Tailandia infectadas coronavirus
Sita Tyasutami (izquierda), Maria Darmaningsih (centro) y Ratri Anindyajati (derecha).

Sita Tyasutami tenía todos los síntomas asociados al coronavirus. Sin embargo, mientras yacía en una cama de hospital en la capital de Indonesia, Yakarta, su condición no había sido diagnosticada. Tampoco la de su madre, Maria Darmaningsih, que ingresó en el mismo hospital. Confinadas en habitaciones separadas, Tyasutami y su madre estaban esperando ansiosamente los resultados de sus pruebas de coronavirus, cuando el presidente de Indonesia hizo un sorprendente anuncio.

 

En una conferencia de prensa transmitida a todo el país, el mandatario Joko Widodo dijo que dos ciudadanas indonesias habían dado positivo por coronavirus, los dos primeros casos confirmados en el país. Ambas, una mujer de 64 años y su hija de 31 años, estaban recibiendo tratamiento en un hospital de enfermedades infecciosas en Yakarta, dijo el presidente.

 

La sesión informativa, realizada frente a la prensa, confirmó lo inevitable: el coronavirus había llegado a Indonesia.Transmitido por pantallas de televisión en el hospital, el anuncio del presidente sorprendió a Tyasutami y a su madre. El presidente Widodo estaba hablando de dos pacientes en su hospital, con sus perfiles, sus edades, sus síntomas, su historial de contactos. Widodo no mencionó a las pacientes por su nombre, pero no hizo falta.

 

Relato de una pesadilla

Noticias relacionadas

Tyasutami le preguntó a una enfermera si el hospital estaba tratando actualmente a otros pacientes con coronavirus. Cuando la enfermera dijo que no, la realidad la golpeó como un puñetazo en el estómago. Ella y su madre habían sido identificadas como los dos primeros casos conocidos de coronavirus en Indonesia. "Estaba confundida, enojada, triste", dijo Tyasutami. "No sabía qué hacer porque estaba en todos los medios".

 

Antes de su diagnóstico, Tyasutami era bailarina profesional, empresaria de artes escénicas, hermana, hija y amiga. Posteriormente, su identidad se redujo a una etiqueta humillante de dos palabras: caso uno. Sus registros médicos se filtraron. Los detalles de su caso fueron mal informados. Se difundieron falsos rumores en internet. En cuestión de horas, se convirtió en la cara del brote de coronavirus de Indonesia.

 

Luego, en la mañana del 17 de febrero, se despertó con síntomas que eran más fuertes que las características de una enfermedad benigna. Su madre, Darmaningsih, profesora de danza en el Instituto de Artes de Yakarta (JIA), también se enfermó días después. La condición de Darmaningsih empeoró después de una actuación de baile el 23 de febrero, cuando se puso "muy enferma". En este momento, Darmaningsih y Tyasutami fueron al hospital local en Depok, en las afueras de Yakarta. Inicialmente, el médico diagnosticó a Darmaningsih con tifus, una enfermedad bacteriana transmitida por piojos o pulgas, y a Tyasutami con bronconeumonía.

 

"Pedimos que nos hicieran la prueba de coronavirus, pero nuestra solicitud fue rechazada porque, en ese momento, el hospital no tenía las instalaciones adecuadas", dijo Tyasutami. El 27 de febrero seguían en el hospital sin conocer al patógeno que invadía sus células. Cómo son las 6 vacunas contra el coronavirus que ya se están probando en humanos y qué países están ganando la carrera La llamada de una amiga, 24 horas después, fue la que encendió las alarmas. La amiga le dijo a Tyasutami que había asistido al mismo evento de baile que una mujer japonesa que había dado positivo por coronavirus.

 

"Es por eso que insistí una vez más en que nos hicieran la prueba", dijo Tyasutami. Los médicos cedieron a su pedido esta vez. Ella y su madre fueron trasladadas a Sulianti Saroso, el hospital de enfermedades infecciosas de Yakarta, donde se sometieron a una prueba de hisopo para coronavirus. Tyasutami y Darmaningsih esperaban que un médico les dijera los resultados. En cambio, sus diagnósticos fueron leídos por el presidente Widodo el 2 de marzo. Fue una gran sorpresa para ellas como lo fue para el país.

 

Pasarían unos días antes de que Tyasutami y Darmaningsih supieran que, en caso del brote de una enfermedad, el presidente debe enterarse antes que los pacientes, por ley. Achmad Yurianto, portavoz del gobierno indonesio, dijo que no había nada de malo en la divulgación que había hecho el presidente.

 

Una ley de salud de 2009 establece que la discreción del paciente no se aplica a asuntos de interés público.Por lo tanto, el anuncio del presidente fue legal, según el experto en leyes de Yakarta, Bivitri Susanti. Sin embargo, ¿fue lo correcto, dada la protección legal de los registros médicos? "No lo creo", respondió Susanti.

 

El presidente Widodo anunció el diagnóstico de Tyasutami en una conferencia de prensa.Bien o mal hecho, el anuncio puso el caso uno y el caso dos en el centro de la atención nacional. En cuestión de horas, los mensajes que mostraban las iniciales, la dirección completa y los registros médicos del caso uno (Tyasutami) y el caso dos (Darmaningsih) se filtraron y compartieron ampliamente en WhatsApp.

 

La reacción violenta en las redes sociales, y la difusión de información errónea sobre sus vidas, fue inmediata, cruel e implacable. "Atacaron a Sita, culpándola por llevar el virus a Indonesia", le contó a la BBC la hermana mayor de Tyasutami, Ratri Anindyajati. "La culparon de perder sus trabajos o de separarse de sus familias. Cuestionaron cómo podía verse tan bonita y hermosa después de estar enferma. Dijeron que era una trampa".

 

Tyasutami fue sometida a un juicio por parte del público, a pesar de que era completamente posible que Indonesia tuviera casos de coronavirus antes del 2 de marzo. El gobierno había negado que los hubiera, pero a principios de febrero, un estudio de la Universidad de Harvard sugirió que podría haber "casos no detectados" en el país, que tiene vínculos estrechos con China, donde se detectó originalmente el virus.

 

Ahora, Indonesia es uno de los países más afectados en el sudeste asiático, con aproximadamente 12.000 casos y casi 900 muertes hasta el martes 5 de mayo.Es posible que nunca se conozcan los orígenes de la covid-19 en Indonesia. Los casos uno y dos, sin embargo, quedaron registrados.

 

"Antes de mi diagnóstico, tenía menos de 2.000 seguidores en Instagram", dijo Tyasutami. "No tenía a nadie que me enviara mensajes de odio. A los pocos días [de mi diagnóstico], mis seguidores subieron a 10.000. La gente comentaba todo, especialmente fotos mías con ropa de baile sexy y reveladora".