Joven argentino asesinado en Estados UnidosEl joven asesinado en California.

Un joven de 22 años de edad, hijo de una pareja de argentinos, salió a manifestar en Vallejo, California, y terminó muerto por el balazo de un agente. Fue  uno de los días más tensos de protestas debido a la brutalidad policial en los Estados Unidos tras el asesinato de George Floyd​

 

Sean Monterrosa se encontraba arrodillado cuando el policía le disparó porque, de acuerdo a su alegato posterior, pensó que tenía un arma en el bolsillo cuando en realidad llevaba un martillo en la cintura.

 

El hecho tuvo el lunes 2 de junio, cuando en casi todas las ciudades de EE.UU. había millones de personas por las calles manifestando contra el racismo y la violencia policial tras el crimen de Floyd, el 25 de mayo en Minneapolis. Según los medios locales, Monterrosa se había trasladado desde San Francisco, donde vivía, a Vallejos, a unos 60 kilómetros para participar allí de marchas, pero luego terminó envuelto en saqueos a una farmacia Walgreens. El joven apareció muerto de cinco balazos.

 

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El Departamento de Policía de Vallejo no reconoció el asesinato de Monterrosa hasta el día siguiente y en una conferencia de prensa, dos días después, el jefe de policía Shawny Williams precisó que Monterrosa estaba arrodillado con las manos a la altura de la cintura en el momento del tiroteo y que el oficial pensó que tenía un arma en su bolsillo, cuando luego se demostró que era un martillo.

 

En diálogo con el diario San Francisco Chronicle, Michelle Monterrosa, la hermana de la víctima, comentó que menos de una hora antes de que le dispararan, su hermano le había enviado un mensaje con un link de una petición que exigía justicia para George Floyd. “Lloré. Lloré porque nadie se lo merece. Se estaba rindiendo. Apenas levantaba sus manos y a mitad de camino le dispararon. Lo ejecutaron. No había razón para que lo mataran así”, dijo a la cadena ABC7.

 

Monterrosa estuvo trabajando como carpintero, pero se la rebuscaba desde chico para ganarse la vida. Incluso a los 14 años vendía panchos a la noche. Había tenido algunos arrestos previamente, pero la familia dice que se lo discriminaba por su apariencia. Otra de sus hermanas, Ashley, dijo que “por su aspecto se lo estereotipaba. Tenía tatuajes, se vestía de cierta manera, siempre intentaban detenerlo”, sotuvo.

 

Los padres del joven residen en Estados Unidos hace más de 20 años. La prensa local señala que Naftali Monterrosa había trabajado como cirujano en la Argentina pero no pudo dedicarse a su profesión en este país porque revalidar el título es un proceso que lleva muchos años y es muy costoso. Terminó trabajando como camarero en el Anchor Oyster Bar, un restaurante de ostras de San Francisco, cuya página web promueve una colecta para solventar los gastos del funeral del joven. La madre, Laura, sería de Caleta Olivia, Santa Cruz.

 

“Es un asesinato escandaloso”, sostuvoel abogado John Burris, que defiende a la familia de la víctima. “La vida del oficial no estaba en peligro”. El letrado, junto con familiares y amigos de Monterrosa, manifestaron el sábado pasado ante la Municipalidad y el Departamento de policía de Vallejo para reclamar justicia y que se difundan los videos del episodio. “Más allá de lo que sea acusado de estar haciendo, no se mata a la gente por estar saqueando”, dijo.

 

“¿No hay nada que esconder? Entonces difundan los videos”, reclamó Burris. “El chico estaba arrodillado, y cuando estás arrodillado, tus manos están levantadas y eso significa que te estás rindiendo. No es para que le dispares y lo mates. Y es nuestra responsabilidad asegurar y proteger a Sean, su imagen y su vida. Y así su familia apreciará que su vida no ha sido perdida en vano. Es fundamentalmente equivocado disparar contra una persona que estaba tratando de entregarse”, finalizó.