Test de coronavirus en el Instituto MalbránInstituto Malbrán

En medio de la pandemia de coronavirus que paraliza y atemoriza al mundo, el Instituto Malbrán se convirtió en el corazón del combate contra el COVID-19 en la Argentina.

 

Para el diagnóstico y la vigilancia del nuevo coronavirus, es el laboratorio nacional de referencia, rol que ya tuvo en 2009 con la Gripe A y que tiene todos los años en los brotes estacionales, sean de gripe o de aquellos patógenos que provocan bronquiolitis. Es un lugar, en palabras del presidente, poblado por “genios”.

 

En el instituto centenario en el que trabajaron los Nobel argentinos Bernardo Houssay y César Milstein, sobre una de las rejas de entrada, hay un cartelito improvisado envuelto en un folio plástico. “El organismo no hace hisopados”, dice, y pide que quienes tengan sospechas llamen al 107.

 Test de coronavirus en el Instituto Malbrán

“En este lugar solamente recibimos las muestras de los casos sospechosos que se toman en otras instituciones”, explica Elsa Baumeister, jefa del Servicio de Virosis Respiratoria, desde la sala de reuniones del edificio principal, donde acaba de terminar una junta del Comité de Crisis del Instituto. Son días de mucho esfuerzo y emoción para todos los trabajadores de la salud pública, pero aquí eso casi se respira.

 

En la Argentina, “la técnica que se está eligiendo para hacer el diagnóstico como referencia es 'RT-PCR en tiempo real', son test que tienen una alta sensibilidad y especificidad, ya que detectamos directamente el genoma del virus en las muestras del paciente”, explica la científica. “Eso nos permite diagnosticar [aún] cuando hay poca cantidad del virus”, agrega.

 

El testeo requiere recursos humanos sumamente especializados, cuya capacitación en todo el país está a cargo del Malbrán. Los científicos deben descontaminar el triple envase donde por protocolo se guarda el resultado de cada hisopado, abrirlo en una cabina de seguridad biológica con absoluta precaución por la alta tasa de contagio y extraer una molécula de ARN (ácido ribonucleico), que luego pasará a un tubo de ensayo, donde se traduce a una cadena de ADN. Esto permite que el virus sea detectado por PCR en tiempo real (polymerase chain reaction).

 Test de coronavirus en el Instituto Malbrán

Después de esperar un par de horas, un software analiza algunas características de la muestra y las traduce a una serie de curvas. Esas curvas se comparan con otras —de control— de casos positivos y de casos negativos, y así se determina a qué grupo pertenece la muestra. “La duración del ensayo en el equipo en el que se hace la reacción es de dos horas, lo que tarda mucho más es todo lo anterior, en total, el instituto necesita dos días”, detalla Baumeister.

 

En el Malbrán, ya se hicieron más de ocho mil test y dieron positivo alrededor del 14%, cuenta la científica. “Según la Organización Mundial de la Salud, si uno tiene aproximadamente un porcentaje de positividad de entre el 10% y el 20% —y en la Argentina estamos ahí— se estaría haciendo un buen muestreo. Siempre es bueno mejorar la capacidad diagnóstica, pero tenemos que hacer una utilización del recurso adecuado, por muestra tenemos una base de unos cuatro mil pesos en gastos de insumos”.

 

Uno de los logros del Instituto es la descentralización. “Entrenamos a 35 laboratorios, uno por provincia más o menos, pero además esa red se ha ampliado a distintas universidades, al Senasa​ y a distintas instituciones que están colaborando. A eso se suman los laboratorios del sector privado. Por eso, la cantidad de diagnósticos ha aumentado bastante en los últimos días”, explica Baumeister.

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