RENEGOCIACIÓN DE DEUDA

Alberto Fernández y Martín Guzmán, búsqueda de superar el "karma" de la deuda y apuntar a “economía real”

El ministro de economía busca salir del “mono tema” canje y se mueve en conjunto con Cafiero. El gobierno fantasea que la economía dejó de caer y en mayo da señales de reactivación.
Viernes 29 de mayo de 2020

Alberto Fernández y Martín Guzmán, pago de deuda, NAAlberto Fernández y Martín Guzmán. NA.

Martín Guzmán vivió, a 170 días de jurar como ministro, su primer raid político, al que compartió con Santiago Cafiero, el jefe de Gabinete, que en un hueco de una charla que tuvieron el miércoles con el gobernador Juan Manzur, lo invitó a la recorrida.

 

Cafiero facilitó, motivado por Alberto Fernández, un movimiento que Guzmán prepara hace rato: salir a la calle, mostrar un perfil más llano, menos técnico, "dejar de ser el ministro de la deuda".

 

Esto calza con un dinámica que el presidente intenta imponerle a su gobierno: volver a instalar la cuestión económica y productiva en paralelo a la agenda urgente del COVID-19, con sus picos y la amenaza de un brote crítico.

 

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En Olivos se basan  un diagnóstico: lo peor de la crisis económica, el impacto más duro de la pandemia y la cuarentena, se produjo en los 40 días que van del 20 de marzo al 30 de abril.

 

Suponen, con más deseos que datos, que la parálisis de ese período de derrumbe generalizado empezó a despabilarse en mayo. Fernández lee algunos indicios: 2 de cada 3 trabajadores privados volvieron a la actividad tras las últimas flexibilizaciones y algunos indicadores, como el consumo energético industrial, empezaron a moverse.

 

La inyección enorme de fondos oficiales en la economía alcanzó su punto máximo: más de 7 millones cobraron el IFE, unos 2.4 millones de trabajadores tuvieron sueldo complementario y 316 mil monotributistas tomaron créditos a tasa 0.

 

Si se suma los 5,7 millones de jubilados y pensionados, más los 3,8 millones de empleados públicos de todos los niveles y los 2,4 millones de beneficiarios de AUH, casi 9 de 10 hogares argentinos reciben aportes oficiales, de acuerdo a un informe del Ministerio de Desarrollo Productivo que conduce Matías Kulfas.

 

Ese dato presentado, de una dimensión nunca vista, el gobierno lo destaca como inyección de fondos para tratar de mover una economía que tuvo una caída vertical y que, se ilusionan, en mayo empezaría a aplanarse.

 

Lo contrario a lo que pasa con la curva de contagios que ingresó en el temido pico sin que se pueda aventurar, todavía, cuál es el techo.

 

Recientemente, el presidente argentino puso en su agenda temas económicos como no lo había hecho desde que entró en modo pandemia el 10 de marzo tras un contacto con Giuseppe Conte, el premier italiano, durante la explosión en ese país.

 

Fue a Tucumán y Santiago del Estero, donde recorrió empresas y participó del reinició de obras públicas, y estuvo en La Plata con intendentes oficialistas y opositores para anunciar un plan de infraestructura para la provincia. Se movió, en estas rondas, con Gabriel Katopodis, un sensor propio de Fernández en el peronismo y sobre todo, en las profundidades del conurbano.

 

La construcción venía en picada desde antes del COVID-19 y el aporte del sector público es, todavía, simbólico. Pero Fernández lo invoca como el motor de la reactivación: "Esperen, la construcción va a ser la clave para volver a crecer", les dijo a empresarios y gremialistas del sector que lo fueron a ver a Olivos para pedirle que autorice la construcción privada.

 

Forma parte, todavía, de las promesas: el anuncio de un plan de viviendas. Hace una semana, Fernández recibió a María Eugenia Bielsa en Olivos para pedir un detalle del avance del programa, un expediente que estaba listo en febrero pero que, como otros tantos, quedó paralizado por el coronavirus.

 

"Volver a la agenda pre pandemia"; dicen en Gobierno.

 

En ese regreso a una normalidad que ya no existe, Guzmán pretende empezar a jugar en otras mesas: va casi todos los fines de semana a Olivos a verse, a solas, con Fernández aunque por lo general se agrega Gustavo Beliz.

 

Tiene diálogo con Cristina Kirchner, a quien visitó en su departamento de Recoleta o, en alguna ocasión, en la casa de Florencia Kirchner en Constitución.

 

Los Fernández, por separado, elogian al ministro Guzmán porque dicen que logró resistir, aunque aun con resultados inciertos, las presiones en las negociaciones del canje.

 

Se lee, desde la política, como un mensaje de que Guzmán no solo apostó y desplegó un operativo sigiloso para ser ministro sino que, ahora, parece tener un plan mayor que consiste en dejar de ser el experto en canje y entrar en otras conversaciones.

 

La visita a la planta de Viamo en Villa Lugano -los dueños se contactaron via Linkedin con Cafiero, según se escuchó en Casa Rosada- opera en esa lógica: Guzmán quiere aparecer en la foto del ATP. el plan de asistencia a empresas para el pago de salarios.

 

Así como el ministro de Economía puso un corset en torno a la deuda, tema en el que casi no intervienen otros funcionarios, ahora empatiza con Cafiero y Cecilia Todesca Bocco, la vicejefa de Gabinete, que intervino en el diseño del IFE.

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Martín Guzmán, sobre la propuesta de canje de la deuda con los acreedores: “La pelota está del lado de ellos”

El ministro de Economía se refirió a la oferta a los bonistas internacionales y destacó que Argentina busca llegar a un acuerdo con todos los acreedores, pero que este es el límite al que puede llegar el país.
Martes 7 de julio de 2020

Martín Guzmán, AGENCIA NAMartín Guzmán, NA.

El ministro de Economía Martín Guzmán se refirió este lunes por la tarde a la nueva propuesta de canje de deuda que se presentó hoy ante la Securities Exchange Commission (SEC), la autoridad de títulos valores de los Estados Unidos y en ese contexto, remarcó: “Argentina tiene una deuda insostenible. Hay un límite al que podemos llegar, este es el límite para cuidar a la Argentina y mantener una relación sostenible con los acreedores”.

 

El titular del Palacio de Hacienda aseguró que el período anterior a la nueva oferta fue de negociaciones arduas. En ese sentido, dijo que las demandas de los acreedores eran imposibles de sostener, aunque reconoció que las partes se fueron acercando y destacó que con un grupo ya se logró un acuerdo.

 

Argentina quiere tener una integración sana en la economía internacional, incluyendo los aspectos financieros. Y para que Argentina pueda tomar crédito debe estar en una situación en donde se puede sostener. La confianza ha sido muy dañada y reconstruirla requiere demostrar manejos macroeconómicos consistentes, un país que se va ordenando”, aseguró.

 

“La pelota está del lado de los acreedores, hemos mostrado un fuerte interés de la Argentina por llegar a un acuerdo”, aseguró. Y añadió: “Esta es la última oferta, el proceso de negociación ha sido duro, y se ha convertido en un baño de realidad para los acreedores sobre la situación real en que estaba la Argentina”.

 

Cabe recordar que el Gobierno Nacional presentó el domingo su nueva propuesta de canje, una enmienda a la oferta de reestructuración de deuda pública en moneda extranjera bajo legislación extranjera. Además extendió el plazo de adhesión hasta las 17 (hora de Nueva York), del próximo 4 de agosto, según se informó oficialmente desde el Palacio de Hacienda.

 

En otro orden, Guzmán señaló que el Gobierno va a tomar todas las medidas que sean necesarias para proteger a las personas, trabajadores y empresas en medio de una profunda crisis macroeconómica. 

 

Según el funcionario, va a haber un debate en el que el Gobierno va a involucrar a la sociedad en su conjunto para debatir modificaciones a la matriz tributaria.

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Reestructuración de deuda: nueva oferta recibe elogios de acreedores y se registraron suba de bonos

Dos fondos importantes como Gramercy Funds Management y Fintech Advisory, salieron en cuestión de horas a decir que respaldarían el acuerdo, aunque todavía no había señales claras de si obtendría la bendición del mayor bloque de acreedores, entre ellos BlackRock y Fidelity.
Lunes 6 de julio de 2020

Wall Street - accionesWall Street.

La nueva oferta de Argentina para reestructurar su deuda recibió el visto bueno de los inversores, que el lunes analizaban los detalles, impulsando a los bonos del país sudamericano ante expectativas de un acuerdo entre las partes antes de la extendida fecha límite de diálogo, el 4 de agosto.

 

Dos fondos importantes como Gramercy Funds Management y Fintech Advisory, salieron en cuestión de horas a decir que respaldarían el acuerdo, aunque todavía no había señales claras de si obtendría la bendición del mayor bloque de acreedores, entre ellos BlackRock y Fidelity.

 

Argentina, cuya deuda a reestructurar con los acreedores internacionales asciende a cerca de 65.000 millones de dólares, presentó el domingo una oferta mejorada que aumentó lo que percibirán los bonistas, acortó los plazos e hizo algunos cambios en otras áreas clave que se habían convertido en una fuente de tensión. [nL8N2ED0P1]

 

Las conversaciones sobre la deuda habían progresado hasta alcanzar tensiones a mediados de junio, cuando los principales tenedores de bonos, liderados por BlackRock, Ashmore y Fidelity, criticaron al Gobierno por su falta de compromiso.

 

La oferta revisada, que será presentada ante reguladores estadounidenses, llega luego de cortocircuitos en las conversaciones entre el Gobierno del presidente argentino Alberto Fernández y acreedores a mediados de junio.

 

“Teniendo en cuenta todo lo que está atravesando el país, parece una oferta bastante buena”, dijo Alejandro Hardziej, de Pala Asset Management (un acreedor), aunque agregó que algunos tenedores de bonos podrían haber preferido un “cupón de PIB” que paga más si el crecimiento económico mejora.

 

Un acuerdo es clave para Fernández, porque evitaría un enfrentamiento legal que bloquearía al país de los mercados internacionales de crédito.

 

“Esperamos apoyar la oferta de Argentina, ya que proporciona la sostenibilidad de la deuda que es crucial para un crecimiento económico duradero, alto e inclusivo”, dijeron Gramercy y Fintech en un comunicado conjunto.

 

Bajo la nueva propuesta, el Gobierno argentino comenzaría a pagar en un año en lugar de tres, y los pagos de cupones de los nuevos bonos, si bien comienzan en niveles bajos, podrían aumentar hasta alrededor del 5%.

 

“La brecha de valoración con las últimas propuestas de tenedores de bonos se ha reducido considerablemente”, dijeron analistas del banco de inversión estadounidense Citi en una nota a los clientes, estimando la diferencia en entre 4 y 5 centavos de dólar.

 

Los analistas del Citi esperaban que una proporción “considerable” de acreedores que poseían los bonos de “intercambio” que fueron reestructurados la última vez que Argentina incumplió se adhieran al acuerdo, ya que el Gobierno evitó erosionar sus derechos legales.

 

Sin embargo, podría no haber una aceptación tan alta de aquellos acreedores con bonos vendidos bajo el anterior presidente del país, Mauricio Macri, ya que sus bonos de reemplazo se emitirían bajo términos que ofrecen menos protección legal.

 

La analista Siobhan Morden de Amherst Pierpoint dijo en una nota que la oferta era “razonable” y calculaba su valor en 53 centavos de dólar a un retorno de salida del 10%, aunque la falta de un acuerdo previo con grupos de acreedores clave era un obstáculo.

 

“Aún existe riesgo de que no se llegue a un acuerdo ya que esta última fase no fue negociada con el grupo conjunto Ad Hoc y Exchange Bondholder”, explicó Morden, agregando que ambas asociaciones, que poseen en conjunto bonos por cerca de 21.000 millones de dólares, podrían impedir un acuerdo.

 

“Es una estrategia de mayor riesgo avanzar con una oferta final sin el consentimiento de acreedores mayoritarios”, según Morden.

 

Ambos grupos no respondieron al pedido de comentarios de Reuters.

 

Por su parte, Hardziej dijo que esperaba que las partes lleguen a un acuerdo dada la “pequeña diferencia” entre las últimas propuestas. “Esperamos que ésta sea la última oferta y esperamos que funcione”, señaló.

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