REESTRUCTURACIÓN DE DEUDA

Deuda: tras extender fecha de negociación, Guzmán dijo que Argentina mejorará oferta a bonistas

El ministro dijo que el país "realizará modificaciones" en los próximos días para llegar a un entendimiento. El país quedará hoy en default si no salda intereses por U$S503 millones.
Viernes 22 de mayo de 2020

Alberto Fernández y Martín Guzmán, Gobierno, NAAlberto Fernández y Martín Guzmán.

El Ministerio de Economía oficializó hoy la decisión de extender hasta el 2 de junio el plazo para negociar la deuda con los bonistas, y resaltó que el Gobierno "continúa recibiendo opiniones y sugerencias de los inversores" para lograr una "reestructuración exitosa".

 

La medida se formalizó por medio de una resolución publicada este viernes en el Boletín Oficial.

  

"Extiéndese la fecha de vencimiento de la Invitación a Canjear establecida por el Suplemento de Prospecto del 21 de abril de 2020, del decreto 391 del 21 de abril de 2020 y su modificatorio, la que vencerá el 2 de junio de 2020, a las 17:00 de Nueva York, Estados Unidos", según el texto oficial.

 

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"Argentina realizará cambios a su oferta para reestructurar su deuda en los "próximos días", dijo el ministro de Economía, Martín Guzmán a la agencia Reuters, a horas de que la Argentina quede formalmente en default.

 

"La razón por la que extendimos (el plazo de) la oferta es técnica. Estamos planeando realizar modificaciones con el objetivo de alcanzar un acuerdo sostenible con nuestros acreedores", dijo Guzmán.

 

"Las negociaciones continúan por un sendero que consideramos positivo. Mi visión es que estamos experimentando un mayor entendimiento mutuo entre las dos partes", agregó el ministro.

 

Además, se extendió hasta el 3 de junio la fecha de anuncio de los resultados del canje, y al 8 de junio la fecha de liquidación.

 

El decreto 391 dispuso la reestructuración de los títulos públicos de la Argentina emitidos bajo ley extranjera, por unos 65 mil millones de dólares.

 

A través de ese decreto, el Gobierno aprobó un modelo de "Suplemento de Prospecto", que fijó como fecha de finalización de la "Invitación a Canjear" el 8 de mayo a las 17:00 – hora Nueva York, previendo la posibilidad de extenderla a discreción de la República Argentina, estando únicamente obligada a informar esa decisión.

 

Luego, esa fecha se extendió hasta este viernes a las 17:00, pero ahora fue nuevamente postergada, hasta el 2 de junio.

 

En la nueva resolución, Economía destacó que la Argentina "continúa recibiendo opiniones y sugerencias de los inversores".

 

"El Ministerio está analizando estas sugerencias con el objetivo de restaurar la sostenibilidad de la deuda pública emitida bajo legislación extranjera por lo que, en este contexto, se considera necesario realizar una nueva extensión para continuar las discusiones y propiciar un marco adecuado para que los inversores continúen contribuyendo a una reestructuración exitosa de la deuda", subrayó el Palacio de Hacienda.

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Alberto Fernández y Martín Guzmán, AGENCIA NAAlberto Fernández y Martín Guzmán, AGENCIA NA

Alberto Fernández y Martín Guzmán proponen pagar una sola cuota de 300 millones de dólares hacia fines de 2023, mientras que los fondos de inversión exigen 6.000 millones de dólares que se abonarían desde 2021 hasta el final del mandato presidencial. Esto hace que se compliquen las negociaciones por la deuda externa y se acerca la posibilidad de caer en default.

 

Los 300 millones equivalen al 0.5 de interés que se establece en la oferta del gobierno a los bonistas. Los 6.000 millones surgen de las distintas contraofertas informales de los acreedores privados que fijan una “escalerita” para los cupones desde 2021 y eliminan la quita de capital -5.4 por ciento- prevista en la iniciativa oficial.

 

El Presidente no quiere caer en default, pero jamás aceptará una propuesta que contradiga su objetivo clave al momento de la negociación con los acreedores privados: evitar que un eventual acuerdo con los fondos implique un nuevo plan de ajuste económico.

 

Guzmán enfrenta una negociación compleja con los acreedores privados. Desconfían de su capacidad como broker, ya han explicitado su rechazo masivo a la propuesta oficial -más del 80 por ciento de los bonistas se negaron al canje- y la diferencia entre ofertas es de casi 6.000 millones de dólares.

 

En este contexto, Alberto Fernández ya tiene definido su próximo paso ante fondos de inversión. Si no hay acuerdo al 22 de mayo -esa fecha expira la propuesta oficial-, no pagará un sólo centavo de la deuda o de los intereses que venzan en 2020.

 

La posición firme de Alberto Fernández -que definió junto a Guzmán, al jefe de Gabinete Santiago Cafiero, y al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz-, es respaldada por importantes figuras académicas de Estados Unidos y Europa. Este apoyo no es un hecho causal: hay una línea de pensamiento global que propone una reformulación del sistema financiero ante las consecuencias sociales y económicas de la pandemia del COVID-19.

 

Y el Presidente, junto a su ministro Guzmán, se apalancan sobre este núcleo duro para argumentar desde las ideas porqué negocian con dureza ante los acreedores privados. “Francisco y Georgieva proponen un cambio, y yo estoy de acuerdo con lo que están proponiendo”, reconoce Alberto Fernández en la intimidad de Olivos.

 

La estrategia negociadora de Alberto Fernández tiene contrapesos cuando medita ir al default ante la negativa de los bonistas de “ablandar” sus exigencias y cerrar -finalmente- un acuerdo con la Argentina. Esos contrapesos son disímiles y convergentes: se trata de la Casa Blanca y los sondeos de opinión que recibe el presidente en la quinta de Olivos.

 

El gobierno y los acreedores privados tienen ocho días para concluir las negociaciones. Alberto Fernández exhibe voluntad de acordar, pero no en los términos de la contraoferta informal que multiplica por 20 lo que ofrece la Argentina. Si llega el 22 de mayo y no hay acuerdo, el default puede convertirse en realidad.

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Martín Guzmán, Ministro de Economía de Argentina, ReutersMinistro de Economía, Martín Guzmán.

Martín Guzmán, ministro de economía de Argentina, tiene por delante un trabajo muy complicado.

 

El ministro de Hacienda de Argentina necesita lograr antes del 22 de mayo un acuerdo con los acreedores que evite el default y, a la vez, reanimar una economía que la pandemia ha terminado de hundir.

 

Guzmán transmite tranquilidad durante la entrevista, realizada en su despacho, en exclusiva para el diario español El País.

 

Todo en el marco de las duras renegociaciones en que se encuentra abocado..

 

Afirma que Argentina quiere ser “un buen deudor”, pero admite que “falta un camino importante” para llegar al acuerdo sobre la deuda.

 


Su plan consistía en llegar a un acuerdo con los acreedores privados antes de fin de marzo. Luego amplió el plazo hasta el 8 de mayo. Y ahora el nuevo límite es el 22 de mayo.

El coronavirus afectó toda la logística. Es muy distinto cuando el diálogo entre los acreedores y el gobierno se realiza por videoconferencia. El hecho de no estar en persona condiciona el proceso.

 

Su oferta recibió muy pocas adhesiones. ¿A quién corresponde ahora la iniciativa?

Argentina hizo su oferta luego de lo que fue un proceso de diálogo y estos días tratamos de profundizar el entendimiento.

 

¿Sobre la misma oferta que implica tres años sin pagar, quita de principal y fuerte reducción de intereses?

Es una oferta. Lo fundamental es que el acuerdo sea sostenible. Queremos convertir a Argentina en un buen deudor que pueda hacer frente a sus compromisos. Y hay múltiples combinaciones de los parámetros de una oferta que son consistentes con la idea de lo que llamamos restaurar la sostenibilidad.

 

¿Han hecho alguna contrapropuesta los acreedores?

No.

 

El Banco Central argentino está imprimiendo grandes cantidades de pesos pero la inflación tiende a la baja, lo cual indica una presión deflacionaria. ¿Qué va a ocurrir?

En Argentina, como el objetivo fue priorizar la salud ante la pandemia, decidimos restringir fuertemente la circulación de personas. La cuarentena afectó mucho la actividad económica y tiene un costo fiscal importante, en un contexto en el que Argentina carece de acceso al crédito internacional. Con el país saliendo de la cuarentena se crea la necesidad de esterilizar parte de la creación de dinero. Eso ya está ocurriendo. De hecho, Argentina está entrando en una dinámica positiva en el desarrollo de un mercado de deuda pública en pesos que en diciembre estaba cerrado.

 

El contexto internacional es más bien deflacionario. ¿Esto puede ayudar a que los acreedores piensen que no es tan mala la oferta, teniendo en cuenta los bajos tipos de interés internacionales?

Argentina propone pagar un cupón promedio de 2,3%. Eso tiene que ver con lo que Argentina puede, más que con lo que pasa en el mundo. Pero es cierto que las tasas globales de interés son muy bajas. Si se aceptara nuestra oferta, Argentina podría hacer frente a sus compromisos y nuestros acreedores tendrían un retorno realista. Al cupón promedio que hoy paga Argentina, del 7%, no podemos hacerle frente.

 

¿Los tres años de periodo de gracia son negociables?

Hubo mucha discusión al respecto, ese era un parámetro crítico para nuestros acreedores. El análisis de sostenibilidad de la deuda del FMI sugería un periodo de gracia de cinco años, en las negociaciones propusimos cuatro y dada la importancia de ese parámetro bajamos a tres años. Es un proceso que sigue.

 

Los grandes fondos que invirtieron en deuda argentina coinciden en señalar que les falta un plan económico.

Lo hemos presentado y es público. Hace unas semanas conversaba con un gran exministro de Economía argentino y me contaba que a él le pasaba lo mismo cuando participó en un proceso de reestructuración de la deuda. Le decían: “No hay plan”. Y me avisó: “Te van a decir que no hay plan mientras no sea el plan que quieren ellos”.

 

Técnicos del Fondo Monetario Internacional señalan que Argentina decidió negociar antes con los acreedores privados que con ellos. Vistos los resultados, ¿se arrepiente?

Tiene que ver con una cuestión de tiempos. Los tramos fuertes para la devolución de la deuda con el FMI [sobre un total de 44.000 millones de dólares] recaen entre el 2021 y el 2023. En cambio, en 2020 debíamos afrontar pagos muy grandes a los acreedores privados.

 

Supongamos que el 22 de mayo hay acuerdo con los acreedores. ¿Qué pasa entonces?

El horizonte consiste en una estructura productiva capaz de satisfacer un conjunto de condiciones al mismo tiempo: garantizar trabajo con inclusión; generar dinamismo y competitividad, algo con lo que siempre hemos tenido problemas; y conseguir estabilidad macroeconómica, con un aumento de las exportaciones que sea consistente con el crecimiento del PIB en términos reales. Argentina ha vivido históricamente periodos de auge seguidos de caídas, crisis de balanza de pagos recurrentes, crisis de deuda soberana. Esa inestabilidad destruye empleo y genera exclusión social. En Argentina, el 40% de la población se encuentra en situación de precariedad laboral y el 52,3% de los chicos menores de 14 años sufren pobreza.

 

Si Argentina no paga deuda externa durante tres años, acumulará grandes reservas en dólares.

Argentina tiene un problema de integración en los mercados internacionales relacionado con varios factores. Uno de ellos son los controles de capital muy rígidos, implementados en agosto de 2019 en un contexto de alta ansiedad en la economía. Argentina necesita unas regulaciones más flexibles. Para eso tenemos que construir robustez, acumular reservas que sostengan un mercado interno de deuda en pesos, un factor muy importante para que el país pueda endeudarse en su propia moneda.

 

Entretanto, el peso sigue devaluándose frente al dólar en el mercado libre.

El dólar oficial lo mantenemos en un tipo de cambio real competitivo [69 pesos por dólar] y estable.

 

Pero el no oficial se acerca a los 130 pesos por dólar.

Argentina sigue en una situación de inestabilidad. El cambio oficial va a ir moviéndose con la inflación. Bajo condiciones de estabilidad macroeconómica se generaría estabilidad también en los mercados cambiarios alternativos.

 

¿Qué pasa si el 22 no hay acuerdo?

Argentina está en este proceso de reestructuración de la deuda porque no tiene capacidad de pago. Y Argentina va a trabajar hasta conseguir el acuerdo. Claramente, todavía hay un camino importante por recorrer para llegar a un acuerdo.

 

¿Ha mejorado el diálogo con los acreedores tras fracasar el primer tramo de la negociación?

R. Sí. Después hay que ver a qué velocidad se desarrolla, pero hoy el diálogo está yendo por donde queremos que vaya.

 

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