Juan Pablo Cambariere, coronavirus, donaciónJuan Pablo Cambariere.

Juan Pablo Cambariere es del barrio porteño de Núñez y el mismo día en el que el presidente Alberto Fernández anunció la cuarentena por coronavirus, empezó a sentirse mal. Varios días después fue diagnosticado positivo y fue internado en el Hospital Alemán. Ahora, ya recuperado, dona plasma semanalmente para ayudar a nuevos infectados.

 

Esta fracción de la sangre tiene anticuerpos neutralizantes contra el COVID-19. "Es una terapia de anticuerpos pasiva, no activa como una vacuna. Es una opción eficaz y con escasas o nulas reacciones adversas", contó Miriam Méndez, Jefa del servicio de Inmunoterapia del Hospital Alemán sobre este novedoso tratamiento que fue aprobado por el Ministerio de Salud de la Nación.

 

En este centro de salud como en el CEMIC se conformó un equipo de médicos virólogos, infectólogos, bioquímicos, entre otras especialidades, que recolectan el plasma de los pacientes dados de alta y lo usan para tratar a aquellos que dan positivo.

 

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Cuando Juan Pablo se enteró de esta posibilidad no dudó en anotarse. "Me pareció lo mínimo que se podía hacer", reconoció. Y dijo: "No es como donar sangre que uno queda más debilitado, la verdad que yo salí perfecto todas las veces que lo hice".

 

Hasta ahora, Juan Pablo donó sangre tres veces, ya que se puede hacer una vez por semana y comenzó a participar del proyecto hace 20 días. "Mientras les sirva voy a seguir yendo", señaló.

 

Este tratamiento ya se empezó a usar y dio resultados positivos en la recuperación de los pacientes con la infección activa. "Tanto en el hospital Alemán como en el CEMIC, que es a los dos lugares que estoy yendo, dijeron que les da buen resultado", anunció Juan Pablo en sintonía con lo que vienen contando los líderes del proyecto.

 

Cuando se enteró de que tenía coronavirus se impresionó. "Soy una persona súper sana, cuando me empecé a sentir mal pensé que me lo podría haber agarrado porque era rarísimo estar con gripe en marzo, ya que nunca me enfermo", dijo.

 

Se sentía bien pero le dolía el cuerpo y tenía tos, su papá que es médico le recomendó que se acercara al Hospital Alemán. Llamó a la línea 107 y le dijeron lo mismo. Así que agarró su bicicleta y se fue pedaleando hasta Recoleta.

 

Luego de varios estudios primero le confirmaron que tenía neumonía y, luego, el hisopado arrojó positivo de COVID-19.

 

Durante el tiempo que permaneció internado, aseguró que se sintió como "en un spa". Lo trataron con antibióticos, se sentía bien y pudo trabajar con su notebook. A través de su celular le pasaba el parte a todos sus familiares que estaban preocupados, pero no podían ir a visitarlo.

 

Lo más duro para Juan Pablo fue pasar 28 días sin poder ver a sus hijas. Aunque también le pesó volver a su casa y pasar 14 días encerrados sin siquiera salir a sacar la basura.

 

Por esto mismo, ante el segundo negativo, que es el que garantiza que un paciente puede ser dado de alta, lo primero que hizo fue ir a ver a las niñas.

 

Juan Pablo no sabe cómo se llegó a infectar, no tiene antecedente de viaje ni tuvo contacto estrecho con un infectado que conocía. Cree que al vivir en Núñez y sus hijas en Olivos puede haberse contagiado en alguna de estas localidades en las que hay circulación del virus. Aunque también había asistido a una milonga en Barracas semanas antes, en la que había extranjeros.

 

Pero hoy eso ya no importa, Juan Pablo no mira hacia atrás sino hacia el futuro y allí ve que con su aporte puede ayudar a otras personas a transitar mejor la enfermedad. Por eso, dona plasma y recomienda que los demás recuperados también lo hagan.