REESTRUCTURACIÓN DE DEUDA

Deuda: Guzmán dijo que trabaja en detalles finales de la oferta y que “el margen que queda es escaso”

“Hoy concluimos otra ronda de negociaciones bajo un acuerdo de confidencialidad. Las partes se siguen acercando, aunque sigue faltando una distancia importante por recorrer”, dijo Guzmán a través de un comunicado de prensa.
Martes 2 de junio de 2020

Martín Guzmán, AGENCIA NAMartín Guzmán, ministro.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, señaló que el Gobierno trabaja en las “enmiendas finales de la oferta” que Argentina presentará a los acreedores, pero advirtió que “el margen que queda es escaso” respecto al reclamo de mejora formulado por los bonistas.


El ministro consideró que “es necesario poder recorrer esa distancia. No estaría bien apurarse para cerrar algo que no le sirva a Argentina. Necesitamos un acuerdo que cuide a Argentina. Eso es lo que me encomendó el Presidente (Alberto Fernández). Y nosotros actuamos de forma firme sobre la base de ese principio”.



El titular del Palacio de Hacienda también precisó que el equipo económico trabaja por estas horas “en las enmiendas finales de la oferta”.



"Tendremos en cuenta el comunicado que hizo el FMI esta mañana a la hora de decidir las enmiendas finales. El margen que queda para enmendar la oferta es escaso, el mismo FMI dijo que está ‘marginalmente debajo’ del límite que permitiría restaurar la sostenibilidad de la deuda, que es el mandato que también nos dio el Congreso de la Nación cuando se aprobó la ley de restauración de la sostenibilidad de la deuda pública bajo ley extranjera”, recalcó el ministro.



Señaló que una vez preparadas “las enmiendas finales, es probable que volvamos a entrar en negociaciones bajo acuerdos de confidencialidad para limar detalles que nos permitan maximizar la participación de los acreedores”.



“La extensión de hoy es simplemente por una razón técnica. Se extiende la oferta para tener unos días más para enmendarla. Y una vez que se enmiende, se volverá a extender la fecha de cierre de la oferta”, precisó Guzmán.

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Además, sostuvo que “luego de enviar la oferta enmendada a la Comisión Nacional de Valores de Estados Unidos (SEC), se planteará una reestructuración de la deuda en dólares bajo ley local en términos equitativos”.



“Como siempre decimos, la deuda es política de Estado. Y más en general, tener las finanzas públicas saneadas debe ser política de Estado. El ordenamiento de las cuentas públicas es un proceso que Argentina debe recorrer. Finanzas públicas saneadas le dan a un país mayor capacidad para hacer políticas económicas para atender contingencias”, finalizó Guzmán.

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Cuando termine la restructuración con los bonistas, el FMI buscará cerrar un programa largo y con reformas estructurales con Argentina

Aunque persisten las dudas por el diseño de la oferta, todo apunta a un plazo de pago de hasta 10 años.
Lunes 13 de julio de 2020

Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, NAKristalina Georgieva, directora gerente del FMI, NA

Mientras se define el resultado del canje de deuda con los acreedores privados en que se embarcó el gobierno de Alberto Fernández con la propuesta que presentó ante la SEC (el regulador del mercado de valores de EEUU), el Fondo Monetario Internacional espera al final del camino.

 

Más allá del rol de aliada política que jugó en los últimos meses su directora, Kristalina Georgieva, el Fondo sigue siendo el principal acreedor de la Argentina, con los poco más de USD 44.000 millones que desembolsó de los USD 57.000 millones de crédito que entre junio y septiembre de 2018 había concedido durante el gobierno de Mauricio Macri.

 

Tres fuentes que conocen profundamente el organismo y el mundillo de Washington coincidieron en dos cuestiones. Una, que la restructuración de la deuda con los bonistas privados no puede darse por sentada. Y dos, que aun si el Gobierno logra restructurar la deuda con el acuerdo de una mayoría robusta y que no deje dudas sobre el éxito de la operación, necesitará un acuerdo “largo” con el FMI, concretamente un “Acuerdo de Facilidades Extendidas” (Extended Fund Facility) que le permita cancelar la deuda en hasta diez años.

 

Claudio Loser, ex director del Departamento “Hemisferio Occidental” del Fondo comentó: “los aspectos técnico-legales de la oferta argentina son vistos como una ´avivada’, no sólo por los bonistas sino también por algunos gobiernos y organismos multilaterales. El mensaje que están dando es que en el próximo default quieren que la restructuración sea más fácil; si no se mueven de esa posición habrá problemas”.

 

En el mismo sentido, otro ex-funcionario del Fondo, que participó de varias misiones en América Latina y trajinó reuniones de directorio, recordó que un miembro de uno de los comités que ya anticiparon su rechazo al convite oficial le dijo que buscarán cobrarle caro a la Argentina (en “Valor Presente Neto” o de cambios a la estructura legal) el tener un ministro de Economía que quiere pasarse de astuto.

 

“Este va a ser el primer canje, porque va a haber varios”, dijo Héctor Torres, representante por la Argentina en el directorio del Fondo durante las gestiones ministeriales de Roberto Lavagna y Alfonso Prat Gay. Más allá del tironeo por el valor de la oferta, señaló Torres, el diseño irritó no solo a los bonistas sino también a funcionarios internacionales en la medida que socavarían las Cláusulas de Acción Colectiva ICMA (por International Capital Markets Association) apoyadas expresamente en 2014 por el G20 y el FMI, justamente para superar problemas como la “Cláusula Pari Passu” con la que holdouts y fondos buitre habían acorralado a la Argentina en los tribunales neoyorquinos.

 

El acuerdo por las CAC-ICMA se logró al cabo de un largo camino en el que no fue posible crear un “Tribunal Internacional de Quiebras Soberanas”, como había propuesto en 2002 la entonces subdirectora del Fondo, Anne Krueger. Ahora justo la Argentina quiere hacerle evitar esas cláusulas mediante dos artilugios: la “redesignación” y el “método Pac-Man”.

 

Si el Gobierno supera esas vallas con un canje exitoso, deberá luego negociar con el Fondo. Al respecto, dijo Torres, al exceder en su oferta el límite de lo que el propio FMI había considerado “sostenible”, el gobierno señaló que necesitará un acuerdo de largo alcance con el organismo. Un stand-by no sería suficiente. Y un “Acuerdo de Facilidades Extendidas” requerirá reformas estructurales en temas laborales, impositivos o previsionales.

 

La lógica de plazos, explicó Torres, es que esas reformas son política y económicamente costosas a corto plazo, pero “pagan” luego. Crea o no en esa lógica, el gobierno de Alberto Fernández necesita el mayor plazo posible para acomodar las cargas financieras y diseñar qué reformas ofrece. Aunque –señaló Torres– es un hecho que la Argentina atraviesa hoy una reforma laboral y previsional de facto.

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RENEGOCIACIÓN DE DEUDA

Deuda: Alberto Fernández ratificó a BlackRock que no sube la oferta y que Trump apoya su estrategia

El Presidente reiteró al fondo de Wall Street que "no correrá el arco de nuevo" y dijo que la Casa Blanca respalda su plan para un acuerdo con acreedores privados.
Domingo 12 de julio de 2020

Alberto Fernández, presidente de Argentina, Quinta de Olivos, NAPresidente Alberto Fernández. NA.

El jueves pasado, el ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán habló en representación del presidente Alberto Fernández con una negociadora clave de BlackRock, el poderoso fondo de Wall Street que aún resiste la oferta del Gobierno para reestructurar 66.000 millones de dólares de deuda externa.

 

Guzmán le manifestó nuevamente a su interlocutora que la propuesta presidencial ya es “inamovible”, que se pueden “atenuar” algunas cláusulas legales del canje de bonos si el G20 y el Departamento del Tesoro respaldan, y que el cierre del deal con los acreedores privados está planteado bajo el concepto “ni vencedores ni vencidos”.

 

Poco después, el sábado en Olivos, Alberto Fernández convocó a su ministro de Economía para rever los términos de esa conversación secreta con la negociadora clave de BlackRock. El Presidente insistió con su idea de “no hay un dólar más que ofrecer”, y analizó con el ministro la futura ley para los acreedores privados bajo legislación nacional.

 

Si no hay modificaciones en la agenda del Gobierno argentino, esa iniciativa que pretende recrear el mercado de capitales llegará a Diputados antes del próximo viernes, será “un espejo” de las condiciones que se ofrecen a los bonistas con legislación extranjera y dispondrá la posibilidad de canjear títulos soberanos de dólares a pesos.

 

Además de volver a insistir frente la negociadora de BlackRock que no habrá modificaciones en la iniciativa oficial, Martín Guzmán sostuvoque es posible encarar ciertas reformas a la estructura jurídica de los bonos, pero añadió que esa reforma legal sólo puede hacerse con consenso del sistema financiero internacional.

 

“Si el G20, el Departamento del Tesoro, o el IMCA (International Capital Market Association) respaldan su propuesta, nosotros podríamos adherir. La intención de la Argentina es integrarse al mundo, y si hay consenso global, nosotros nos sumaríamos”, adelantó Guzmán a su interlocutora de BlackRock, según comentaron en la Casa Rosada.

 

Alberto Fernández y Martín Guzmán, NAEl presidente con el Ministro de Economía. NA.

 

Larry Fink, CEO de BlackRock, tiene llegada directa a la Casa Blanca y su fondo de inversión fue contratado por el Departamento del Tesoro, una pieza poderosa de la administración americana que monitorea -entre otras actividades- la negociación de la deuda externa con los acreedores privados y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

Fink es amigo de Donald Trump y de Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, y las versiones que llegaban desde Washington eran que la Casa Blanca y el Tesoro habían tomado distancia de Alberto Fernández por su posición ambivalente sobre la agenda geopolítica de Estados Unidos en América Latina.

 

El jefe de Estado argentino sostiene que Gustavo Beliz debe ocupar la Presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sostiene que hay que incluir a Nicolás Maduro en la mesa de negociación de Venezuela y tiene un política exterior abierta con Xi Jinping y su estrategia de ascenso pacífico a la cima del mundo.

 

Trump y sus halcones piensan todo lo contrario. Nominaron a Mauricio Claver a la presidencia del BID -que está distante con Alberto Fernández y dialoga con Beliz-, opinan que Maduro debe renunciar como líder del régimen populista- y consideran que América Latina es una área de influencia de Washington al margen de las aspiraciones geopolíticas de Beijing.

 

Larry Fink, CEO de BlackRock.Larry Fink, CEO de BlackRock. Reuters.

 

Con este marco complicado, Alberto Fernández usó sus contactos internacionales, Guzmán sus relaciones institucionales y la embajada argentina en DC su agenda diplomática para despejar la incertidumbre que desparramaba Fink, los voceros de BlackRock y sus aliados en Wall Street y Londres.

 

La jugada de BlackRock es fácil de discernir y explicar: si era cierto que Trump y el Tesoro habían bajado el pulgar por la política exterior de la Argentina, ese poderoso fondo de inversión y el resto de los acreedores privados tenían una nueva palanca de negociación para “correr el arco” -otra vez- a Alberto Fernández y Guzmán.

 

La respuesta desde Washington, con tono mexicano, en inglés y en español, tuvo un sabor agridulce. Trump continuará respaldando la negociación del país con los acreedores privados, pero disiente respecto a la posición de Argentina frente a Maduro, el BID y China. “That´s nonesense”, opinaron en Washington sobre la estrategia internacional que se ejecuta en la Cancillería.

 

Alberto Fernández tomó nota de la respuesta que llegó desde DC. Y replicó en la intimidad de Olivos: “no pienso cambiar”.

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