Violentas protestas en Santiago de Chile, REUTERS	Crisis institucional en Chile, REUTERS

El presidente de Chile Sebastián Piñera suspendió este sábado el alza del transporte público que generó violentas protestas, aunque el cambio de rumbo no logró calmar los ánimos y la autoridad militar anunció poco después que Santiago quedaría bajo toque de queda, una restricción que no se aplicaba en la ciudad desde hace más de 30 años.

 

En una intervención desde el palacio de La Moneda, el presidente dijo haber escuchado "la voz" de sus compatriotas, en medio de una nueva jornada de manifestaciones que ya se extendieron al resto del país, con algunos supermercados saqueados y nuevas estaciones del tren subterráneo incendiadas.

 

"Vamos a suspender el alza de los pasajes del metro, lo que requerirá la aprobación de una ley que debe ser muy urgente", dijo el presidente, asegurando que escuchó "con humildad y atención" la voz de sus compatriotas.

 

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Pero poco después, el general a cargo de la seguridad en Santiago, anunció un toque de queda en toda la capital y dos provincias aledañas que suspende la libertad de movimiento y reunión, la primera vez que se aplica esa medida en la capital desde el retorno de la democracia en Chile en 1990.

Violentas protestas en Santiago de Chile, REUTERS	Crisis institucional en Chile, REUTERS

En el marco del conflicto, desde Chile aseguran que la tensión que se vive en las calles no corresponde solamente a la decisión del aumento del transporte, ya que de hecho si bien se levantó la medida, la violencia continúa.

 

"El mundo entero tiene la mirada puesta sobre Chile. Las protestas ciudadanas masivas han desatado por cierto una conciencia colectiva. No es el alza del pasaje del metro de 30 pesos, es la rabia acumulada, es la suma de todos los abusos y el rostro de eso, es el presidente Piñera", expresó un protagonista de los hechos desde las calles del país.

Violentas protestas en Santiago de Chile, REUTERS	Crisis institucional en Chile, REUTERS

"Vamos a pedirle al Gobierno que termine con el alza del metro y que en 48 horas los militares estén devuelta en sus cuarteles. Las protestas van a crecer en todo Chile, porque lo que hay es un descontento general. La ciudadanía se aburrió del abuso, el modelo neoliberal ha acumulado rabia y tenemos que enfrentarla con acciones concretas y eso no es con militares".

 

"No hay posibilidad de diálogo presidente Piñera con militares en las calles. La primera medida es terminar con el alza del metro y tomar la decisión de una agenda anti-desigualdad no sólo con el transporte público, eso es sólo la punta del Iceberg de lo que hay abajo", añadió.

 

"Las protestas van a continuar, van a crecer y aquí no hay nadie detrás de esto. Es la ciudadanía que expresa su malestar y eso el gobierno no lo entiende. Presidente vea la película del Wasón. Ahí va a lograr comprender, porque usted no entiende lo que esta pasando. Lo que hay es una rebeldía ciudadana en contra del abuso. No hay una conspiración en contra suya. Hay una conspiración en contra del modelo y usted es quien lidera ese modelo", explica el video.

Las estaciones del metro han sido escenario de manifestaciones de descontento por 11 días, convocadas principalmente por jóvenes y estudiantes que llamaron a evadir el pago de los pasajes.

 

El gobierno extendió el estado de excepción constitucional por emergencia a las ciudades de Valparaíso y Concepción, los dos polos urbanos más relevantes del país después de la capital.

Violentas protestas en Santiago de Chile, REUTERS	Crisis institucional en Chile, REUTERS

Pese al estado de emergencia, las protestas recrudecieron durante la tarde del sábado con la quema de autobuses y barricadas a pocas cuadras del palacio presidencial.

 

En el 2010, el gobierno restringió las libertades de movimiento y reunión en algunas áreas del sur país tras un fuerte terremoto que generó pánico en la población y saqueos. Sin embargo, el estado de emergencia y el toque de queda no se aplicaban en la capital desde que el país aún estaba bajo la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

 

En apenas tres semanas, Chile planea recibir al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al presidente ruso Vladimir Putin y al mandatario chino Xi Jinping, entre otros, durante una cumbre del Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico.

 

Poco después de ese evento, el país será anfitrión de otra cita de líderes mundiales en la cumbre sobre cambio climático de Naciones Unidas COP25.

Violentas protestas en Santiago de Chile, REUTERS	Crisis institucional en Chile, REUTERS

La decisión de desplegar fuerzas militares en las calles fue recibida con asombro en el país sudamericano. Analistas políticos y partidos de oposición han criticado la respuesta del gobierno a protestas que se iniciaron por las tarifas de transporte, pero que han capitalizado un descontento de larga data por el alto costo de los bienes básicos y servicios, entre otros.

 

En una nota, Amnistía Internacional dijo que el presidente Piñera debe "garantizar el respeto a los derechos humanos de estudiantes, manifestantes y todas las personas en Chile", al señalar que la decisión de convocar a los militares para ejercer la seguridad "solo incrementa el riesgo de que se cometan violaciones a los derechos humanos".