Femicidio de Ariana, Villa Tesei

El cadáver de Ariana Yésica Palacios, la mujer de 30 años que estaba desaparecida desde el 28 de agosto y cuyo padre le confesó a otro hijo que la mató y la enterró en su casa de la localidad bonaerense de Villa Tesei, fue hallado en la vivienda en un sitio marcado por un perro rastreador de cadáveres, informaron fuentes policiales.


El imputado declaró que el 28 de agosto encontró a Ariana llorando, tras una discusión telefónica con su novio, por temas laborales y contó que empezaron a discutir y que tras varios forcejeos apuñaló a su hija con un cuchillo.


El papá de la víctima, Willy Palacios, de nacionalidad boliviana y que trabaja en una funeraria porteña, quedó detenido desde el domingo, luego de que otro de sus hijos y hermano de la víctima se presentara ante los investigadores para denunciarlo.


Adrián, el novio de la joven asesinada, contó que él quedó sorprendido cuando su suegro le dijo que Ariana había decidido terminar su relación con él y "cambiar de aire, de trabajo" y que él continuara con su vida. El joven aseguró que le pareció extraño que ella no le haya dicho nada para ponerle fin a la relación y que sus sospechas se reavivaron cuando las amigas le comentaron que le parecía extraña la forma en la que ella contestaba los mensajes.


"Nunca vi nada raro, sí que discutían. Esto podía esperarlo más de la madre que del padre. Le tenía miedo a su madre", afirmó y recordó que en un cumpleaños de la hermana de Ariana tuvo que intervenir para separar a su novia de la madre en una pelea en la que "se empujaron y casi se fueron a las manos".

 

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Explicó que en la casa de Villa Tesei donde se realizaban las excavaciones vivían los padres con Ariana y la hija de 6 años que su novia había tenido con otra pareja y, al respecto, señaló que los abuelos "se creían los padres de la nena".

 

El novio contó que se conocieron en octubre de 2017 a través de una aplicación de citas de celular, que allí iniciaron la relación, que la chica iba a su casa en zona sur los fines de semana y que trabajaba en un call center en Capital Federal, mientras que la madre lo hacía en el taller de una marca de lencería y el padre, en una funeraria donde hacía servicios para famosos fallecidos.