ResfríoEl 30% de los resfríos comunes son causados por cuatro tipos de coronavirus.

Varios equipos científicos están considerando el resfríos en relación al coronavirus que podrían ser decisivos en la eficacia con que el cuerpo responde al virus. Lo que no está definido es si para bien o para mal.

 

Ocurre que el 30% de los resfríos comunes son causados por cuatro tipos de coronavirus, algo así como los “primos mayores” del SARS-CoV2: son una camada más vieja de la misma familia, sí, pero hay un punto en que no se parecen en nada. Cerca del 90% de la población se enfrentó a por lo menos tres de esos cuatro virus.

 

Lo interesante es que el paso de estos patógenos por nuestro organismo deja una marca. Esa cicatriz inmunológica hoy cobra especial protagonismo, ya que es capaz de reconocer al menos un pedacito del virus del Covid-19. Ese reconocimiento podría ser plenamente beneficioso al momento de combatir el patógeno. Sin embargo, como se explicará debajo, está penosamente matizado por un efecto “detrimental”.

 

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En este punto, más de uno se estará preguntando si -además de la cuestión de la edad y las comorbilidades del paciente- esta variable (haber tenido otros coronavirus, y en consecuencia, contar con esa "marca inmunológica") explicaría un poco mejor la inentendible brecha entre el 80% de la población que transita el coronavirus casi sin notarlo, y el 20% que la pasa entre mal, muy mal o directamente no la pasa. “La respuesta es sí”, afirmó Jorge Quarlieri, virólogo, investigador de la UBA-Conicet, en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS).

 

"Investigaciones hablan de cuatro coronavirus (OC43, HKU1, NL63, 229E) cuya revalencia en la población es altísima, ya que causan resfríos comunes, que son de fácil contagio. Y la cuestión es que pueden haber generado una respuesta inmune celular adaptativa, que en este momento estaría dando una reacción cruzada contra el coronavirus”, resumió.

 

La clave está ahí: “Lo que vieron estos investigadores es que en muchos casos de pacientes que no habían tenido coronavirus, al tomar sus linfocitos T y enfrentarlos en el laboratorio con pequeños pedacitos de proteínas del virus SARS-CoV2, la respuesta mostraba que había una memoria, como si esos linfocitos ya hubieran enfrentado el coronavirus en el pasado. Lo que pasó, en realidad, es que los otros coronavirus dejaron una cicatriz inmunológica, que en este contexto genera una reacción cruzada con el SARS 2”.