Boris Johnson, Brexit, Gran Bretaña, Unión Europea, REUTERSBoris Johnson anunciando medidas. 

Recién el 23 de marzo Reino Unido finalmente optaba por el confinamiento de la población y el cierre de comercios. Solo se podrá salir para conseguir comida, hacer ejercicio una vez al día o para trabajar en sectores necesarios. Estas medidas llegan con más de 5.000 casos, más de 300 muertes y con la sensación más allá de sus fronteras de que se ha actuado demasiado tarde.

 

En este sentido, Italia o España son dos ejemplos en los que las autoridades británicas pueden mirarse, ya que muestran cómo se disparan los casos y las víctimas cuando no se aplican las medidas a tiempo.

 

Los datos muestran que la tardía respuesta de Johnson, así como la poca concienciación de la población sobre la pandemia pueden provocar una situación similar a la que se vive en otros países europeos. Londres, ciudad multicultural con casi 9 millones de habitantes, está en el ojo del huracán, ya que a estas alturas acapara casi la mitad de los fallecidos en el país a pesar de abarcar solo al 14% de la población total.

 

Noticias relacionadas

En las localidades británicas como Londres o Manchester se han seguido produciendo un gran número de movimientos. En general, los británicos han hecho más o menos vida normal hasta el 20 de marzo, cuando ya se observa una pronunciada bajada de los desplazamientos.

 

La tardanza en la aplicación de medidas restrictivas por parte del Gobierno amenaza al país entero, pero la capital ya está empezando a notar los efectos. Los hospitales del sur de la ciudad han experimentado un aumento de trece veces en el número de pacientes afectados con coronavirus en solo 12 días, tal y como señala The Guardian, lo que está provocando que los quirófanos se conviertan en unidades de cuidados intensivos improvisados.

 

Los médicos recuerdan que los números se duplican cada tres o cuatro días, por lo que en unas dos semanas tendrán que atender a miles de personas y la situación podría descontrolarse.

 

Un aumento exponencial de los casos de coronavirus tendría un grave impacto sobre el Servicio Nacional de Salud británico (NHS), que lleva años denunciando las precarias condiciones en las que se encuentra. A finales de 2017, la falta de personal hacía que hubiera 100.000 puestos vacantes, especialmente en el servicio de enfermería (el más afectado) y de medicina.