Ameba comecerebrosAmeba comecerebros

Un extraño organismo unicelular denominado "ameba comecerebros" causó la muerte de Lily Mae Avant, una nena de diez años que luchó por más de una semana por su vida tras nadar en un lago de Texas.

 

La Naegleria fowleri, tal como se la conoce científicamente, nace en aguas dulces, templadas y estancadas, como lagos, lagunas, estanques, piscinas, aguas termales y canales de riego. Crece mejor a temperaturas altas hasta los 46°C y puede sobrevivir por períodos cortos a temperaturas más elevadas. La única forma en que la “ameba” entra al cuerpo es a través de la nariz. Posteriormente sube al cerebro y empieza a destruir el tejido cerebral.

 

Esta infección causa meningoencefalitis amebiana primaria, cuyos síntomas pueden ser similares a los de la meningitis bacterianas. En los siguientes días aparecen dolores de cabeza, sensibilidad a la luz (fotofobia), fiebre, náuseas o vómitos, rigidez en el cuello, confusión, falta de atención, pérdida de equilibro, convulsiones, y alucinaciones, entre otros.

 

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"La ameba está presente en agua dulce en todo Texas y en otras partes de Estados Unidos", dijo Chris Van Deusen, portavoz del departamento, a una estación de televisión local, quien agregó que estos casos son extremadamente infrecuentes.

 

Sixto Raúl Costamagna, doctor en bioquímica y expresidente de la Asociación Parasitológica Argentina (APA), citado por El País asegura que hay 30 especies de la Naegleria que viven libremente en la naturaleza, pero solo la fowleri tiene capacidad para actuar como parásito.

 

Cuando la persona se tira en forma brusca al agua, la ameba se pega en las mucosas nasales y el camino desde allí al cerebro es apenas de unos milimetros. “El cerebro que es lo que a ella le gusta”, dice el especialista. “Si estuviese en el agua se alimentaria de bacterias, pero en el cráneo se come el tejido cerebral”.

 

El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos recomienda buscar atención médica cuando las personas que crean estar infectadas presentes fiebre, dolor de cabeza y vómitos, en particular si recientemente estuvieron nadando en agua dulce templada. La enfermedad no es contagiosa ni se contrae al beber agua contaminada, aunque es peligrosa: en EEUU, sólo cuatro personas de los 145 casos conocidos sobrevivieron entre 1962 y 2018.