Nicolás MaquiaveloNicolás Maquiavelo

“La inteligencia sin moral, solo produce daño”

 

La trayectoria de la  humanidad está llena de asesinos traidores y corruptos.

 

Estos hombres siempre disimularon su verdadera personalidad.

 

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Pero hay una excepción, el inmoral al que aludiremos hoy, poseía una virtud que no tuvieron, ninguno de los delincuentes de la historia. Estos, muchas veces, llegaron a manejar pueblos en su propio beneficio, e incluso llevaron a guerras tan innecesarias como sangrientas.

 

Nicolás Maquiavelo era por lo menos, sincero en su indignidad.

 

Jamás negó su inmoralidad ni su hipocresía. Nació en el Principado de Florencia hoy Italia un 3 de mayo de  1469, 23 años antes del descubrimiento de América.

 

Y su apellido –y todo apellido es gramaticalmente un sustantivo- se transformó en un adjetivo.

 

Se dice -fulano es un “Maquiavelo”, como sinónimo de falso tortuoso, sinuoso.

 

Su mérito –no se si fue realmente un mérito- es haber creado un decálogo de la falsedad. Sus ideas se expresaron en un libro hoy famoso: “El Principe”.

 

Eran como diez mandamientos muy ampliados, totalmente inmorales, que nuestro protagonista, como consejero, sugirió al príncipe de Florencia Lorenzo de Medicis. Para su utilización con el propósito de manejar mejor a sus súbditos.

 

Trataré de resumir algunos de los supuestos….mandamientos.

 

Escribió en su libro “El Principe”:  1) Cuida ante todo, tus propios intereses. Y el Segundo, hónrate a ti mismo, antes que a nadie. El tercero, es una “maravilla”, dice: practica el mal y aparenta que haces el bien.

 

El cuarto no necesita comentarios. Dice: “codicia y atrapa todo lo que  puedas”!Que nobleza de pensamiento!. No?.

 

Otro dice: “engaña a la gente, cada vez que tengas ocasión”.

 

Como se percibe, son todas de parecida “moralidad” .

 

Y recordaré otro mandamiento realmente indigno: “aplasta a tus enemigos y si te fuese necesario, también a tus amigos”, una maravilla de hipocresía.

 

En definitiva su libro es un compendio de lo inmoral, al servicio de los poderosos.

 

En otras páginas, aconseja a lo nobles a no cumplir con la palabra empeñada, si faltando a la misma, pueden obtener ventajas.

 

¿Para qué mantener la palabra empeñada, si al fin se la lleva el viento?.

 

En una ocasión, Maquiavello realizó una misión secreta, para el príncipe de Medicis. Se trataba de espiar a un duque adversario del príncipe, pero el citado duque lo descubrió y lo envió a la prisión.

 

Iba a se condenado, sin dudas, a largos años de cárcel.

 

El príncipe Lorenzo de Medicis, su amo,  lo visitó en el calabozo y le dijo.

 

-Querido Consejero, no te veré por años, porque no es conveniente que te visite en este lugar. El duque podría sospechar que yo te he encargado la misión de vigilarlo y se disgustará conmigo.

 

-“Pero Alteza. Respondió Maquiavello, usted prometió respaldarme y defenderme. No me abandone en esta situación, voy a perder en la cárcel años de mi vida”. Y agregó: -“Siempre lo he considerado un amigo”, majestad. El príncipe le respondió con una fría sonrisa.

 

-¿Pero tu no me has acaso aconsejado, que en cualquier situación haga lo que me conviene, incluso en perjuicio de mis amigos. Pues lo que me conviene ahora es abandonarte a tu suerte….. Y se retiró de la cárcel. Maquiavello purgó su larga pena.

 

Maquiavello, sembró vientos y había cosechado tempestades.

 

El príncipe, hombre ingrato. Carecía de sentimientos, pero no de memoria y resultó un excelente alumno.

 

Para finalizar, Maquiavello vivió 58 años, murió pobre y abandonado.

 

Lamentablemente, su doctrina tan cruel como  inhumana es adoptada todavía hoy a casi 500  años de su muerte por muchos gobernantes y por innobles opresores de la especie humana.

 

Un aforismo final para este Adalid de la Hipocresía.

 

“LA FLASEDAD PUEDE VENCER A LA SINCERIDAD EN CIEN BATALLAS. PERO SIEMPRE PERDERA LA  ULTIMA”.

Por José Narosky

*INVITADO DEL DÍA DE DIARIO26.COM