno.

 

“La propuesta del gobierno luce escasa para generar una reacción positiva de los principales tenedores de bonos internacionales, quienes ya se pronunciaron en contra de la misma esperando negociar en un futuro inmediato”, dijo la consultora Delphos Investment.

 

Agregó que “las mayores probabilidades siguen en el campo de un no acuerdo con los acreedores privados internacionales, lo cual podía elevar el nivel de tensión financiera en relación a los activos argentinos”.

 

“La propuesta confirma los duros términos y condiciones que ya venían descontando los acreedores, en especial respecto a los bajos cupones y los períodos de gracia de los nuevos títulos”, dijo Gustavo Ber, economista de Estudio Ber.

 

“Ello se debe a que la oferta otorgaría un valor presente neto ligeramente por encima de las cotizaciones actuales de los títulos con ley Nueva York, aunque implican una fuerte quita de alrededor del 65%, con incertidumbre además para los tenedores respecto a un plan económico asociado que asegure a futuro poder afrontar dichos compromisos”, explicó.

 

“En el corto plazo y durante todo este año el efecto de la reestructuración o no va a ser duro porque la Argentina como mucho de los países va a tener bloqueado el acceso a financiamiento externo, probablemente por todo este año por efecto de la mega crisis global. Pensemos que este año la Argentina, según cuando se empiece a relajar y como sea la salida del aislamiento de la cuarentena, va a caer entre 7 y 9 puntos”, dijo en declaraciones radiales Ricardo Delgado, de la consultora Analytica.

 

“El próximo 22 de abril vencen 500 millones de dólares de intereses de los bonos Globales 21, 24 y 26. Al momento, descontamos que el gobierno no hará el pago en esa fecha, para poder seguir negociando”, estimó la consultora Ecolatina.

 

“Es una oferta que difícilmente la reciban con beneplácito y muy probablemente va a tener que haber una negociación de acá en más. Si no hay cambios en la oferta, hay mucha chance que no se acepte. Yo creo que es una oferta que le va a costar a los acreedores digerirlas”, estimó en declaraciones radiales el economista Miguel Kiguel.

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