Nicolás Maduro y Vladimir Putin (Reuters)Nicolás Maduro y Vladimir Putin. Reuters.

Cuando Vladimir Putin ascendió al poder en Rusia, uno de sus principales objetivos era el de devolver a su país la condición de potencia global que había perdido tras la desintegración de la Unión Soviética.

 

Con eso presente, la Rusia de Putin volvió a áreas que ya habían sido estratégicas para la antigua URSS para fortalecer vínculos e incrementar su presencia.

 

Uno de esos lugares es América Latina, que vio cómo la influencia de Moscú se redujo significativamente tras la disolución de la URSS y cómo fue ganando peso con la llegada de Putin al Kremlin.

 

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La estrategia de Putin en la región se enmarca, según expertos, en su visión global de política exterior, que persigue, básicamente, diversificar sus relaciones exteriores, contrarrestar el poder de Estados Unidos y crear un orden internacional multipolar y, que en ese nuevo orden, Rusia recupere su estatus de actor global.

 

"Dentro de esta estrategia internacional, América Latina ocupa un lugar importante por los lazos históricos de la Unión Soviética y sobre todo por la cercanía geográfica con Estados Unidos", le dice a BBC Mundo Mira Milosevich, investigadora del Real Instituto Elcano, think-tank de estudios internacionales con sede en Madrid.

 

En tiempos de la Guerra Fría, América Latina fue un escenario más de la lucha entre los dos bloques, en el que la URSS tuvo vínculos estrechos con Cuba y Nicaragua.

 

De todos modos, en los años posteriores a la desintegración Rusia intenta integrarse en las instituciones occidentales y abandona esos lazos históricos para concentrarse en mejorar las relaciones con la Unión Europea (UE) y con Estados Unidos.

 

"Una vez que ve que esto ha fallado, empiezan a volver poco a poco a sus relaciones históricas y América Latina empieza a tener un lugar importante", dice Milosevich.

 

"Esto se inicia entre 1997 y 1999, pero con la llegada de Vladimir Putin es cuando se ve claramente esta visión y un programa en la política exterior de devolver a Rusia el estatus de gran potencia".

 

Vladimir Putin, Rusia, poítica, InternacionalPresidente de Rusia, Vladimir Putin. Reuters.

 

Rusia es la heredera de la Unión Soviética y, por lo tanto, en su nueva política exterior se va a aprovechar de los lazos históricos que había forjado la URSS, "aunque su estrategia nueva es superar esta limitación en dos países", explica Milosevich.

 

De hecho, en su regreso a la región, Rusia no se apoya tanto en la ideología, como en la Guerra Fría, sino que tiene una visión mucho más pragmática, con la que busca diversificar sus relaciones exteriores.

 

"Putin ve que el mundo ha cambiado y cree que es mejor una estrategia práctica, sin abandonar objetivos geopolíticos, pero sobre todo usando instrumentos económicos y potenciando las relaciones bilaterales económicas como el primer paso del nuevo acercamiento".

 

Jacaranda Guillén Ayala, analista del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques del Senado de México, define ese cambio en la política exterior del presidente ruso como el paso "de una política cooperativa a una agresiva".

 

Para la internacionalista, ese cambio comienza cuando el presidente ruso da su discurso en la Conferencia de Seguridad en la ciudad alemana de Múnich en 2007.

 

En su intervención, Putin cuestionó la existencia de un "mundo unipolar" en el que Estados Unidos y Europa eran las principales voces.

 

A partir de entonces, dijo, habría que contar con Rusia y con el resto del mundo.

 

Eso, sostiene Guillén, "ha reconfigurado el lugar de América Latina como un objetivo central" para Putin.

 

El cambio queda patente en dos momentos cruciales: en 2008, con la guerra de Georgia, y en 2014, con la anexión de Crimea por parte Rusia, y las posteriores sanciones económicas impuestas por la Unión Europea.

 

"En el momento en que vienen las sanciones económicas, obviamente Rusia necesita aliados y necesita apoyos, tanto para su acción externa como para sus aspiraciones de su política exterior en general", le explica Guillén a BBC Mundo.

 

"Entonces América Latina contribuye a esas aspiraciones de reinserción como actor global". Eso se materializó, además, en algunos acuerdos comerciales.

 

"Rusia inmediatamente sustituye a los países europeos, como España por ejemplo, por Uruguay, Argentina, Brasil como los países de los que importa fruta, verdura y carne", dice Milosevich.

 

Putin y  Xi Jinping - China y RusiaPutin y Xi Jinping, Rusia y China. Reuters.

 

Un mensaje a Estados Unidos:
En un informe de 2019 sobre la relación de Putin con América Latina, la investigadora del Real Instituto Elcano consideró que la reaparición de Rusia en la región es una respuesta a lo que el Kremlin considera injerencia estadounidense en el conflicto de Georgia y Ucrania.

 

En ese sentido, Moscú usa sus vínculos en la región como un mensaje de que es capaz de desafiar a Estados Unidos.

 

"Usa lo que muchos llaman el 'patio trasero' de EE.UU. para mandar un mensaje de 'aquí estamos', a la vez que acusa a Washington de hacer lo mismo en el espacio postsoviético", le dice Milosevich a BBC Mundo.

 

"Es un mensaje de 'a ver si tomas un poco de tu propia medicina'". Guillén Ayala coincide: "Rusia quiere contrarrestar y dar una respuesta a la injerencia de Occidente en su 'extranjero cercano'".

 

De hecho, con su presencia en la región, Rusia "también busca distraer un poco a EE.UU. de los objetivos geoestratégicos que Washington tiene en sus países vecinos".

 

China, socio político y rival económico en la región:
El deseo de multilateralidad de Rusia -y el de contrarrestar el liderazgo de EE.UU.- es compartido por China, que en los últimos años se ha convertido en un actor clave en América Latina.

 

Rusia y China "son socios estratégicos que tienen muchas cosas en común y la principal es que ambos quieren competir con Estados Unidos y que quieren un mundo libre de lo que ellos llaman la hegemonía de Estados Unidos. Quieren un mundo multipolar, un mundo en el que ellos puedan ejercer un gran poder", dice Milosevich.