Jair Bolsonaro, presidente de BrasilJair Bolsonaro, presidente de Brasil.

La tasa de desempleo bajó al 11% en Brasil, afectando a 11,6 millones de personas, al tiempo que el empleo informal alcanzó su nivel más alto de los últimos años.

 

Así lo detalla el informe divulgado hoy por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).

 

La desocupación en el trimestre octubre-diciembre de 2019 fue del 11 por ciento, un 0,8 por ciento más baja que en trimestre julio-agosto-septimebre.

 

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En la comparación con el último trimestre de 2018, en 2019 el desempleo mostró una retracción del 0,2 por ciento.

 

La Pesquisa Nacional por Muestra Domiciliaria del IBGE indicó, además, que la desocupación en el último tramo del año pasado fue la más baja desde 2015.

 

El total de ciudadanos con trabajo, entre octubre y diciembre últimos, fue de 94,552 millones, contra 92,736 millones en 2018.

 

Algunos sectores que venían mostrando caídas permanentes, como son la construcción y la industria, pudieron contratar", apuntó la responsable de investigaciones del IBGE, Adriana Beringuy.

 

Los trabajadores de la construcción sumaron 6,7 millones, los vinculados al sector industrial 17, 7 millones y los de la agricultura 8,5 millones.

 

Junto al aumento del número de brasileños ocupados subió a 38,4 millones la cifra de trabajadores informales, lo cual representa el 41,1 por ciento del mercado laboral, un crecimiento del 0,3 por ciento ante 2018.

 

En suma los datos expuestos por la Pesquisa Nacional "nos muestran una ligera mejora en el número de trabajadores formales y un crecimiento marcado de la informalidad", detalló Beringuy.

 

A lo largo de 2019 el número de brasileños ocupados subió 1,8 millones pero casi la mitad de los mismos, 958 mil, corresponden a ciudadanos que se volcaron al cuentapropismo y poco menos de un tercio, 446 mil, son trabajadores sin relación dependencia formal con sus empleadores.

 

Se agrega a lo anterior que de los 958 mil cuentapropistas, 586 mil, es decir más del 50 por ciento, laboran de manera precaria, sin hacer aportes previsionales ni pagar impuestos, como lo hacen los "microemprendedores".

 

La difusión de los datos económicos del cierre de 2019 trajo además otra buena noticia para el gobierno de Brasil. Si bien el año acabó nuevamente con las cuentas públicas “en rojo”, el déficit fiscal nominal fue el menor desde 2014, alcanzando el 5,9 % del Producto Interno Bruto. La cifra, además, fue de menos de la mitad de la que la propia administración había fijado como meta.

 

De todos modos, los analistas prevén que durante los próximos dos años de gestión, Bolsonaro no pueda aún conseguir el superávit fiscal. Aún así, el mandatario y el ministro Paulo Guedes prometieron realizar más recortes en el gasto público.