Ciencia, estudioEstudio científico.

Científicos han detectado que los alimentos han alargado su vida y con riesgo de sufrir enfermedades y eso se basa en una dieta que disminuye un 30% las calorías diarias. 

 

El estudio fue publicado el último jueves donde explica las distintas reacciones que un cuerpo puede tener al someterse a una estricta restricción calórica.

 

Juan Carlos Izpisúa, investigador español y parte de quienes elaboraron estudio en Salk, comentó: “Este estudio muestra que el envejecimiento es un proceso reversible. Hemos mostrado que determinados cambios metabólicos que llevan a una aceleración del envejecimiento se pueden reprogramar de una manera relativamente sencilla, reduciendo nuestra ingesta calórica, con la finalidad no ya de extender nuestras vidas, sino, mucho más importante, de que nuestra vejez sea más saludable”.

 

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El equipo analiza el material genético célula a célula para analizar unas 200.000 células de nueve órganos y tejidos diferentes de ratas. Uno de los grupos comían lo que querían y en el otros animales que comían un 30% menos calorías.

 

Se usó ratas adultas que iban los 18 a los 27 meses de edad, lo que en humanos equivaldría a un seguimiento entre los 50 y los 70 años.

 

Los resultados aportan los cambios que suceden con la edad y la dieta tanto dentro de cada célula como en la comunicación entre estas. Los investigadores han detectado que los genes y los procesos moleculares más afectados con la edad tienen que ver con el sistema inmune —que se desregula en las ratas que comen a voluntad—, la inflamación y el metabolismo.

 

Además, la cantidad de células inmunes en casi todos los tejidos aumentó con la edad, pero no lo hizo en las ratas con calorías reducidas, que tenían unos niveles equiparables a los de ratas jovenzuelas de cinco meses y las ratas en restricción calórica no mostraban más de la mitad de todos los marcadores de envejecimiento identificados en sus compañeras con una dieta normal.

Ciencia, estudioLos investigadores Concepción Rodríguez y Juan Carlos Izpisúa, del Instituto Salk.

Concepción Rodríguez, investigadora del Salk, dice: “La inflamación es un mecanismo esencial de defensa inmunológica que se ha desarrollado durante la evolución para aumentar la supervivencia de las especies. El problema es que durante el envejecimiento hay una desregulación muy pronunciada del sistema inmune que da lugar a un estado de inflamación sistémica crónica y a la aparición de enfermedades asociadas a la edad, como por ejemplo el alzhéimer. La posibilidad de reprogramar ese estado inflamatorio aberrante mediante la restricción calórica sin duda nos proporciona una nueva herramienta para el posible tratamiento de enfermedades asociadas al envejecimiento".

 

Esta prueba muestra que comer menos mejora marcadores de salud básicos. Ya están arrancando los primeros estudios para intentar ya no tratar una enfermedad concreta, sino atacar el envejecimiento con moléculas como la metformina, aprobada para tratar la diabetes


Pablo Fernández-Marcos, experto en enfermedades metabólicas asociadas al envejecimiento en el centro IMDEA-Food, de Madrid, contó: “Es un estudio técnicamente impresionante y aporta una información valiosísima. Un hallazgo interesante es que las células de la grasa y de la aorta son las que más cambian con el envejecimiento y se recuperan con la restricción calórica, lo que confirma la importancia que tienen estos tejidos en el envejecimiento, por encima de otros más clásicos como el cerebro o la médula ósea", explica. "Y otro más, que yo veo muy importante, es que ven beneficios más claros de la restricción en machos que en hembras, lo que apoya algunos indicios anteriores. Hay pocos estudios comparando los dos sexos, y esto es un problema serio que se está intentando reducir comparando ambos sexos, como han hecho aquí”.

 

Ya hay científicos que admiten practicar algún tipo de restricción calórica o ayunos intermitentes.