Marihuana, cosecha en EspañaUn negocio que no para de crecer en España.

La Guardia Civil española reveló algo que hasta el momento no se tenía conocimiento público que se trata de cómo familias humildes ingresan en el negocio de la marihuana en los últimos cuatro años.

 

La llamada Operación Mocy, a cargo de 500 agentes del instituto armado en poblaciones de Granada, Málaga, Cádiz y Valencia, se saldó con 76 detenidos tras 69 registros. La mayoría de las entradas se produjeron en viviendas humildes o de protección oficial de la localidad de Pinos Puente (10.114 habitantes), a 16 kilómetros de la ciudad de la Alhambra.


Incautaciones de plantas de marihuana se han incrementado, año a año, acumulando un aumento de casi un 600% (de 175.000 a casi un millón), según datos del Ministerio del Interior. Han pasado de intervenirse 15.174 en 2014 a 37.220 en 2018, más del doble en cuatro años, según los datos del Centro de Inteligencia Contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).

 

“Han visto un gran nicho de oportunidad y de invisibilidad en los hogares de familias humildes: llegan y se lo montan todo (plantas, cableado eléctrico, luces...), les dejan el manual de instrucciones donde detallan lo que tienen que hacer para cuidar las plantas, paso a paso, como si fuera para tontos, y luego vienen a por la cosecha (de entre cinco y 20 kilos, con tres o cuatro producciones al año), les pagan lo acordado (unos 5.000 euros por cosecha), y funcionan casi como una gran cooperativa de pequeños productores, recolectan y mandan la mercancía para Europa: Alemania, Inglaterra, Francia, Polonia, Estonia, Letonia...”, explicaron especialistas en el tema.

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Planta de marihuana

Muchos de los pueblos donde se realizan estos cultivos ya lo ven como un medio de vida para muchos de sus habitantes porque lo ven como un sobresueldo para sus economías.

 

"Normalmente, hay facilitadores de las mafias, gente que tiene contactos con distribuidores que, a su vez, tienen distintos pequeños proveedores; esto funciona como una empresa multinacional”, explican los investigadores de la Guardia Civil. “Piden tantos kilos y alguien se encarga de juntarlos para su envío adonde corresponda, a veces incluso por mensajería ordinaria envueltos en toallas y empaquetados como mercancía, como hacían los chinos”, añaden los investigadores de la policía.