Condenados por Caso Próvolo, RADIO LATINACorradi, Gómez y Carbacho, condenados por Caso Próvolo, RADIO LATINA

Los sacerdotes Horacio Corbacho (59 años) y Nicola Corradi (83), acusados por abusos sexuales y corrupción de menores en el Instituto Próvolo de Mendoza, fueron condenados a 45 y 42 años de prisión respectivamente por los jueces del Tribunal Penal Colegiado 2, y el ex empleado Armando Gómez (49) recibió una pena de 18 años.


El histórico veredicto fue dictado por los jueces Carlos Díaz, Mauricio Juan y Aníbal Crivelli al cumplirse tres años desde que salieron a la luz las primeras denuncias y se destaparon los hechos que tuvieron repercusión mundial.

Noticias relacionadas

 

Mariana Díaz es mamá de tres chiquitos que acudieron al Instituto durante años y fueron testigos de las atrocidades que ocurrían allí. En diálogo con RADIO LATINA, contó la pesadilla.

 

"El nene más grande empezó a los 5, el del medio con 2 y el más chico con 6. Los tres tienen hipoacusia, ninguno de los chicos que asistían ahí los papás nos dimos cuenta de lo que pasaba. Uno iba al colegio por actos, había un ambiente familiar que no te hacía pensar nada malo. Era imposible que uno pensara eso", comenzó con su relato en conversación con Ari Paluch en el ciclo "El Exprimidor".

 

"Mis hijos fueron hasta tres años atrás cuando explotó esto, el más grande estuvo diez años allí porque él terminó séptimo hace dos años en otra escuela y supuestamente ellos tenían todas las herramientas para que ellos hagan todo ahí. El trato psicológico que nos hacían como papás también era que nuestros chicos no iban a poder estar en una escuela común porque al tener una dificultad auditiva les resultaría muy complejo", agregó.

 

"Corbacho tenía contacto con uno de mis hijos porque tomó la comunión con él. El más grande tuvo que defender al más chico de uno de los celadores porque lo quiso llevar para el baño, él me contó todo y fui hasta las escuelas para plantear esto y me dijeron que en la escuela no pasaba nada, que los problemas venían desde la casa", aseveró.

"Mi hijo han compartido la mesa con esta gente, todo era una pantalla porque durante el día era una depravación lo que sucedía ahí. Mis hijos han tenido compañeros que lo padecieron, uno de ellos recibió amenaza de uno de los profesores", reveló.

 

"Estaba todo tan bien organizado para que nadie se diera cuenta de lo que pasaba. Mi nene más grande empezó el jardín ahí, pero a esta gente le convenía agarrar a chicos que no tuvieran lenguaje y usaran implantes", dijo.

 

"La Iglesia debe entender que deben cumplir una condena", cerró.

 

El debate, que comenzó el 5 de agosto y demandó 49 jornadas, se realizó a puertas cerradas por ser de instancia privada ya que se trata de delitos de abuso sexual y contó con la participación de intérpretes de Lenguas de Señas.



Los ex alumnos declararon a través de cámaras Gessell -algunas grabadas y otras bajo la modalidad en vivo y en directo- con el acompañamiento del Equipo de Abordaje de Abuso Sexual (Edeaas).Las declaraciones brindadas por los diez denunciantes abarcaron desde insinuaciones, obligación de ver material pornográfico, tocamientos, violaciones y ataques grupales, además de encubrimientos de los vejámenes y todo tipo de maltratos sufridos durante años.



En noviembre de 2016 salieron a la luz los casos de abusos en el lnstituto, situado en la localidad mendocina de Luján de Cuyo, lo que llevó a la clausura del establecimiento. El histórico veredicto fue seguido con atención también por los denunciantes de la sede del Próvolo en La Plata y en Verona, Italia -donde nació la institución- y hubo denuncias por hechos similares.