Siria se convirtió en el mayor comprador de Yerba Mate Argentina en el mundo

El mate es una infusión con hojas de yerba mate, un árbol nativo de la selva Paranaense, que se extiende entre Argentina, Brasil y Paraguay.
Jueves 20 de febrero de 2020

MateSiria es el mayor comprador de Yerba Mate.

Los argentinos, uruguayos, paraguayos y brasileños son los consumidores más conocidos de la Yerba Mate en el mundo. Sin embargo, pese a que Siria está muy lejos de América del Sur, tomar mate se tornó una costumbre muy común entre sus ciudadanos en las últimas décadas.

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Tal es el interés sirio por la yerba mate que el país de Medio Oriente es el mayor comprador de ese producto en el mundo. Pero ¿cómo llegó Siria a ser un gran comprador de yerba mate? Y ¿qué diferencias hay en la forma en que se consume?.

 

Historia de migración

Omar es de Yabroud, una ciudad unos 80 km al norte de Damasco, la capital Siria. "Yo desde pequeño tomo mate. Tenía 4 ó 5 años y me acuerdo que mi tío viajaba de acá para allá y nos llevaba yerba. Toda la familia toma mate", cuenta Omar. En ese "de acá para allá" hace referencia a los viajes de su tío a Argentina en la década de 1970.

 

Un buen mate debe tener un buen gusto, que la yerba tenga cuerpo y que tenga mucha espuma. Un mal mate es amargo y se lava enseguida", revela Omar Kassab, sirio. La llegada del tío de Omar al país sudamericano forma parte de la inmigración de sirios y libaneses que comenzó mucho antes.

 

Se calcula que ciudadanos de estos dos países de Medio Oriente comenzaron a asentarse en Argentina entre 1860 y 1870. Según los registros irregulares de la época, por ese entonces llegaron unas 600 personas. "Dado que los árabes llegaban con sus pasaportes otorgados por el Imperio Otomano (1299-1922), no se establecían diferencias entre ellos y los turcos. (Fue recién) en el censo nacional de Argentina de 1947 que aparecen finalmente tanto los sirios como los libaneses", señalan las investigadoras Solène Bérodot y María Isabel Pozzo en "Historia de la inmigración sirio-libanesa en Argentina desde la perspectiva completa del métissage (mestizaje)".

 

"Los descendientes de árabes son hoy en día considerados como el tercer grupo de origen inmigrante en Argentina, después de los italianos y de los españoles", añade el informe publicado en 2011 por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), aunque subraya que el número exacto en la actualidad es difícil de obtener. Esa migración de la comunidad sirio-libanesa a Argentina hizo que los intercambios culturales se produjeran en ambos sentidos.

 

"Desde su llegada a Argentina, los emigrados del Imperio Otomano se acostumbraron a tomar mate, y los que retornaron a sus tierras exportaron el hábito", señala la investigadora francesa Hélène Desmet-Grégoire en su "Nota preliminar al estudio del código de bebidas en las comunidades sirias y libanesas de Argentina".

MateEl mate se toma de manera diferente en Siria.

"A medida que fueron viajando, volviendo a visitar a las familias, a los hermanos, a los padres, fueron llevando un mate y un paquete de yerba como regalo", detalla por su parte Susana Yaeid, presidenta de la Federación de Entidades Argentina-Árabe.

 

Tal fue la aceptación del mate en la cultura siria que la demanda de yerba en el país de Medio Oriente empezó a crecer. "Yo llegué a Argentina por primera vez en 1986", cuenta Kassab. "Y vine porque tenía un hermano mayor y dos tíos que estaban aquí principalmente por la búsqueda de yerba". "Al principio, comprábamos yerba a las empresas locales y mandábamos a Siria. Pero después nos mudamos acá para empezar a mejorar la calidad de la yerba", explica.

 

En 2019, el país cosechó más de 837 millones de kilos de hoja verde vendiendo en el mercado local 277 millones de kilos, según cifras del Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM).

 

¿Quiénes compran yerba mate argentina?

El país es el mayor productor y exportador de yerba mate del mundo. En 2019 exportó 39.834.062 kilos.

1.Siria 31.247.950 kilos (78,4%)

2. Chile 4.433.824 kilos (11,13%)

3. Líbano 751.127 kilos (1,88%)

4. EE.UU. 645.624 kilos (1,62%)

5. Francia 483.149 kilos (1,21%)

Fuente: Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM)

Durante el año pasado, Argentina exportó casi 40 millones de kilos de yerba, convirtiéndolo así en el primer país exportador del producto por encima de Brasil con 36 millones, según cifras del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior brasileño.

 

"Las exportaciones totales de bienes de Argentina en 2019 alcanzaron los US$61.500 millones. Y las exportaciones de yerba mate rondan los US$60 millones. Por ende apenas representan 0,1% del total de bienes exportados en el país", explica Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), de Argentina.

 

Lo que llama la atención de las exportaciones de yerba mate del país es que el 80% de ellas va hacia Siria y Líbano. El primero compró 31 millones kilos de yerba en 2019 y el segundo completó con unos 751.000 kilos.

 

Uruguay lo sigue muy de cerca ya que es un gran consumidor de la bebida, pero no produce la hoja. Uruguay le compró a Brasil, que es su principal proveedor, 30,5 millones de kilos de yerba mate en 2019, según datos enviados a BBC Mundo por Uruguay XXI, el organismo de promoción de inversiones, exportaciones e imagen de ese país, y la Secretaría de Agricultura de Brasil.

Día Nacional del mate, infusiónPreparación del mate Argentino.

Si bien las cifras de exportaciones se mantienen año a año, la guerra en Siria complicó la negociación del producto. El conflicto bélico iniciado en 2011 ha causado devastación en muchas ciudades del país. Según datos de Naciones Unidas, 6,5 millones de sirios, de un total de unos 18 millones de habitantes, se convirtieron en refugiados en otros Estados mientras que 6,1 millones se vieron desplazados dentro del país.

 

La manera de tomar mate en Argentina, Uruguay y el sur de Brasil suele tener similitudes. Se utiliza un recipiente (el mate), que originalmente era un calabacín (fruto de una planta) y que en la actualidad puede ser de varios materiales que pueden ser madera, cerámica o vidrio, por nombrar algunos. Se le coloca la yerba mate y se le agrega agua caliente para luego chupar la bebida con una bombilla (generalmente de metal).

 

Existe una variante en Paraguay, conocida como "tereré", que consiste en tomar mate con agua fría. Pero lo más importante de todo es que tomar mate es una ceremonia para compartir un momento con amigos y en familia. Y se utiliza el mismo recipiente y la misma bombilla para todos. "El mate en Siria se toma igual que acá (por Argentina), pero en algunas zonas se toma de forma individual. Comparten la pava o el termo y cada uno tiene su bombilla", detalla Omar Kassab. Y agrega que "se toma en vaso de vidrio porque es mucho más higiénico para poder sentir bien el gusto de la yerba".

 

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TRAS PUBLICAR INFORME

Cancillería rusa: "Informe de OPAQ que acusa a Siria de 3 ataques químicos en 2017 fue elaborado por encargo de Occidente"

Lo dijo la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso: "Si afirman algo, tienen que presentar las pruebas".
Viernes 10 de abril de 2020

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María ZajárovaLa portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, expresó que el nuevo informe de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) que responsabiliza a la Fuerza Aérea de Siria de 3 ataques químicos perpetrados en el país en el 2017 fue redactado por encargo de los países de Occidente.

                      

Zajárova, dijo: "La conclusión principal de este documento, —y que fue obviamente elaborado por encargo y quizás bajo presión política de los países de Occidente— se reduce a la siguiente tesis: 'hay motivos razonables para creer' —es una cita— 'que en los 3 casos tuvo lugar el uso de armas químicas por la aviación gubernamental siria y las órdenes pertinentes provenían directamente del mando de la Fuerza Aérea de Siria'. Es simplemente loco ver esto: 'hay motivos razonables para creer' en un documento de una organización internacional que llevó a cabo un trabajo a lo largo de varios años".

 

"¿Qué estaban haciendo allí en la OPAQ si hablan de que después de unos años ustedes tienen 'motivos razonables para creer'?.  Si afirman algo, tienen que presentar las pruebas", agregó.

 

En el informe el Equipo de Investigación e Identificación (EII) de la OPAQ culpó a Damasco de 3 ataques químicos que se realizaron en Ltamenah el 24, el 25 y el 30 de marzo de 2017.

 

Dos de los ataques del 24 y 30 de marzo, según el informe, fueron llevados a cabo por un avión militar Su-22 de la Fuerza Aérea siria que arrojó una bomba con sarín sobre Ltamenah. El ataque del 25 de marzo se efectuó con un helicóptero de las fuerzas gubernamentales. Según el EII, desde el helicóptero se lanzó un cilindro con cloro que impactó contra un hospital y afectó a al menos 30 personas.

 

Siria y Rusia han acusado a la OPAQ de parcialidad en sus investigaciones mientras que los sirios insistieron en que no usaron armas químicas.

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Informe
PASÓ MÁS DE 300 DÍAS EN SIRIA

Periodista secuestrado por Al Qaeda: “Deseaba que mi muerte fuera rápida y no doliera”

Pampliega recordó lo que padeció en su secuestro en Siria. Lo vendió su traductor, creyeron que era un espía y, asegura, “me convirtieron en su perro”. Hoy, aunque volvió a cubrir conflictos en Medio Oriente, sostiene: “Ningún reportaje vale mi vida”.
Sábado 25 de enero de 2020

Antonio Pampliega, periodista secuestrado en SiriaAntonio Pampliega, periodista secuestrado en Siria.

Antonio Pampliega es un fotoperiodista que fue secuestrado 299 días por Al Qaeda en Siria. Nacido en Madrid hace 37 años, Pampliega está especializado en zonas de conflicto, como Irak, Siria, Pakistán o Afganistán. mTambién ha escrito varios libros: 'Afganistán' (2011), 'En la oscuridad' (2017) (es la historia de su secuestro, ya que escribir era la única forma de entretenerse durante el cautiverio) y 'Las trincheras de la esperanza' (2018).

 

En 2015 viajó a Siria para poder hacer un reportaje sobre la situación a la que se estaba enfrentando el país.

 

Pampliega consiguió contactar con Usama, un traductor que iba a ayudarles durante todo el reportaje. Tenían algunos amigos periodistas en común y buenos contactos. Sin embargo, Antonio Pampliega está convencido de que fue él quien les vendió al grupo terrorista "Estoy convencido de que nos vendió por su reacción. Se tiró. Le tocaron el hombro y se cayó al suelo. Ni siquiera le golpearon. Se fue al suelo. Entonces nos trasladan a la primera celda en la que estuvimos."

 

Pasaron 10 meses hasta que Pampliega consiguió su liberación. Patadas, collejas, burlas, empujones son algunas de las cosas que tuvo que vivir. En varias entrevistas, Pampliega se arrepiente de que en ese momento valiese más un reportaje que su propia seguridad.

Antonio Pampliega, periodista secuestrado en SiriaAntonio cuando regesó a España.

En una entrevista con Infobae contó su experiencia: "Ese Antonio que aterrizó en Bagdad le hubiera dado una colleja, como decimos nosotros, una cachetada en la nuca. Fui sin idea de árabe, con un muy mal inglés, desconociendo dónde me metía. Lo hacía para buscar notoriedad, convertirme en una estrella, ¡Yo quería ser Pérez Reverte! Estaba equivocado. Estuve una semana con las tropas españolas, y no mucho más".

 

"La sensación de estar,donde la gente está muerta o va a morir, mientras tú te sientes vivo, es como una droga. Vas, y quieres más. ¡Terminas siendo un yonki de la guerra!", relató.

 

Respecto de cómo fue secuestrado, comentó: "Nuestro traductor, Usama, nos terminó vendiendo. Era la primera vez que trabajaba con él. Teníamos contacto desde un año antes, sobre todo por Facebook, y lo iba tanteando. Pregunté a compañeros que habían trabajado con él y me dijeron que era de fiar, que era buena persona. Pero la realidad que tenía Usama en su vida, era diferente".

 

"Estábamos haciendo un reportaje en el casco antiguo de Aleppo, al norte de Siria, que era Patrimonio Histórico de la Humanidad. Queríamos ver cómo estaban esos lugares milenarios. Pero el traductor y el conductor tenían todo arreglado todo con una unidad de Al Qaeda. Enfilamos una calle, en un cruce se detuvo el carro, de la nada una furgoneta nos cortó el paso, bajaron seis o siete hombres armados hasta los dientes, apuntándonos y pegando gritos. En ese momento pensé que nos habían secuestrado, no que nos habían vendido. Y que estábamos muertos. Por entonces, el Estado Islámico mataba a los periodistas. Por fortuna, estos eran de Al Qaeda. Dentro de una escala de hijoputismo, con los otros ni se podía negociar", reveló al comenzar con su relato sobre el secuestro.

Antonio Pampliega, periodista secuestrado en Siria

"Al medio del campo, a una construcción, como un antiguo garaje. Nos bajaron, nos quitaron las cámaras, los pasaportes, y uno a uno nos metieron en una habitación. Luego entraron el traductor y el conductor, que se reía y hacía gestos como que nos iban a degollar. Ángel se acercó al traductor y le pidió que les dijera que teníamos la protección de una unidad de los rebeldes sirios. Era verdad, porque habíamos entrevistado a un comandante rebelde, respetado, que nos había dado un salvoconducto", contó.

 

Respecto de sus meses de encierro, reveló: "Hubo dos etapas. Al principio estábamos juntos. Pasamos por tres casas diferentes. Nos trataban bien, nos daban de comer lo que queríamos, nos proveían medicinas. A uno le enseñé a jugar al ajedrez, hasta que me ganó. Era gente a la que le pagaban para que nos tuviera, nada más. Nunca nos pusieron una mano encima. Pero el día 95 me sacaron de la habitación de mis compañeros, y los 204 días siguientes estuve en aislamiento, porque pensaban que trabajaba para el gobierno, que era espía."

 

"Durante 204 días estuve en una habitación, aislado. Empezaron palizas, insultos, vejaciones, tenía una luz led 24 horas al dia, y si me dormía, golpeaban fuerte la puerta. Estos eran profesionales, la habitación estaba cerrada con candados, había cámaras. Como cualquier carcelero, intentaron deshumanizarme. Cada vez que entraban me tenía que poner una capucha, el bozal. Cuando iba al baño le daba la mano a uno, la correa. Iba solo dos veces al día, mañana y noche. Si me hacía encima o en un rincón, me golpeaban. Cuando querían que me pusiera de pie, chasqueaban los dedos. Para ellos, tener un periodista estaba bien. Pero un espía, o alguien del gobierno, valía mucho más. Sobre todo a nivel de propaganda. No es lo mismo degollar a un periodista que a un funcionario", aseveró.

 

Al ser consultado sobre si durante ese calvario pensó en matarse, dijo: "Si. Creía que el suicidio era un vehículo para escapar de ahí. Claro, con el resultado de la historia, era una tontería. Pero ese momento era de desesperación pura y dura. No quería que me degüellen como a Jim Foley (periodista inglés muerto por ISIS), ni que me quemen vivo como al piloto jordano. Para eso me lo hacía yo. Y era pensarlo todo el tiempo."

 

Cuando estaba solo contó que "escribía cartas a mi hermana. Una especie de diario. Le llevo quince años, y para mi es como una hija. Tenemos un vínculo muy fuerte. De hecho, en agosto seré padre, y ella será la madrina. Le contaba cómo estaba, qué sentimientos tenía".

 

Sobre el momento de su liberación, describió: "El 7 de mayo del 2016 entraron dos de ellos a la habitación. El que siempre me pegaba, y un traductor. Iban vestidos de negro, tenían puesto un pasamontañas y una cinta con el logotipo del Estado Islámico. Me pusieron una capucha y unos grilletes. Me metieron en una furgoneta. Dije: “Hasta aquí llegó”. Siempre recordaré que iba mirando para abajo, y pensaba: “Dios mío, que sea rápido y que no me duela”. Salimos de la carretera y entramos a un campo. Se detuvieron, me bajaron, caminé unos metros y me quitaron la capucha. Y vi a mis compañeros, arrodillados. Pensé: “O nos matan, o nos venden, o nos llevan a otro sitio”. Pero nunca que nos iba a liberar. Había como 15 soldados armados hasta los dientes. Uno, vestido de blanco, que era el jefe, se acerca y nos dice: “Hurr”, que en árabe significa libertad. Y como no nos movíamos, nos empuja y dice: “Turquía, no vuelvan nunca más”."

 

¿Volverías a Siria? fue la pregunta obligada a lo que contestó: "Me encantaría, pero le prometía a mi hermana que no lo haría. Después del secuestro, tenía miedo de regresar a zonas de conflicto. Lo solucioné con una psicóloga. Luego fui a Irak, a Afganistán… sigo haciendo mi trabajo. Pero no soy tan arriesgado como antes. No voy tan al límite. Y más ahora, que viene un niño en camino. Ya no me apetece. Ningún reportaje vale mi vida."

 

Al finalizar reveló lo que haría si fuese nuevamente secuestrado: "Si tuviera un arma a mano, me pegaría un tiro en la cabeza. No pasaría por lo mismo nunca más."

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