Masacre de RamalloMasacre de Ramallo

Hace dos décadas, tres ladrones entraron en la sucursal del Banco Nación de Villa Ramallo para robar el tesoro, cuando una testigo llamó a la policía y entonces la institución crediticia se vio rodeada por centenares de uniformados mientras desde un comité de crisis creado al efecto se iniciaban negociaciones con los maleantes.

 

A esa hora ya había dentro del Nación seis rehenes: el gerente de la sucursal y su esposa, el contador y tres empleados que recuperaron la libertad con el paso del día.

 

Poco después de las 4 de la mañana del 17 de septiembre y cuando las negociaciones parecían estancadas, ocurrió lo inesperado.

 

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El Volkswagen Polo del gerente salió del garaje del banco atropellando un patrullero. En el asiento de adelante iban el gerente Carlos Cháves con un pan de trotyl colgado de su cuello; su esposa, Flora Lacave; y el delincuente Javier Hernández. En el asiento de atrás los delincuentes Martín Saldaña y Carlos Martínez, junto al contador Carlos Santillán.

Masacre de Ramallo

En ese escape una lluvia de balas de todo calibre disparadas por los policías que rodeaban la zona destruyó el auto y se cobró la vida de Cháves, Santillán y Javier Hernández. Horas más tarde, en la comisaría de Ramallo murió Martín Saldaña en un oscuro hecho. En tanto Martínez se mató en un accidente de moto muchos años después, cuando ya estaba con libertad condicional.

 

El Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de Rosario condenó en 2002 a Martínez, único ladrón que sobrevivió a la masacre, a 24 años de prisión por su participación en el asalto al banco.

 

También sentenciaron al cabo primero Aldo Cabral a 17 años de prisión por haber entregado a la banda un handy del Comando de Patrullas de San Nicolás y planos del Banco Nación. Y al exsoldado voluntario del Ejército, Jorge Aguilar, a 15 años, por aportar el pan de trotyl que terminó colgado del cuello del gerente.

 

Dos años más tarde, el tribunal sentenció a siete agentes de la Policía Bonaerense a pasar de entre 2 a 20 años de prisión por haber asesinado a dos rehenes y un ladrón abordo del Volkswagen Polo en las inmediaciones del Banco Nación. El TOF además le ordenó al juez Villafuerte Ruzo investigar la responsabilidad del jefe táctico del Grupo Halcón, pero Gerardo Ascacibar continuó en la fuerza: el 12 de julio de 2016 lo ascendieron a comisario mayor.