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La crisis económica mundial se hizo más profunda a lo esperado y la recuperación va a ser complicada, de modo que la vuelta a los niveles de PIB previos a la crisis se retrasará aún más. Estas son las previsiones de BBVA Research de su informe Situación España publicado este martes. La entidad actualizó a la baja su cuadro de proyecciones económicas como resultado de los indicadores publicados en el último trimestre, pasando de una previsión de crecimiento del -8% al -11,5%. Esta estimación se sitúa en línea con el escenario central de los principales analistas y también empeora las estimaciones del Gobierno, que mantiene una previsión de caída del PIB del 9,2%.

 

BBVA Research indica que la recuperación económica ya está en marcha, desde mediados del segundo trimestre del año, cuando la economía empezó el desconfinamiento. De hecho, de cara al tercer trimestre del año, prevé un avance del PIB del 10% respecto al segundo. Sin embargo, estas tasas de crecimiento serán mucho más lentas que la caída, de modo que el PIB tardará varios años en volver a los niveles previos a la crisis. En concreto, de cara al año 2021, BBVA Research prevé un crecimiento anual del 7%. Aunque este dato es mejor que el 5,7% que anticipaba en el mes de abril, como la caída está siendo más profunda, el PIB de 2021 será más bajo de lo previsto. Así, si en abril estimaba que la economía española seguiría un 2,8% por debajo del nivel de 2019, ahora estima que seguirá un 5,3% por debajo. Eso significa que, en el mejor de los casos, España no recuperará el nivel de actividad previo a la crisis, al menos, hasta finales de 2022.

 

"Será una recuperación en 'V' pero muy incompleta", comentó Jorge Sicilia, economista jefe del Grupo BBVA durante la presentación del informe. El deterioro de las previsiones se debe principalmente a dos factores: la fuerte caída del consumo de los hogares y el desplome de la balanza por cuenta corriente, que podría pasar a déficit por primera vez desde el año 2011.

 

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Respecto del consumo de los hogares, aunque la desescalada reavivó las compras, las familias todavía mantienen una gran cautela como consecuencia de la incertidumbre sanitaria y económica. "Las dudas sobre la salud y la situación laboral, junto con la mayor duración de las medidas de confinamiento y distanciamiento social, generaron un ajuste que se estima del orden del 25% en el gasto en consumo de los hogares durante los primeros seis meses del año", señala el informe. Tal desplome del consumo durante la primera mitad del año será imposible de corregir en la segunda mitad. Así, el consumo del conjunto del año caerá un 12,9%, el mayor descenso de toda la serie histórica.

 

"Existe evidencia de que la incertidumbre está limitando el gasto de las familias", dice BBVA Research, y esta atonía del consumo no se debe únicamente al temor al contagio, sino que está muy influido por la fragilidad del mercado de trabajo. "Un porcentaje elevado de la fuerza laboral está en una situación relativamente precaria", lo que redunda en un entorno de menor confianza y, por tanto, mayor propensión al ahorro en los hogares.

 

Una de las esperanzas frente a crisis pasa por que la balanza por cuenta corriente se mantuviera con un saldo positivo gracias al desplome de las exportaciones. Las previsiones de abril de BBVA Research anticipaban una caída histórica superior al 38%, lo que permitiría a la demanda externa aportar 3 puntos al PIB. Sin embargo, los datos conocidos en las últimas semanas muestran que la caída de las importaciones no está siendo tan fuerte y ahora BBVA Research anticipa una caída del 14,6%. De esta forma, las importaciones caerán menos que las exportaciones, que se hundirán un -18% en gran medida como consecuencia de la caída del turismo extranjero. La suma de ambos factores borrará el superávit de la balanza por cuenta corriente, que se convertirá en un déficit del 0,4% del PIB. Esto provocará que la demanda externa reste este año 1,6 puntos al PIB.

 

Contrariamente, los dos factores positivos de esta revisión de las previsiones se centran en el sector de la inversión, que caerá menos de lo esperado. La entidad prevé un descenso de la formación bruta de capital fijo (FBCF) del 17%, un auténtico desplome, pero que está muy lejos de la caída del 29% que anticipaba BBVA hace tres meses. También el consumo público contribuirá a limitar la caída del PIB como consecuencia de las últimas medidas de gasto aprobadas por las distintas administraciones. Según las estimaciones de la entidad, el consumo de las AAPP crecerá un 6% en el conjunto del año.

 

Las medidas de protección de rentas aplicadas por el Estado en los últimos meses, y que se prolongarán hasta el final del verano, están teniendo un impacto de contención de la crisis muy relevante. Según las estimaciones de la entidad, las políticas con impacto presupuestario han minimizado la caída del PIB en 3,5 puntos (sin considerar la prórroga de los ERTE hasta final del verano). A esto hay que añadirle una contribución positiva de unos 4 puntos del PIB gracias a las políticas financieras aprobadas, tanto líneas de avales del Gobierno como los programas de compras del BCE. Eso sí, su coste se acumulará como déficit y deuda que restarán crecimiento futuro. El déficit público se disparará al 14,5% del PIB este año, según las previsiones de BBVA Research, el dato más alto nunca registrado. En 2021 el déficit todavía seguirá siendo muy elevado, del 8,4%, lo que provocará que retrasará la reducción de la deuda, que se situará por encima del 122% del PIB.

 

A pesar de la revisión a la baja de las previsiones económicas, BBVA Research ha mejorado su horizonte para el mercado laboral, principalmente gracias a la decisión del Gobierno de prorrogar los ERTE hasta el final de septiembre, lo que evitará la destrucción de empleo durante el verano. "La gradualidad de las medidas de protección de rentas para asalariados y autónomos incentivará la reincorporación de trabajadores y contribuirá a suavizar el impacto de la crisis sobre el empleo, al menos durante el tercer trimestre del año en curso", explica la entidad.

 

El resultado es que la destrucción de empleo será más leve: se perderá el 3,5% del empleo, unos 692.000 empleos, frente a la previsión de abril que anticipaba un desplome del empleo del 6,9%, que supondría la pérdida de más de 1,3 millones de puestos de trabajo. "Por fin estamos consiguiendo que el empleo sea menos volátil que la actividad económica gracias a la aplicación masiva de los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo)", ha explicado Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research.