Evo Morales y canciller Jorge FaurieEvo Morales y el canciller Jorge Faurie

El canciller argentino, Jorge Faurie, habló de la crisis que atraviesa Bolivia y consideró que “no están los elementos para definir como un golpe de Estado” los motivos que llevaron al presidente Evo Morales a presentar su renuncia. Expresó que el país “vive una crisis institucional", que "está en un impasse” y que “las Fuerzas Armadas no han asumido el poder”.

 

“Condenamos con toda firmeza la violencia que se ha ejercido”, señaló en referencia a los violentos episodios que se registraron en las últimas horas, como los saqueos en el domicilio particular de Evo Morales. 


Unas horas antes, el presidente Mauricio Macri admitió la preocupación de su gobierno por la situación institucional en Bolivia tras la renuncia de su par Evo Morales.


"Todos estamos preocupados", expresó el Presidente en breves declaraciones formuladas a la prensa al ingresar al salón de los científicos donde encabezar una reunión de gabinete.


Este domingo, por medio de un comunicado, el Gobierno argentino hizo "un llamado a todos los actores políticos y sociales bolivianos para preservar la paz social y el diálogo.

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Además, enfatizó la "importancia de encaminar este período de transición que se ha abierto por las vías institucionales que establece la Constitución de ese país".

 

Bolivia se encuentra en una crisis política y social desde el día después de las elecciones generales del pasado 20 de octubre, cuando comenzaron las sospechas de un fraude para favorecer la reelección de Morales para un cuarto mandato hasta 2025.
 

Morales había anunciado nuevas elecciones este domingo por la mañana, tras más de dos semanas de huelgas ciudadanas en contra del fraude y enfrentamientos entre sus detractores y partidarios, además de los motines policiales en los dos últimos días.
  

Horas antes, un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) había advertido de graves irregularidades en los comicios generales en Bolivia, lo que contó con el aval del gobierno de los Estados Unidos.
  

Todo esto precipitó la salida de Morales y su vicepresidente, Álvaro García Linera, empujados por el comando en jefe de las Fuerzas Armadas.