Florencia PeñaFlorencia Peña

Florencia Peña habló de toda durante una entrevista con Rodrigo Lussich y Adrián Pallares, en la que no esquivó ninguna pregunta.

 

La charla comenzó con el recuerdo de su infancia: “Fui muy feliz básicamente porque siempre estuvo conectada con el arte. Y como empecé tan chiquita, mis días se repartían entre la escuela y las cosas que hacía afuera, que tenían que ver con el arte. Cantaba y bailaba; con eso empecé. A los 11 años hice mi primer trabajo como actriz, pero a los 10 también participé de La gente del 2000, un programa en el que dábamos opiniones sobre la realidad. Desde chica con mi mamá leíamos los diarios y estaba enterada de lo que pasaba. Cuando me preguntan si volvería a trabajar desde muy chiquita, siempre contesto que para mí no fue un trabajo sino un juego. No nos pasa a todos los seres humanos, pero yo nací con la certeza de que quería dedicarme al arte”.

 

En relación a su época de Festilindo, la actriz aseguró: “De niña nunca jamás recibí una insinuación extraña ni fui acosada. Mis padres me acompañaban mucho, se turnaban porque trabajaban; a veces me acompañaban mis abuelas, con quienes compartí muchas horas de mi vida y de mis alegrías, actuando, cantando y bailando. Más allá de que a veces ni siquiera tiene que ver con los cuidados, porque vos podés cuidar mucho a un hijo e igual le pasan cosas, la verdad que de niña nunca fui parte de una situación que te tenga que decir que fue terrible. Gracias a Dios, nunca viví nada de eso”.

Florencia Peña y Ramiro Ponce de León

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También respondió sobre los consejos para un niño que quiera ingresar al mundo del espectáculo: “Respecto a los niños que cantan, bailan o se dedican al arte, yo no recomiendo nada. Como mamá de tres hijos, a Toto el arte por ahora no le interesa demasiado; tal vez más adelante sí. Juan, que tiene 10 años, me lo pidió: de alguna manera me transmitió que quería ser actor y yo lo acompaño, y mi límite siempre va a ser su felicidad. Para los niños, cuando nos dedicamos al arte es como si hiciéramos deporte: obviamente, hay algo de la responsabilidad que empezamos a aprender de chicos, pero también es un juego. Lo complejo es cuando los padres les imponen a sus hijos cuestiones que tienen que ver con sus proyecciones personales. Pero cuando los padres escuchan genuinamente a sus hijos y estos expresan un deseo, uno debe escucharlos. Antes los chicos no tenían ni voz ni voto; ahora creo que hay más consenso en las familias”.

 

“A los 14 años me di cuenta que era famosa. Hacía un programa que se llamaba Nosotros y los otros, con Adrián Suar, Diego Torres, Germán Palacios, Gloria Carrá, Rodolfo Bebán y Silvia Montanari, que fue muy popular. Y ahí ya la gente me reconocía mucho en la calle. Pero digamos que el masazo de la popularidad llegó con Son de Diez. Tenía 16 años, fue extraño en todo sentido. Una vez me la encontré a Silvia Montanari y me dijo: "Siempre hablás tan mal de Son de Diez". No es que yo hablo mal de ese ciclo, es que fue raro: yo era una adolescente bastante atípica, muy voluptuosa, muy llamativa, y además era famosa, estaba en la tele, fue un montón en ese momento. Tuve que acomodar mucho en mi cabeza para poder soportar eso. Son de Diez hacía 40 puntos de rating, fue un flash esa época. No me arrepiento de nada, eh. Y menos mal que no existían las redes sociales porque hubiera sido tremendo. Me convertí en La Pechocha, después me operé, pero fue mi momento de mayor popularidad”, comentó.

Florencia Peña e hijos

En relación a un momento doloroso de su vida, la jurado del Bailando dijo: “Atravesé muchos momentos dolorosos. Muchos quedaron de las puertas para adentro y muchos otros se supieron, básicamente porque casi llevo en los medios el mismo tiempo que llevo de vida, así que es como difícil que esto no suceda. Y más en esta era que las redes han avanzado a un punto a donde todos se sabe. Mi separación fue uno de los momentos más duros de mi historia porque de alguna manera tenía el mandato de la familia de que todo debía ser de una manera determinada. No me podía despegar de ese mandato. Pensar en que mis hijos no iban a tener a sus padres juntos fue algo que me torturó durante mucho tiempo. Ahora mi cabeza es otra, pienso totalmente distinto, pero ese momento fue difícil”.

 

Por último, ante la consulta sobre un arrepentimiento de haberse filmado teniendo sexo, la artista dijo: “De haberme filmado no me arrepiento nunca porque esto lo voy a repetir hasta el hartazgo: cuando alguien se mete en una cuestión de índole privado, sin permiso, eso constituye un delito. Por suerte ahora se está empezando a entender un poco más desde la Justicia, más allá de lo que entienda o no la gente, de que los delitos informáticos son los delitos modernos. Más allá de eso, ningún individuo debe dejar de tener actos de libertad solamente porque haya otros que cometen delitos en este caso. Yo me volvería a filmar todas las veces que lo necesite y que lo quiera. Estoy con cinco juicios juntos, que ya llevan años, pero el año que viene supongo que vayamos a juicio oral. Y espero que la Justicia se expida de manera modelo y que siente jurisprudencia”.