Momo Venegas, familiaresConflicto familiar tras la muerte de Venegas.

Gerónimo “Momo” Venegas asumió al frente de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) en 1991. Dejó la conducción cuando murió, en Necochea, el 26 de junio de 2017. Desde ese día se desató una guerra silenciosa entre sus herederos para quedarse con la fortuna que dejó el sindicalista fallecido.

 

El martes 19 de septiembre, una de las hijas de Venegas, María Eva, dijo que “testaferros de mi padre se quedaron con mi plata”. ¿A quién sañaló? Según su versión, el actual titular del gremio, Ramón Ayala, y la mano derecha de Venegas, Carlos Arrieta, son socios y llegaron a un acuerdo con otras hijas del Momo para repartirse la herencia que no está en el trámite de sucesión que se lleva a cabo en la ciudad balnearia. Hoteles, empresas agropecuarias, departamentos y cuentas en el exterior serían parte de todos los bienes que, según María Eva, están a nombre del entorno que tenía el gremialista preferido del presidente Mauricio Macri y que no declaró a nombre de su familia porque, siempre según la hija, “cuidaba mucho la imagen”. “No se puede calcular el monto de todo lo que estamos disputando”, reconoció la mujer.

 

Venegas tuvo seis hijos. Con su primera mujer, Nélida Rosa Andino, tuvo a Pamela, María Eva, Estela, María Rosa y Yanina. Luego, junto a Liliana Rosas, tuvo a Joaquín, que nació en 2003. En esta guerra quedaron dos bandos. De un lado, María Eva junto a Joaquín. Del otro, el resto de las hijas.

 

Noticias relacionadas

“Me dijeron que mi hijo era solamente un polvo, pero estuve ocho años con él”, manifestó Liliana Rosas.

 

Cansada de no conseguir lo acordado, María Eva hizo una advertencia pública: “Mi padre me dejó documentación. Ellos saben que tengo las pruebas de los bienes con Carlos Arrieta. Los manejaba él, pero eran de mi padre, era su testaferro. Es socio de Ayala”. Esta disputa corre por un carril paralelo a la sucesión oficial del Momo, que se tramita en el Juzgado Civil y Comercial Nº 1 de la ciudad de Necochea.

 

Según fuentes del juzgado, es tan poco el interés que todavía no hubo declaratoria de herederos. “El tenía declarados 3 millones de pesos. El tema es todo lo otro. A nadie le conviene que se sepa de cuánto estamos hablando”, dijo María Eva.

 

Acusaciones y comunicados cruzados. A poco de morir Venegas, Eva denunció que la internaron para declararla insana y quedarse con su dinero. “Una noche me desperté en mi casa de Necochea, reventaron la puerta y cayeron con médicos para internarme”, sostuvo. Nadie quiere revelar el número exacto de esa disputa, aunque fuentes allegadas a la familia hablan de millones de dólares. “No se puede calcular el monto”, reconoció María Eva. Veinticuatro horas después, le respondieron sus hermanas (Pamela, Estela, María Rosa y Yanina) y la acusaron de exponer “en vuestros medios de comunicación historias altamente difamantes e injuriantes a su memoria (del Momo Venegas), las cuales no compartimos y mucho menos aceptamos”. Además, desligaron al gremio y a su obra social, Osprera. El jueves, desde Uatre, intentaron calmar las aguas: “Desde que Venegas comenzó a dirigir el gremio, éste se fortaleció patrimonialmente, aumentando tanto sus afiliados como sus activos. Esto fue producto de una gestión exitosa y eficiente”.

 

El domingo, el abogado Alejandro Sánchez Kalbermatten, denunció penalmente a Arrieta y Ayala y reclamó a la Justicia allanar de forma “urgente” el gremio. Solicitó convocar “no sólo a los hijos y herederos del Sr. Venegas, sino también a los periodistas que investigaron y dieron a conocer el tema en calidad de testigos, a las actuales autoridades de la Uatre,disponer el allanamiento urgente de dicho sindicato a fin de recabar documentación referida a los movimientos financieros del mismo y solicitar informes a la AFIP a fin de establecer los movimientos fiscales y toda actividad comercial registrada a nombre del fallecido Venegas, así como también de la Uatre, la totalidad de los sucesores y de los imputados”.

 

María Eva desmintió la muerte de su padre por Twitter. Días después, durante el velatorio, en Necochea, fue ella quien echó al camionero Hugo Moyano cuando se acercó al cajón. En el momento se escucharon insultos y el ex jefe de la CGT se retiró sin decir nada. Ella relató el hecho por Twitter: “‘Traidor, ¿qué hacés acá?’, le dije. ‘Mi padre ni los teléfonos te atendía. Se fue sabiendo que quien fue su amigo es un traidor. Andate ya, no tenés vergüenza de estar acá’”. “Nadie lo esperaba, fue un hijo de puta traidor”, agregó en otro mensaje. Las diferencias entre Moyano y Venegas se ahondaron tras el conflicto entre el Gobierno y el campo. Aquella vez, Hugo permaneció junto a Cristina, en la vereda opuesta del Momo. Nunca pudieron superar ese enfrentamiento.