Alejandro Domínguez, Conmebol, Superfinal de Copa Libertadores, River, Boca, ReutersAlejandro Domínguez, Presidente Conmebol

Por segundo año consecutivo la final de la Copa Libertadores cambia de sede. Tras varias horas de reunión, así lo decidió la Conmebol en una nueva definición que generó polémica. Alejandro Domínguez, presidente de la entidad, terminó definiendo el lugar y claramente no fue elegido al azar.

 

El estadio elegido es el más grande de Sudamérica, tiene una capacidad de 80 mil personas y el negocio parece una vez más, prevalecer por sobre los hinchas.

 

La desorganización y desprolijidad de la Conmebol generó indignación entre los hinchas de los equipos finalistas, ya que como no podía ser de otra manera, nadie piensa en ellos sino en el negocio que significa una final de estas características.

 

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Ahora, resta definir que pasará con quienes ya tenían sus entradas y con aquellos que tenían pensado asistir a la final, pero deben cambiar sus planes ya que ni el presupuesto, ni el tiempo son los mismos.

Durante el encuentro, Domínguez estuvo acompañado por los presidentes de Flamengo y River, Rodolfo Landim y Rodolfo D Onofrio, respectivamente, además de los responsables de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Rogério Caboclo, y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio "Chiqui" Tapia.

De las tres partes que se reunieron, la idea de este estadio era de Conmebol. River quería jugar en Uruguay y Flamengo en Paraguay., pero una vez más la entidad se salió con la suya. Una vez más, los hinchas en medio de la pasión y el negocio. Una vez más, una actitud irresponsable, desprolija y poco seria por parte de la Conmebol.