Recesión, economía argentina

Un estudio denominado Exportar para Crecer, elaborado por CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) da cuenta de que la Argentina se encuentra “retenida en una trampa de crecimiento interrumpido” y que “para que la economía crezca al 3% y la balanza comercial se mantenga equilibrada, las exportaciones de bienes y servicios deberán sumar unos u$s25.000 millones adicionales para 2023”.


El estudio da cuenta de que el país se encuentra así por la recurrente falta de dólares y, en tal sentido, propone políticas para que las ventas externas permitan superar esta situación.
Desde 1940, cuando se dio origen a un nuevo régimen internacional, la economía nacional solo creció por más de cinco años consecutivos solo en dos períodos: entre 1964 y 1974, y entre 2003 y 2008.


Tomando en cuenta esa fecha, Argentina atravesó 16 episodios recesivos que suman un total de 25 años de contracción de la actividad: hubo una recesión cada tres años. Junto con la República del Congo, es el país que ha experimentado la mayor cantidad de años en recesión desde 1960.


Para explicar estos datos alarmantes, el estudio habla del conflicto de demandas materiales de la sociedad y la capacidad productiva de la economía. El conflicto genera presiones a la apreciación cambiaria, dólar barato, que erosionan los estímulos a la inversión y expansión de la oferta de bienes y servicios transables.

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En este contexto, el ritmo de crecimiento de las exportaciones tiende a ser bajo en relación al de las importaciones y el flujo neto de divisas es insuficiente. Así, se concluye que “el crecimiento se interrumpe porque faltan dólares”.

 

Ventas externas: entre 2008 y 2011 se desaceleró la mejora de las exportaciones, y su rendimiento entre 2011 y 2015 se tornó negativo ya que cayeron de un pico histórico de casi u$s100 mil millones a un poco más de u$s70 mil millones.

 

Tres factores contribuyeron a esta caída próxima a los u$s30 mil millones: la disminución de los precios de exportación la cual explica algo menos de la mitad de la reducción total; unos u$s13 mil millones.


Un segundo factor de origen externo fue la recesión de Brasil que impactó negativamente sobre las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI), especialmente en el bienio 2014-15.


Un 40% de la caída de las exportaciones (unos u$s12 mil millones). El estudio habla sobre el período 2011-15 donde “es claro, sin embargo, que durante este período, Argentina aplicó un conjunto de medidas que tendieron a desalentar las inversiones asociadas a expandir mercados y la producción exportable”.

 

Un crecimiento económico sostenido durante el próximo mandato presidencial requerirá que las exportaciones aceleren su crecimiento, afirma el documento del CIPPEC.

 

A largo plazo, el estudio explica que el país debe “construir una estrategia integral de desarrollo exportador que trascienda la concepción exclusivamente de acceso a mercados y facilitación de comercio”.

 

Además, para que las políticas de promoción de exportaciones y desarrollo productivo cumplan su cometido, el trabajo concluye que la política macroeconómica debe procurar un entorno propicio para el desarrollo exportador. Además de perseguir los objetivos convencionales de estabilidad de precios y financiera, el Banco Central debería velar por la estabilidad de las cuentas externas. El Ministerio de Hacienda, por su parte, debería instaurar una regla fiscal que administre el gasto público en forma contra-cíclica.