PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Coronavirus en Argentina: "Nadie es pro cuarentena, sí somos anti muerte y anti desastre humanitario"

Lo aseguró el infectólogo Pedro Cahn, uno de los asesores del presidente Alberto Fernández. “Argentina no inventó nada, no es una isla en el mundo donde la cuarentena no existe, sino que es una recomendación de la Organización Mundial de la Salud”, dijo.
Domingo 10 de mayo de 2020

Cuarentena por coronavirus en Argentina, AGENCIA NACuarentena en la Argentina, AGENCIA NA

El infectólogo Pedro Cahn aseguró que “nadie es pro cuarentena” pero sí “somos anti muerte y anti desastre humanitario” y cuestionó a los que están en contra del aislamiento obligatorio al decir que allí donde no se pudo cumplir con el distanciamiento social, como en los barrios populares, el crecimiento de casos de coronavirus “es mucho mayor”.

 

“Argentina no inventó nada, no es una isla en el mundo donde la cuarentena no existe, sino que es una recomendación de la Organización Mundial de la Salud”, dijo Cahn en declaraciones a Radio 10.

 

El infectólogo que integra el comité asesor del Gobierno nacional afirmó: “No soy fanático de la cuarentena, a todos nos complicó la vida, nadie es pro cuarentena, somos anti muerte y anti desastre humanitario ante una enfermedad de rápida transmisibilidad”.

 

Noticias relacionadas

“Para los que dicen si la cuarentena sirve o no, hay que decir que en los lugares donde se pudo hacer el distanciamiento social el crecimiento es muy lento y en los que no se pudo realizar es mucho mayor”, sentenció y puso como ejemplo lo que está ocurriendo en el Barrio Padre Mujica (ex Villa 31) de Retiro, en la villa 1- 11-14 del barrio porteño de Flores o los geriátricos.

 Pedro Cahn

Señaló, con respecto a la situación de los barrios populares, que “el menor problema que tenemos es si se actuó bien o se tardó 48 horas”, sino que lo principal son “las condiciones de vida de la gente, la falta de agua y el hacinamiento” y cuestionó la “muy injusta distribución del ingreso” que existe en la región.

 

"En la medida que podamos mantener el distanciamiento social a partir de mañana que se empiezan a liberalizar algunas actividades, va a empezar a volver gota a gota la actividad económica sin que perjudique la marcha de la epidemia y la integridad del sistema de salud", recalcó.

 

Criticó también al anterior gobierno de Mauricio Macri por no priorizar la salud “a tal punto que se degradó el Ministerio de Salud a secretaría”.

 

Consultado por el modelo de aislamiento flexible que implementó Suecia, Cahn informó que el país europeo tiene “2.600 casos por millón de habitantes infectados de coronavirus, 319 por millón de muertes y Argentina sólo tiene 6”.

 

“Hay un artículo que salió en el diario The Guardian de Gran Bretaña que pone como ejemplo a la Argentina de lo que se debe hacer”, resaltó.

 

Sobre la cantidad de camas de terapia intensiva disponibles, indicó que “hay ocupadas 150 sobre un total de 8.500 que hay en el país”.

 

“Es cierto los que dicen que estamos combatiendo una pandemia del siglo XXI con estrategias del siglo XVIII, lo que sucede es que en ausencia de una cura o una vacuna la mejor herramienta que tenemos es el distanciamiento social”, expresó.

Cuarentena
Pedro Cahn
Coronavirus en Argentina
PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Se curó de coronavirus, donó plasma, viajó a España para estudiar y perdió todos sus anticuerpos

Marisol San Román voló a Madrid para completar la Maestría que dejó en suspenso en marzo cuando se contagió allá de coronavirus. Los temores que regresaron al saber que ya no tiene inmunidad contra el coronavirus.
Lunes 6 de julio de 2020

Argentina en España Marisol con un amigo en una de sus primeras salidas al llegar a España.

Marisol San Román estuvo 45 días confinada, enferma de coronavirus. El 15 de abril le llegó un mail que la hizo feliz: el análisis de PCR le había dado negativo. Y recién un mes más tarde pudo donar plasma. Y lo hizo cuatro veces: el límite permitido. El 27 de junio, en un vuelo de Aerolíneas Argentinas, Marisol San Román, la “paciente 130″, regresó a Madrid. Al lugar donde el 10 de marzo se contagió de Covid-19 por compartir un lápiz labial con una chica mexicana. Fue a cerrar un ciclo, a completar la Maestría en Administración en la IE University, que pertenece al Instituto de Empresas. A liberarse de todos los fantasmas.

 

Cuando llegó a Ezeiza -dice- “me pareció una ciudad fantasma. No había nadie. Y el control es muy estricto. Primero, hay que estar con barbijo todo el tiempo. Tenés que mostrar que vivís legalmente en otro país. En mi caso tuve que mostrar mi papel de residencia en España, la matrícula de la Universidad, el alquiler del departamento, el seguro médico, los papeles del banco y mi empadronamiento en el ayuntamiento de Madrid”. Cuando pasó el check-in la aguardaba Migraciones. “Ahí tuve que firmar un papel donde decía que la Argentina no se hacía responsable de repatriarme, que me iba consciente que había una pandemia y bajo mi responsabilidad. Y después entrás al avión”, señala.

 

Al ingresar a la aeronave sólo le pidieron el ticket. Tomó una bolsita de plástico con snacks y agua -”las azafatas ahora no te llevan la comida”- y debió estar todo el viaje con el barbijo puesto. “No se puede hacer fila para ir al baño y se desciende de a uno”, cuenta.

 

En España se chocó con la nueva normalidad, y una noticia que la shockeó. Para estar presente por las mañanas en las clases de su universidad debió hacerse un riguroso chequeo médico. “Ellos agrupan a la gente en tres tipos: los que tienen anticuerpos, los que no, y los enfermos o que tengan síntomas compatibles, que pueden cursar online desde la casa”, explica.

Estudio de Argentina con coronavirus en españaEl resultado de Marisol ante su ingreso a la universidad.

 

Una vez en el aula, descubrió que no sería más como era antes de la pandemia. “Estamos en un aula para 40, pero somos 18. En la primera fila no se sienta nadie. Y tenemos separadores: un lugar sí, un lugar no. Además, hay que estar con un barbijo puesto para estar en clase y entrar a la Universidad. Y tener alcohol en gel”.

 

Argentina en España al entrar a un localMarisol en Madrid al ingresar a un local comercial.

De todos modos, algo le hace ruido al ver todo el movimiento que existe en Madrid. “La pandemia no terminó. Acá hay entre 300 y 500 casos por día. El virus sigue estando. No me siento cómoda ni con ganas de juntarme con grupos donde haya muchas personas. Mi amiga me invitó a un cumpleaños y le dije ‘gracias pero no quiero’. Un amigo me dijo de juntarnos en la Plaza de España para comer. Y también lo rechacé. Ellos ya empezaron a viajar a Marbella y Valencia, por el verano. Mi amiga dice ‘disfrutemos la libertad mientras dure’, porque saben que en China hay un rebrote y va a llegar acá tarde o temprano. Creo que tiene razón.”

Coronavirus
España
Coronavirus en Argentina
PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Organizaba marchas anti cuarentena y murió por coronavirus

Angel José Spotorno era jubilado y minimizó los riesgos de la pandemia hasta que aparecieron los primeros síntomas. Falleció en su casa, a pesar de haber consultado a la línea 107 y acudir al hospital.
Lunes 6 de julio de 2020

anticuarentenista fallecidoÁngel José Spotorno falleció por coronavirus a los 74 años. 

Jubilado y a sus 74 años, Ángel José Spotorno estaba muy activo. Falleció el 16 de junio por coronavirus en su departamento del barrio porteño de Mataderos. La enfermedad lo encontró después de hacer una actividad riesgosa, pero que disfrutaba desde antes de la pandemia: organizar acciones callejeras políticas desde las redes sociales. Spotorno descreía que le pudiera pasar algo y estaba enfurecido contra el aislamiento preventivo y obligatorio.

 

“De los 90 días que vivió en cuarentena, unos 85 habrá estado en la calle. Él siempre se cuidó mucho, no tenía ninguna enfermedad ni había tomado nada. Era mi único primo hermano. Teníamos muy buena relación”, recuerda Marita Riera. Ángel enviudó hace cinco años y siguió adelante. Padre de dos hijas y abuelo de dos nietos.

 

Radical de toda la vida, con el correr de los años se incorporó a las filas del PRO y se convenció del proyecto de Mauricio Macri. En su Facebook aparece con fotos con algunos dirigentes, como los diputados Cristian Ritondo y Fernando Iglesias y fue uno de los convocantes a las movilizaciones de apoyo a Juntos por el Cambio durante la campaña electoral de 2019. Le encontró el gusto al activismo virtual. Se la pasaba hasta altas horas de la madrugada en las redes sociales, compartiendo flyers y comentarios políticos. La realidad es que la pandemia no le significó un mayor cambio en su rutina, solo que radicalizó su opinión contra el Gobierno y el kirchnerismo.

 

“Tenía un montón de nombres en Facebook y era administrador de grupos de Whatsapp diferentes. Lo bloqueaban a cada rato. Estaba entretenido. Decía que los comunistas no tenían que volver y que no quería ver una bandera roja. Era muy cómico, nos gustaba escucharlo”, comentó Riera.

 

El punto de quiebre fue cuando empezó a ir a las movilizaciones anticuarentena en el Obelisco en pleno aislamiento. En las primeras marchas, Spotorno llegó a aparecer en un programa de televisión y hasta demostró su enojo a las cámaras con el clásico gesto de “fuck you”. Ángel siguió participando de las movilizaciones. Habrá estado en al menos dos de las iniciativas de los “autoconvocados” de los grupos “Argentina no se rinde” y “La República nunca será roja”, las páginas de Facebook que administraba. Siempre se tomó colectivo para ir a las marchas y no evitaba el distanciamiento social recomendado. Corría el mes de junio.

 

Spotorno empezó a sentirse mal y a faltarle el aire. El día 10, se fue al Hospital Álvarez y en la guardia le midieron la temperatura, le recomendaron tomar paracetamol y hacerse vapores de de sal. Ya con algo de mucosidad, a los tres días concurrió de nuevo, pero los médicos le diagnosticaron que debía ser una alergia, por lo que le sugirieron que abra las ventanas de su casa. Desde entonces ya no volvió más y, según Riera, se comunicó en varias oportunidades con la línea 107.

 

De acuerdo a la reconstrucción que pudo hacer la familia, el lunes 15 Ángel conversaba por chat con una compañera de partido hasta que, súbitamente, dejó de contestarle los mensajes. La última conexión quedó marcada a las 22.20. Por casualidad, la misma mujer le había solicitado hacía un tiempo a Ángel el número de sus hijas para tener su contacto ante cualquier eventualidad. Su correligionaria dio el aviso a la familia que algo estaba pasando. Pero la primera teoría fue que podría estar sin luz o con la batería agotada del celular.

 

Al día siguiente, Spotorno continuaba sin responder. Una de las hijas fue hasta el departamento y tocó el timbre. Nuevamente no hubo respuesta del otro lado del intercomunicador. Le tocó el timbre a otro vecino para que compruebe el domicilio de su padre. La puerta, cerrada desde adentro. Fue entonces cuando llamaron al 911 y con la asistencia policial lograron entrar. Allí estaba el padre: yacía sin vida sentado en uno de los sillones al frente del televisor.

 

En un principio se creyó que su fallecimiento se había producido por un infarto. Al ser una muerte dudosa y en plena cuarentena, el juzgado interviniente colocó una faja en la casa. El departamento requería ser desinfectado y había que resolver algunos temas prácticos. Los gatos de Spotorno, por ejemplo, seguían dentro del domicilio y requerían ser alimentados y recuperados. Cuando logró ingresar a la casa, su prima hermana pudo comprobar, al igual que las hijas, que Ángel había dejado un termómetro sobre una de las mesas. Marcaba 38 grados.

 

El creía que era un resfrío como cualquiera. Era anti. Se murió pensando que tenía una alergia, aunque se asustó un poco cuando me dijo ‘me la pesqué‘. Me preocupa porque no sé cuanta gente debe estar pensando lo mismo. Él me decía: ‘Me voy caminando a todas partes, no me va a agarrar nada'. Ni sé si usaba barbijo. Y saludaba a todos, hasta al policía de la esquina. 

Coronavirus
Muerte
Cuarentena