Farmaceúticos, jubiladosJubilados.

Farmacéuticas de todo el país advirtieron que por una deuda millonario que mantiene el Programa de Atención Médica Integral (PAMI), podrían dejar de atender a los jubilados afliados.

 

La decisión se tomó por la Asociación de Propietarios de Farmacias Argentinas (ASOFAR), que nuclea a los dueños de unos 2 mil establecimientos.

 

Hace unos días hubo una reunión entre ambas partes donde se manifestó la preocupación por el no pago pago de las prestaciones que recibieron los jubilados en el último tiempo. El pago es desde septiembre del año pasado y alcanza los 19 mil millones de pesos.

 

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El Gobierno tiene un acuerdo con farmacias para que se hagan cargo de comprar los remedios y el Estado les devuelve posteriormente el descuento que les corresponde a los afiliados a esta obra social.

 

Esto mismo fue cuestionado por propietarios de los comercios porque venden a precio de mercado y deben esperar a que el PAMI les reintegre parte de la plata invertida.

 

La ASOFAR advirtió que, si no hay un avance para cubrir parte de la deuda existente, los locales “no van a poder seguir prestando atención a los jubilados”.

 

Roberto Mañas, presidente de la asociación, dijo: “Entendemos que es una situación heredada, pero necesitamos encontrar una solución para los jubilados y también para las farmacias, las cuales durante los últimos cuatro años vieron caer sus ventas sensiblemente en el marco de una inflación galopante”.

 

“Se pagó parte de la deuda a las farmacias, pero aún resta lo acumulado desde septiembre de 2019. Vamos a regularizar esa situación, pero PAMI no está en condiciones financieras de resolver en un mes, años de desidia y mala administración. Queremos que los jubilados, las jubiladas y las farmacias sepan cómo está el PAMI hoy. La gestión anterior dejó a PAMI arrasado con una deuda que supera los 19.000 millones de pesos”, remarcó la funcionaria Luana Volnovich quien está a cargo de PAMI.

 

Marcelo Peretta, secretario general del sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), señaló que “los propietarios de farmacias tienen que trabajar sobre nuevas políticas porque no pueden poner de rehenes a los jubilados".

 

“Si el organismo los licita anticipadamente, primero que los compra a un precio mucho más económico y, segundo, queda distribuido en la farmacia, que no tiene que estoquearse, no tiene que invertir”, agregó Peretta.