Coronavirus, REUTERSCoronavirus en China, REUTERS

Un joven argentino que viajó a Hong Kong por primera vez en diciembre para visitar a su novia y volvió a hacerlo en enero, en pleno brote del coronavirus, dio detalles del panorama que se encontró en la Ciudad y cómo logró salir del epicentro del brote.

 

El joven de nombre Máximo, reveló le tomaron la temperatura cada vez que entraba y salía del hotel: "Hasta la misa la dan con barbijo".

 

"Hong Kong es una capital financiera como Nueva York, pero me encontré con una ciudad fantasma", describió a TN. Además, expresó que "no tuve miedo de contagiarme, pero tomé todas las precauciones".

 

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El joven es estudiante de Derecho y su pareja es de Filipinas. La joven trabaja como maestra jardinera, y a pesar de que las clases en las escuelas estaban suspendidas, ella tenía que asistir al lugar, grabar videos y enviárselos a los chicos. "Totalmente en contra de lo que se recomendaba, pero desde su trabajo se lo exigían, así que no tuvo opción", contó.

 

Máximo contó que cuando llegó le tomaron la temperatura y cada vez que entraba o salía debía someterse al mismo proceso. Como todos los viajeros visitó los shoppings pero se encontró con cientos de locales cerrados y muy poca gente en los centros comerciales.

 

"Como yo estaba parando en un hotel, generalmente salía a comer con mi novia. Pero ella en su casa almacenó alimentos por la situación que ya era crítica y se volvía peor", reveló.

 

Más adelante contó que por la ley de la oferta y la demanda, el precio de los barbijos creció exponencialmente y que también tuvo una fuerte alza el alcohol en gel.

 

Otra cosa que le llamó la atención según contó es que en las iglesias no había agua bendita y que el momento de "dar el beso de la paz" fue eliminado de las misas por temor al contagio.