Daniel Lagostena y Érica SorianoLagostena preso. En la foto, junto a Soriano. ARCHIVO DIARIO 26.

El Tribunal de Casación bonaerense confirmó este martes la condena a 22 años de prisión de Daniel Lagostena por el crimen de su ex pareja Erica Soriano, quien desapareció en 2010 en el partido bonaerense de Lanús y su cuerpo nunca pudo ser hallado, informaron fuentes judiciales a la agencia Télam.

 

La Sala I, integrada por los jueces Ricardo Maidana y Daniel Carral, dejó firme la sentencia dictada en julio de 2018 por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9 de Lomas de Zamora, que le había atribuido al condenado el delito de "homicidio en concurso ideal con aborto", ya que la mujer estaba embarazada al momento del crimen.



Esta condena de primera instancia fue apelada en febrero de 2019 por la defensa particular de Lagostena (57) que, entre otros cuestionamientos, planteó en su recurso que el tribunal incurrió en "una errónea y absurda valoración de la prueba, afectando el principio de congruencia".



Por su parte, la fiscal adjunta de Casación, Daniela Bersi, emitió luego un dictamen en el que postuló el rechazo a la apelación interpuesta.



En su fallo de 51 páginas al que accedió Télam, los jueces Maidana y Carral recordaron una serie de testigos que se refirieron al "maltrato psicológico que sufría Érica Soriano por parte de Lagostena, quien controlaba cómo se vestía, el maquillaje que utilizaba, el uso del teléfono celular, los lugares a los que concurría y con quién lo hacía, y los boletos de colectivo para verificar sus horarios".



"Además, dieron cuenta de lo celoso y posesivo que era el imputado al punto de hackearle la cuenta de correo electrónico y revisarle el celular", señalaron, al tiempo que explicaron que, además de los testimonios, se reunieron mensajes que víctima y victimario intercambiaron por "correo electrónico" en los que ella manifestó su malestar ante las escenas de celos, planteos y reclamos.



Al respecto, el tribunal de primera instancia en su fallo condenatorio dejó asentado la "pesadilla y calvario" que Erica vivía por esta situación.



Para Casación, "contrario a la arbitrariedad y parcialidad aducidas por la defensa del imputado", el TOC 9 "hizo una valoración pormenorizada del plexo probatorio que lo llevó a reconstruir el hecho y acreditar la autoría de Lagostena".



"(…) la decisión adoptada por los magistrados se apoya en un conjunto probatorio válido, coherente y que fue explicado de acuerdo a las reglas de la lógica y de la experiencia", afirmaron.



Luego, remarcaron varios puntos de la investigación que apuntaron contra Lagostena, como que fue la última persona que estuvo con Erica, mostró "desinterés" en la búsqueda de su mujer, la última geolocalización del celular de la víctima la ubicó en el domicilio de él y, además, que el condenado mantuvo "inusuales comunicaciones" con su "núcleo familiar" la madrugada en la que se cometió el crimen.

 

También hicieron hincapié en las "contradicciones" de la versión de Lagostena al momento de, por ejemplo, describir las prendas de vestir que llevaba puesta Erica al momento de su supuesta desaparición, algunas de las cuales se hallaron en su casa.



Según Casación, los elementos reunidos se orientaron a que la mujer "no salió del lugar con vida", por lo que finalmente rechazaron por "improcedente" el recurso interpuesto por la defensa, dejando firme el fallo de primera instancia.

 

EL CASO ÉRICA SORIANO

Los investigadores determinaron que en la tarde del 20 de agosto de 2010, se dio la pareja fue al ginecólogo y a las 22.13 Erica recibió el llamado de una amiga y le dijo que estaba yendo con su pareja hacia su casa en auto.

 

Esta llamada telefónica fue el último contacto que se tuvo de la mujer con su entorno social en momentos que se encontraba en compañía de Lagostena, dijeron las fuentes.

 

Cerca de la medianoche, Lagostena comenzó a intercambiar mensajes con su sobrino Brian Poublán (25), hijo de su hermana, con quien hasta entonces no tenía un trato cotidiano ni habitual.

 

A eso de las 5 de la madrugada del día siguiente un teléfono celular a nombre de la madre del joven registró llamadas salientes en el centro porteño y la Costanera Norte, en Capital Federal, y luego se activó en Lanús, cerca de la casa del joven y su madre.

 

La intensidad de llamadas entre las 5.05 y 5.53 de la madrugada despertaron la atención de los investigadores porque no era habitual el uso horario ni el patrón de comunicación. Una fuente judicial explicó que se cree que esas llamadas se dieron en el lapso durante el cual se hizo desaparecer el cuerpo de Erica.

 

Si bien Lagostena dijo que solamente tenía un teléfono celular a nombre suyo luego se comprobó que tenía cuatro celulares activos, agregaron las fuentes.

 

PRUEBAS CONTRA LANGOSTENA

Peritos que buscaron rastros en la casa hallaron la chimenea caliente y restos de poliéster que se correspondían con una bombacha, por lo que se presume que el imputado quemó allí la ropa de su pareja.

 

También se encontró una mancha de sangre debajo de una mesita ratona que fue detectada con luminol, pero como había sido lavada sólo se pudo determinar que era de mujer.

 

Esta prueba coincide con el testimonio de una testigo de identidad reservada que declaró que "el día del hecho Daniel y Erica discutieron y por tal motivo le pegó un 'sopapo', ella se cayó y se golpeó la cabeza contra una mesada".

 

En tanto, los investigadores tomaron como una prueba importante que Lagostena tenía vínculos con propietarios y empleados del rubro funerario que le podrían haber encargado la cremación del cadáver ya que en algunas oportunidades se han quemado cuerpos sin la documentación correspondiente, precisó un vocero.

 

Erica Soriano, embarazada de dos meses y medio, fue vista por última vez el 20 de agosto de 2010 y la versión de su pareja es que al día siguiente ella se fue a visitar a su madre a la localidad bonaerense de Villa Adelina, pero allí nunca llegó.

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