Evo Morales en México, REUTERSEvo Morales, REUTERS

El dirigente boliviano Evo Morales  brindó una entrevista el sábado y tildó de "dictadura genocida" a la gestión de la autoproclamada presidenta Jeanine Añez.

 

Después de los violentos enfrentamientos en los que murieron nueve manifestantes indígenas en Cochabamba, Morales sostuvo que no se encuentra en México esperando a ser restituído como mandatario boliviano.

 

"Yo me siento ex presidente, mi tarea ya está cumplida", agregó en el marco de una entrevista con la CNN.

 

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La marcha de cocaleros en Cochabamba terminó de la peor manera, con nueve muertos y más de 100 heridos: "Según mi información, la marcha era pacífica, pero a las fuerzas se les acabaron los gases y empezaron con las balas", dijo.

 

Tras los enfrentamientos, la policía boliviana mostró fotos de cocaleros armados y aseguró que los manifestantes disparaban contra los agentes y por eso tuvieron que reprimir. Mientras que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció excesos en la represión policial y mostró videos sobre el avance de las fuerzas de seguridad contra los cocaleros.

 

Para Morales, la actuación de las fuerzas armadas "demuestra que lo que está ocurriendo ahora en Bolivia es una dictadura genocida".

 

"A mí me acusaron de dictadura por haber ganado varias veces las elecciones, bueno, los más jóvenes ahora van a saber lo que es una dictadura", añadió.

 

Finalmente, expresó que la forma de pacificar al país es "escuchando las distintas movilizaciones".

 

"Yo no renuncié por cobarde, renuncié porque no quería que haya violencia de derecha", explicó.