PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Análisis de Hernán Lacunza: "La pandemia puede ser una oportunidad para la Argentina"

El ex ministro de Economía analizó la pandemia y las medidas adoptadas en el país para controlar la propagación y su impacto económico.
Jueves 23 de abril de 2020

Hernán Lacunza, columna, coronavirusHernán Lacunza, nota sobre coronavirus.

El ex ministro de Economía, Hernán Lacunza, publicó una columna analizando la pandemia del coronavirus y sus efectos en nuestro país. Las oportunidades que una crisis sanitaria puede representar para Argentina, quien se encuentra en cuarentena desde el 20 de marzo.

 

“No hacía falta una bandada de cisnes negros como la pandemia para conocer nuestra falta de desarrollo. Pero sí para exponer cruelmente la vulnerabilidad de una comunidad que lleva tres décadas con un tercio de su población bajo la línea de pobreza (35% promedio entre 1987 y 2019) y la fragilidad de un sistema de salud fragmentado (ni público ni privado; ni prepago ni sindical; ni municipal ni provincial ni nacional) que demanda casi un 10% de nuestro esfuerzo anual (6,6% del PBI en el subsistema público y 2,8% en el privado) en prestadores múltiples superpuestos. Como en muchos otros campos, solemos confiar en que el sacrificio vocacional individual de los profesionales de la salud compense las falencias del sistema colectivo que no supimos construir”, comentó.

 

Respecto a la respuesta del Estado local, analizó: “Fue, como desde que éramos chicos, algo primitiva e insuficiente. Más allá de alguna impericia (ok, desde afuera siempre se ve todo más fácil), la política pública choca a menudo con dos limitantes omnipresentes: la falta de recursos y la fragilidad de su estructura. Cuando queremos llegar a seis millones de jubilados, resulta que muchos no usan la tarjeta del cajero; cuando aspiramos a compensar a cinco millones de trabajadores informales, nos topamos con la falta de resortes prácticos para identificarlos y acreditarles un alivio oportuno; cuando diseñamos líneas de crédito para PyMEs, encontramos que el 70% de las empresas no puede armar una carpeta de crédito.”

 

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“Con esta estructura, los estabilizadores automáticos (seguro de desempleo, garantías públicas al crédito) que admiramos en otras economías (que Estados Unidos pueda identificar y asistir a seis millones de desocupados en una semana), acá no funcionan o, peor, llegan tarde y desenfocados, con impacto regresivo. Despreciamos durante décadas el diseño de un seguro de desempleo contracíclico porque, deliberadamente, preferimos un sistema de asistencia discrecional”, aseveró.

 

 

Respecto a la economía argentina, manifestó: “Para los márgenes presupuestarios argentinos, el paquete oficial no fue menor: entre medidas fiscales y financieras, ronda el 3% del PBI. Para un Estado sin moneda y sin crédito, un paquete más generoso podría ser imprudente. Es obviamente lejano al de los países desarrollados (Estados Unidos, Reino Unido, España, Francia, superan el 15% del PBI), pero también al de muchas economías en desarrollo con quienes compartimos idiosincracia y vecindario: Chile, que hasta hace poco estaba en jaque social y político, pudo poner en la calle un paquete consolidado de 15% del PBI porque dispone de un fondo anticíclico tras comportarse como ¨hormiga y no cigarra¨ en las buenas; Perú de 11% del PBI porque accede al crédito voluntario de USD 3.000 millones a una tasa menor al 3% anual por su conducta fiscal y monetaria; también Colombia (8% del PBI), Brasil (7%), Uruguay (6%), Paraguay (6%). Argentina solo puede financiar la ayuda con emisión monetaria, y menudo favor haría a sus ciudadanos y empresas si a la crisis sanitaria y a la recesión por cuarentena le suma inestabilidad nominal (cambiaria, inflacionaria) por una emisión excesiva, como ya está reflejando en el termómetro instantáneo del mercado cambiario informal.”

 

“Nadie espera que en cuatro meses resuelva falencias estructurales de larga data. A riesgo de la autoindulgencia, tampoco del anterior: aun con vocación reformista, sin el suficiente poder político, ni siquiera cuatro años son suficientes para remover privilegios corporativos públicos y privados aferrados como un callo al presupuesto nacional avalado por la mayor parte de las fuerzas políticas. En todo caso, un fracaso colectivo de larga data, en especial del sector dirigente, que nos hace víctimas de nuestras propias concesiones”, aseveró.

 

“La atención está en gestionar el día a día. Pero también empezar a pensar el día después. Aunque hay muchas hipótesis incipientes, nadie sabe bien a qué orden global nos dirigimos: el arco de predicciones va desde ¨parecido al actual con tendencias aceleradas¨ a ¨un mundo desconocido¨. Ese desconcierto internacional no es excusa para que evitemos el diagnóstico local, que por precariedad e impotencia agrava el cuadro viral”, dijo.

 

“La solución de “esquina” que adoptó la Argentina para enfrentar la crisis (minimizar costo sanitario, aun a costa de maximizar el económico) podrá gozar de consenso y ser o no la correcta, pero quizás en pocas semanas sea un lujo más privativo de países ricos, dado que con el Estado que supimos construir en 36 años de democracia -por poner un punto de partida a nuestro contrato social contemporáneo- no podemos compensar los daños colaterales de la cuarentena”, analizó.

 

“La oportunidad es que aprovechemos la ocasión para encontrar consensos mínimos para salir del pantano en el que estamos desde hace décadas, y usemos los márgenes de maniobra políticos que concede una crisis para encarar reformas de estructuras que nos agobian”, continuó.

 

Como una de las medidas, indicó: “El ejercicio no admite la intención trivial de llevar agua para el propio molino ideológico con evidencia anecdótica y parcial: que el sistema sanitario alemán es público entonces hay que estatizar el nuestro, pero ni una palabra de su régimen de financiamiento; que los escandinavos practican políticas difundidas del estado del bienestar, pero nada sobre su compromiso con la salud fiscal; que Corea exporta a todo el mundo, pero sin mencionar que abre fronteras a los importados para competir en el mercado interno; que Israel asigna una porción relevante de su presupuesto público a la investigación, pero nada sobre las exigencias del régimen para sus científicos”.

 

“Tampoco admite eslóganes triviales: ¿más Estado? No vale responder sin la pregunta asociada: ¿cómo lo vamos a financiar? Porque ya tenemos déficit (el primario va a escalar de 0,4% en 2019 a 5% del PBI en 2020) y llevamos décadas de inestabilidad tratando de financiarlo con inflación y deuda. El atajo de subir impuestos no está disponible (según un estudio que hizo la Provincia con la Universidad de La Plata en 2019, 80% de las familias espera pagar menos impuestos y el 63% aspira a más prestaciones del Estado en su hogar), y no parece muy conducente la propuesta ¨que lo pague otro¨, con alquimias impositivas que gravan al que vive en vereda par si yo vivo en la impar”, se preguntó.

 

“Probablemente, la consigna emergente del ciudadano (también votante y contribuyente) para un país que ya tiene un Estado que representa el 40% del Producto y brinda servicios públicos muy deficientes, sea un ¨Estado mejor¨, no más chico o más grande: con un sistema de salud preparado para enfrentar virus externos o internos (como el dengue o el Chagas), un nivel de bancarización universal apalancado en las tecnologías disponibles para que el Estado pueda llegar directamente a los destinatarios de sus programas sociales y productivos, una carga impositiva al factor trabajo propia del siglo XXI que permita bajar la informalidad”, agregó.

 

“Si seguimos jugando al ¨Don Pirulero¨, sin ejercicio cooperativo, los incentivos individuales dominarán el enfoque cortoplacista porque todos pretenderemos acopiar para la próxima crisis. Como si refugiarse en el camarote fuera salvaguarda en un barco a la deriva que va de tormenta en tormenta. A nivel regional, el ¨sálvese quien pueda¨ que a veces se esgrime con la bandera del federalismo, no parece un mecanismo equitativo ni eficiente en el reparto de recursos públicos escasos. Las instituciones, como las brújulas, prueban su utilidad en las tempestades; en los días soleados son menos necesarias”, comentó.

 

A modo de cierre, concluyó: “En el futuro globalizado, seguramente aparecerán nuevos virus. Necesitamos una coalición pro-exportadora y pro-empleo. Para darle sustentabilidad macro (y no toparnos con la escasez de divisas cada vez que empezamos a crecer) y social (el empleo es el único cohesionador genuino y estable) a cualquier programa de desarrollo. No ocurrirá con una economía cerrada, con estas reglas laborales (el trabajo que se crea es casi todo informal), con esta estructura impositiva y con esta calidad de bienes públicos. Aprovechemos la oportunidad de la pandemia. No da para más.”

 

La columna fue publicada en Infobae el jueves 23 de abril de 2020.

 

 

Coronavirus en Argentina
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Economía argentina
CRISIS ECONÓMICA

Otra empresa autopartista se va de Argentina y lleva su producción a Brasil

Se trata de la firma Saint Gobain Sekurit, que determinó cerrar su planta en la localidad bonaerense deCampana, a la que había inaugurado en 2016 con una inversión de u$s200 millones.
Miércoles 8 de julio de 2020

Autopartista francesa Saint Gobain Sekurit Saint Gobain Sekurit, cierra sus puertas en el país.

La empresa francesa Saint Gobain Sekurit decidió interrumpir la fabricación de parabrisas en su planta de Campana y llevar la producción a Brasil, desde donde atenderá el mercado local. El cierre se da días después de que se supiera que las autopartistas Axalta y Basf trasladarían al país vecino la elaboración de pinturas.

 

La fábrica fueinaugurada en 2016 luego de hacerse una inversión de u$s 200 millones, con el objetivo de fabricar unas 200.000 parabrisas al año. Sin embargo, en estos cuatro años nunca logró superar las 50.000 unidades anuales. Allí trabajaban unas 150 personas.

 

Desde la planta de Campana se abastecía a fábricas de Chevrolet y Renault. Así mismo, también se fabricaban parabrisas para el mercado de repuestos.

 

"Se invirtió para volúmenes de producción que nunca llegaron. A eso se le sumó el abuso de algunas terminales", manifestaron fuentes del sector que están al tanto del caso y recordaron la denuncia que el año pasado presentaron varios proveedores contra la marca del rombo ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC).

 

Aunque la cuarentena no fue la causa principal para el cierre de la planta, la compañía la aprovechó para comunicar oficialmente la decisión, sostuvieron las fuentes.

 

El cierre de la fábrica ya se había empezado a comentar entre los empleados a principios de año. De hecho, ya desde el año pasado, a raíz de la caída de la producción, la compañía había apelado a suspensiones de personal, hasta que en febrero se suspendió a todos los empleados.

 

Desde ese momento, la compañía comenzó a negociar la desvinculación de su personal. Es que ante la prohibición por decreto de los despidos, tuvo que acordar retiros voluntarios con cada uno de los trabajadores, que recibieron doble indemnización.

 

La industria automotriz viene en caída desde hace dos años. El año pasado, con apenas 314.787 unidades fabricadas, tuvo un retroceso que la llevó a los niveles de 2004, con exportaciones que bajaron un 16,7%.

 

Así mismo, en el primer semestre de este año, con el cierre preventivo de las terminales a raíz de la pandemia de Covid-19, el sector produjo solo 86.439 vehículos y tuvo una caída del 46,4% con respecto al mismo período de 2019. El número está muy por debajo de lo que proyectaba la industria, que preveía para todo el año cerca de 315.000 unidades.

 

Además de la planta de parabrisas de Campana, Saint Gobain tiene otras nueve en el país dedicadas a la elaboración de materiales para la construcción. Las unidades están ubicadas en el Gran Buenos Aires; Córdoba; Santa Fe; Tucumán y Entre Ríos.

 

La firma fue creada en 1665 por pedido expreso del rey Luis XIV de Francia. Su primer trabajo fue la fabricación de los cristales de la célebre Galería de los Espejos del palacio de Versalles. En 1702 obtuvo del rey el monopolio para elaborar espejos en el país Europeo, privilegio que retuvo hasta la Revolución Francesa.

 

En la Argentina, Saint Gobain está presente desde 1963. En el mercado de la construcción comercializa en el país las marcas Weber, Megaflex, Isover, Tuyango y Novoplack- Aswell

Cierre de fábricas
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QUEJAS DE EMPRESARIOS Y TRABAJADORES

Se demora el pago del salario de junio con el programa ATP

Sin fecha para el 50% de los sueldos del sector privado. Es la asistencia del Estado a empresas por la cuarentena. Malestar de empresarios y trabajadores ante la incertidumbre.
Miércoles 8 de julio de 2020

Pesos en cajero automáticoPeligra el sueldo de trabajadores.

El Estado aún no ha definido la fecha estipulada para abonar el 50% del salario de junio a trabajadores del sector privado, con un tope de $33.750 o dos sueldos mínimos, en el marco del programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) para paliar los perjuicios de la cuarentena.

 

"No definimos la fecha de pago, no hay un plazo preestablecido", indicaron fuentes de la AFIP.

 

Recordaron, también, que este mes se deberán tener en cuenta los nuevos criterios dispuestos por el Gobierno para la cobertura, ya que la ayuda sólo abarcará a empresas radicadas en el AMBA, Chaco y otras zonas puntuales donde no se flexibilizaron las medidas de aislamiento social.

 

El Estado abonó la mitad de los salarios de unos 2,6 millones de trabajadores del sector privado de todo el país correspondientes a los meses de abril y mayo.

 

Pero hasta el momento aún no se ha determinado cuántos serían los empleados alcanzados por el beneficio, ni a qué monto ascendería la partida que deberá asignarse, entre otros puntos claves.

 

El organismo recaudador procesa la información y determina a quiénes les corresponde el beneficio -lo que se está haciendo en estos días y aún no se terminó- y luego lo remite a la ANSeS para efectivizar el pago.

 

"El objetivo del Estado es que los beneficiarios accedan en el menor plazo posible al salario complementario", señalaron fuentes de la AFIP.

 

Las fechas previas:

Cuando se puso en marcha el programa ATP, el denominado salario complementario se acreditó en las cuentas de los trabajadores el 7 de mayo -por los sueldos de abril- y correspondió al cuarto día hábil.

 

En la segunda ocasión, por los salarios de mayo, los desembolsos se efectuaron el 11 de junio, noveno día hábil del mes, y ahora lo más probable es que se concreten a partir de mediados de la semana próxima.

 

Fuentes carcenas al sector empresarial expresaron que todavía muchas solicitudes no fueron aprobadas y que a raíz de esta demora la fecha de pago sufrirá este mes un nuevo retraso.

 

El 26 de junio último, la AFIP habilitó el sistema de registración online para el Programa ATP y fijó como tiempo máximo para anotarse el 3 de julio último.

 

Según lo expresó, el trámite era obligatorio incluso para aquellas empresas que hubiesen realizado el procedimiento en meses anteriores.

 

Una vez que la AFIP incorpora los datos y los pasa a ANSeS, en la página web del organismo previsional en el apartado Asistencia de Emergencia para el Trabajo y la Producción ATP se puede chequear el estado del trámite de cada trabajador cuya empresa se suscribió.

 

Allí, el organismo informa si el trabajador está registrado en el programa y, en caso negativo, aconseja consultar al empleador y, si es favorable, informa la fecha de cobro.

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