Cuarentena por coronavirus en Argentina, REUTERSCuarentena por coronavirus en Argentina, REUTERS

Las complicaciones en las economías mundiales por la pandemia de coronavirus impactarán de lleno también en los números de nuestro país.

 

En los últimos días se conocieron varios pronósticos y todos son menos alentadores que los anteriores. El Institute of Internacional Finance (IIF), entidad que agrupa a los principales bancos del mundo, estimó que la caída podría llegar en realidad a 3,1%, Moody´s publicó que estima un derrumbe todavía mayor, del 3,9% y ya localmente la consultora Elypsis estimó que en realidad el derrumbe podría acercarse a 4,5%.

 

De la extensión de la cuarentena dependerá hasta qué punto se puede seguir o no deteriorando el nivel de actividad. Los planes anunciados por el Gobierno buscan amortiguar los efectos de la crisis en los sectores más vulnerables, pero de ninguna manera son suficientes para compensar el derrumbe.

 

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Para tener una idea de magnitudes, la caída esperada para este año prácticamente duplicaría la que se vivió en 2019, que estuvo marcado por una inflación de casi 54% y un derrumbe de casi 9% del salario real.

 

- Extensión del aislamiento forzoso: Se estima que un 70% de los comercios en la Argentina permanece cerrado y por lo tanto no puede facturar. Millones de personas se quedaron casi sin ingresos de la noche a la mañana. Y muchos de los que son empleados del sector privado tendrán dificultades para cobrar o directamente no les pagarán. Cada día que pasa agranda las dificultades y presiona a una recesión mayor, sobre todo teniendo en cuenta que la economía local depende básicamente del comportamiento del consumo interno.

 

- Impacto local de la recesión global: de la misma manera que caen las proyecciones para la Argentina, lo mismo sucede en el mundo. Tanto Estados Unidos como Europa entrarán en recesión y los números del segundo trimestre serán terroríficos. Aunque el país está muy cerrado desde el punto de vista comercial, implica una caída en el nivel de exportaciones, tanto por una merma de las cantidades como de los precios de los productos exportables.

 

- La renegociación de la deuda: la posibilidad de caer en default total ya era una fuerte amenaza antes de que estallara la pandemia. Ahora los temores recrudecieron, ya que la caída de la actividad económica y el aumento del déficit fiscal volverán mucho más complejo efectivizar cualquier pago a los bonistas en los próximos años. Con suerte, las negociaciones podrían llevar varios meses pero mientras tanto obligará al Gobierno a extender el “reperfilamiento” de vencimientos tanto en dólares como en pesos.