Carne, frigorífico, NACarne en tiempos de coronavirus. NA.

No son buenas las noticias para el mercado de la carne y susderivados. Los números recientes han encendido todas las alarmas. Es que durante el año 2019 la producción mundial de carnes de todo tipo se desmoronó por segunda vez desde 1961 y de acuerdo a las proyecciones de FAO citadas por la agencia Bloomberg, el escenario se repetirá en 2020. Nunca desde que se llevan registros se habían computado dos años consecutivos de caída.

 

La demanda mundial de carne está directamente asociada a dos cuestiones: el aumento de la población y los niveles de ingreso de dinero a nivel mundial. El primero está desacelerando y el segundo caerá fuertemente este año, por la crisis económica derivada de la pandemia de coronavirus.

 

Así mismo, se dan factores entre los que están los movimientos ambientalistas y de defensa de los derechos de los animales y una más alta proporción de vegetarianos, veganos y “flexitarianos”, como en un foro internacional, Adrián Bifaretti, Jefe de Promoción Interna del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) llamó a quienes están atenuando su consumo de carne vacuna.

 

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“La Argentina es una sociedad carnívora, pero las conductas alimentarias indican que hay un 3% de vegetarianos, un 2% de veganos, y casi un 30% de flexitarianos”, aseguraBifaretti, quien señaló que debido a la pandemia “7 de cada 10 personas está teniendo una reducción de sus ingresos, 84% está buscando ofertas y un 65% dice que está dejando de lado algo de su consumo de carne vacuna y comienza a comer otro tipo de alimentos”.

 

Esas relaciones hacen foco en la carne vacuna. En todo el mundo, de 18 tipos de carne que releva la FAO, tres tipos (vacuna, porcina y de pollo) explicaron 302 millones de toneladas sobre un total de 340 millones en 2018, último año para el que se cuentan con estadísticas con suficiente nivel de detalle.

 

Además de advertir el “pico histórico” en lo que hace a la producción y consumo mundial de carnes, un artículo de Bloomberg en base a los datos de FAO ve dos tendencias históricas.

 

La primera es que el porcentaje de estos tres tipos de carne sobre el total se conservó ciertamente de un modo estable, entre 85 y 89% del total, por un lapso de más de 50 años.

 

La segunda cuestión refiere al porcentaje de la carne vacuna que sufre una larga declinación, de 39% del total en 1961 a 20% en 2018; el de la carne de cerdo, con oscilaciones, se mantuvo y fue en 2018 la misma proporción del total que en 1961, 35%; mientras que la carne de pollo más que triplicó su participación, del 11 al 34% del total. (la diferencia de la suma con el 100% se explica por los otros tipos de carne, de oveja, de pavo, etc).

 

Si bien el consumo total de carne da la sensación de ya estar alcanzando su pico máximo, en términos por habitante y a nivel mundial el de carne vacuna alcanzó un pico hace más de 4 décadas. A partir de ese instante aumentó de manera exponencial el consumo por persona de pollo, que está a punto de superar el de cerdo.

 

La enorme desventaja de la producción de carne vacuna es que significa un mucho mayor uso de terrenos y extensiones, además de la emisión de gases, que es unas diez veces más alta que la de la producción de carne de cerdo y de pollo. Para tratar de revertir esta situación, centro de críticas ambientalistas, Burger King desarrolla una dieta bovina basada en un tipo de pasturas (lemongrass infused bovine-diet), que reduciria en un tercio las emisiones durante los últimos 3 a 4 meses de vida de una vaca. El artículo de Bloomberg así mismo, hace mención al desarrollo de “soluciones tecnológicas” se empresas como Indigo Ag, la startup de agricultura “digital” de alto valor más cotizada del mundo.

 

Carne vacunaCarne vacuna. NA.

 

En el foro organizado por el IPCVA, David Hughes, profesor de “Marketing de Alimentos” del Imperial College y de la Real Sociedad de Agricultura de Londres, ha puesto claramente en duda que la producción y el consumo de carne vacuna puedan volver a recuperarse en lo inmediato.

 

“¿Cuándo es el post Covid? “ se preguntó. “Nos encanta pensar que es para abajo y luego para arriba rápidamente y que en 2021 volveremos a estar en la normalidad, pero eso es improbable. Más que un plan A, debemos tener un plan B y quizás un plan C dependiendo de cuándo llegue la recuperación”.

 

De acuerdo a la postura de Hughes, para la mayoría de los países del mundo implicará entre dos a cuatro años volver a las condiciones económicas de 2019. “En el mundo, hay solamente un país, y es un país grande, que puede atravesar el 2020 sin entrar en recesión, y ese país es China. Estas son buenas noticias para la Argentina”, afirmó el especialista.

 

“No obstante, aunque exista una recesión global, el panorama del mercado de la carne a corto y medio plazo es mucho más prometedor, ya que el déficit de carne en China como resultado de la peste porcina es importante: hay un hueco de 20 millones de toneladas de carne”, sostuvo.

 

Tomar el ejemplo de los polleros:

El experto, de todas maneras, remarcó que la cadena de la carne vacuna (desde la producción hasta la comercialización) debe ser más inteligente. ¿Por qué ha sido tan exitoso el sector de la producción y venta de carne de pollo?, se preguntó. “Toda la investigación que observo indica que tiene atributos de consumo que son prolongados: los consumidores dicen que les encanta el pollo porque es accesible, nutritivo, versátil, se puede consumir como un snack, se come caliente o frío, a los niños les encanta. Está orientado al consumidor, de ahí los nombres de sus productos, como Nuggets, mientras que todavía en la carne vacuna usamos nombres con los que los consumidores tienen que luchar, como llamar a los cortes de carne vacuna por el punto de origen anatómico en la media res”, afirmó.

 

Además de responder a los permanentes planteos y las lógicas preocupaciones como la “verificación” de los consumidores y a las preguntas de los grupos ambientalistas, comentó Hughes, los productores, procesadores y vendedores de carne vacuna deberán estar atentos a la emergencia de nuevos jugadores del mercado, como las empresas que producen carne artificial o a base de vegetales, como “Imposible Foods” y “Beyond Meat”.

 

“Podemos verlas crecer a través del mundo. Starbucks anuncia sándwiches de ‘hamburguesa imposible’ para el desayuno en el menú de EEUU y “Beyond Meat” se está expandiendo en China. Apostaría a que la carne cultivada con células y la carne a base de vegetales tendrá, no sé, el 30% del mercado total de la carne para 2040. Eso significa que tenemos más competidores”, manifestó Hughes.

 

Como sea, el nutricionista Alberto Cormillot y a Jorge Tartaglione, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, se encargaron de informaron por su lado en un Seminario internacional organizado por el IPCVA sobre los riesgos de la las dietas veganas en mujeres embarazadas y la “mala prensa” sobre el consumo de carne.

 

“La carne es una pertenencia, la tradición gastronómica y la identidad colectiva” del hombre a lo largo de la historia; el asado no es argentino; el asado es la primera comida que comió el hombre, y la comió hace un millón de años o más”, aseguró el doctor Cormillot. “Un bife de 100 gramos cubre el 30% de las proteínas, el 4% de las grasas, depende del tipo de carne que sea, ¿no? vitaminas del grupo B, en cantidad variable que puede ir del 20% al 60%, la B12 cubre el 85%, el 14% de hierro, y el 45% de zinc. Tiene selenio también. y junto con la de la clara de huevo tiene las proteínas más completas que hay, quiere decir que tienen todos los aminoácidos necesarios para hacer una alimentación saludable”.

 

Tartaglione remarcó por su parte que la carne “tiene buen precio, es rápida de cocinar y aparte es saludable por sus componentes: proteínas, vitaminas, minerales, ácidos grasos”.

 

Cerdos:
En cuanto a la carne de cerdo, la “peste porcina africana”, que diezmó planteles y producción en países como China (principal productor y consumidor mundial), Vietnam y Filipinas, se está reflejando en un faltante de producción respecto a la demanda mundial no solo en China sino también en Europa del Este.

 

En este contexto surgieron proyectos con financiamiento y participación china para aumentar fuertemente la producción porcina en la Argentina, que enfrentan cuestionamientos de activistas que alertan por sus riesgos ambientales y de eventual generación y propagación de enfermedades zoonóticas, como el coronavirus.

 

Del alto consumo de carne porcina en el este europeo da cuenta histórica un flamante libro de Thomas Fleischman, editado por la Universidad de Washington (EEUU), “Cerdos comunistas”, tal su título, relata el proyecto de la entonces Alemania Oriental de lograr la autosuficiencia alimentaria con la producción a gran escala de cerdos en Eberswalde, un plan cuya suerte fue en paralelo a la del régimen que cayó en 1989, con el derrumbamiento del Muro de Berlín.

 

Pollos:
Por lo visto, ni la producción de carne vacuna ni la de cerdo la tendrán fácil. La de pollo parece tener el camino un poco más despejado. Tal vez sea la oportunidad para un empujón adicional que vio Roberto Domenech, el presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) que ayer se reunió con la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner para presentarle, junto a José Martins, titular de la Bolsa de Cereales, y Gustavo Idígoras, del Centro de Exportadores de Cereales y de la Cámara de la Industria Aceitera, el plan del flamante “Concejo Agroindustrial Argentino” para aumentar las exportaciones en USD 16.000 millones en cinco años y crear 700.000 empleos de aquí a 2030.