Shely Jacquier y Guillermo DepierroShely Jacquier y su esposo, Guillermo Depierro

Una hermosa historia de amor fue marcada por la inseguridad ya que el 4 de julio de 2018, cuatro encapuchados entraron a robar en la casa de Necochea de Shely Jacquier y Guillermo Depierro.

 

Los ladrones golpearon a ambos y causaron la muerte del empresario, de 68 años, quien sufrió un infarto y terminó siendo velado en su propia funeraria (Depierro-Picardi), la única de la ciudad y en la que él trabajó hasta el último día.

 

Este viernes, comienza el juicio ante el Tribunal en lo Criminal N° 1, presidido por el juez Mario Juliano. En el banquillo estarán Carlos Benigno Luna (47), Alan Franco Maldonado (23), Marcos Ezequiel Ibauza (22) y Ezequiel Genaro Saravia (30).

 

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Los cuatro están detenidos en Batán e imputados por el fiscal Carlos Larrarte de "homicidio en ocasión de robo".

 

Como presunta entregadora, además, está acusada Ivana Gisela Benítez (34), quien fue pareja de Luna, el líder de la banda, un hombre con un pesado prontuario que debió haber estado preso al momento del hecho, pero que se había fugado en un traslado de la comisaría al hospital, con las esposas puestas.

 

Jacquier no quiso volver a la casa donde vio morir a su marido. Se mudó a un departamento. Sin embargo, nunca dudó de asistir al juicio. "A mí no me van a amedrentar. Les diría: '¿por qué no me pegan ahora?'", afirmó.

 

"Es difícil salir adelante, atravesar la tristeza, aprender a vivir sola a mi edad. Es aprender a vivir otra vez. Pero es lo que me tocó", se resigna la mujer.

 

Durante el asalto, mientras los ladrones los insultaban y les pedían la plata de la venta de una casa, él llegó a decirle: "Hasta en esto estamos juntitos".

 

Según la mujer, a los delincuentes les habían dado el dato que tenían plata de la venta de la casa de su madre. Pero ya se la había gastado, en un viaje familiar y en un auto. "No, querido, con lo que me estás pegando, te la daría", le contestó a uno de ellos mientras era agredida.

 

Como no había mucho dinero en la casa, uno de los intrusos reclamó: "¿Dónde está el revólver?". Era un arma obsoleta de la que sólo conocía su existencia el matrimonio y una empleada doméstica.

 

A la pareja la golpearon y amenazaron en un dormitorio. "Piña va, piña viene", describió Jacquier, quien recordó que un miembro del grupo le advirtió, mientras fijaba la vista en un velador: "Dame la plata o te picaneo". Y que le pegaba "en la cintura con unas zapatillas", y también a mano abierta.