Nazarena Vélez - ConfesiónNazarena Vélez.

Nazarena Vélez (46) está abocada a su rol como productora teatral. Y ante los cambios que sufrió su agenda laboral a raíz de la pandemia, se las rebusca para seguir trabajando.

 

“Estoy tratando de adaptarme a este nuevo mundo y aggiornarme a nivel laboral. No me quejo porque sé que hay personas que la pasan peor que yo”, cuenta con entusiasmo en una charla íntima con Noticias Argentinas.

 

Días antes de que se decretara el aislamiento social, preventivo y obligatorio, su hija Barbie y su yerno Lucas se instalaron en la casa de la actriz, donde también conviven con Santiago Caamaño -su pareja hace un años y medio-, Thiago (10), el hijo que tuvo con Fabián Rodríguez.

 

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“Disfruto muchísimo quedarme en casa y que estemos todos juntos”, afirma Naza.

 

Sobre su actualidad, que tuvo que reinventarse a nivel laboral, Naza dijo: "Este año tenía proyectos para teatro y cine que no voy a poder llevar a cabo, pero estoy viendo si puedo retomar una obra para hacerla vía streaming. Las redes se intensificaron muchísimo en esta cuarentena y creo que es algo que llegó para quedarse. Quiero que actúe Barbie, que dirija Fabián Vena y yo solo quiero dedicarme a la producción. Todo se ensaya a través de zoom y te encontras una sola vez para grabarlo con todos los protocolos. Es una movida interesante y creo que puede salir bien. Estoy pensando cómo terminar de plasmarlo".

 

En cuanto al teatro vía streaming y labores por Youtube, sostuvo: "Me divierte mucho. Descubrí esta plataforma que tiene un público mucho más joven y me encanta. Es una entrada cien por ciento laboral porque es la única red que puedo monetizar. Abrí mi canal en cuarentena y tengo más de ochenta mil suscriptores, es una locura. Aprendí a editar porque soy muy busca. Soy una laburante, no me iba a quedar sin hacer nada".

 

Nazarena dijo que no vive de la cantidad de reproducciones de sus videos "porque tardás en cobrarlo. Estoy viviendo de todo lo que genero a través de las redes con marcas y auspiciantes de mi productora. Me las rebusco".

 

Sobre la cuarentena, sostuvo: "Somos todos muy respetuosos y por suerte tengo una casa grande, con parque, lo que permite que cada uno tenga su lugar. Con Barbie nos llevamos muy bien, me ayuda un montón con Titi y se encarga de ayudarlo con la tarea. Entre todos nos turnamos con las tareas de la casa y también disfrutamos de hacer planes familiares. Me hace muy feliz que estemos todos juntos".

 

"Santiago es un sol y sabe que yo venía con combo. Se lleva increíble con mis hijos. De hecho, Thiago no sabía jugar al fútbol y en esta cuarentena aprendió con él. Titi perdió a su papá cuando tenía tres años y me di cuenta que decía que no le gustaba jugar, pero era porque nadie le había enseñado. Así que está chocho y Santiago es parte de nuestra familia. Es un hombre equilibrado, tranquilo, muy enfocado en su trabajo y respeta un montón mi individualidad", dijo de su pareja.

 

Y agregó: "Al principio estaba un poco raro porque no entendía las cosas que decían, como que no íbamos a durar. Después de un año y medio, ya está re acostumbrado. Tenemos muy dividido lo que pasa en los medios y no nos afecta adentro. Mi realidad en casa es completamente distinta".

 

En los últimos días se habló mucho sobre los parámetros de belleza en la mujer y ella hace años viene bajando línea al respecto porque sufrió trastornos alimenticios. "Sí, cuando venís de una sociedad tan gordofóbica, donde las mujeres somos criticadas en si estamos más viejas, más gordas o flacas, es difícil cambiar. Falta mucho para deconstruir todas esas imposiciones, pero si una que es conocida puede dar alzar la voz para bajar línea al respecto, está bueno. Acabo de cumplir 46 años y me preocupan los más jóvenes. Cuando hice un video en YouTube que se llama “Fui adicta”, en el que relato toda mi adicción a las anfetaminas para estar flaca, me sorprendió el testimonio de nenas chiquitas que me contaban que odiaban su cuerpo, que son discriminadas. Es muy fuerte. Y desde los medios de comunicación tenemos la obligación de llevar a cabo la inclusión".

 

A lo largo de los años, Naza se amigó con su cuerpo, y le llevó tiempo: "Más de veinte años. Empecé a laburar a los 14 y ya me decían que era muy culona y que tenía que bajar de pesa, cuando pesaba 50 kilos y medía 1,72… ¡Una locura! Desde ahí hasta hace seis años o siete que dije basta, vivía preocupada por el peso. Y estuve a punto de morirme por tomar anfetaminas por las exigencias que tenía con mi cuerpo, por el qué dirán, porque cuando estaba más flaca era cuando tenía más trabajo. Hace unas semanas cuando vi que me criticaban porque engordé seis kilos en la cuarentena dije: “¡Son todos unos boludos!”. No aprendemos más, pero a mí no me importa lo que me digan". 

 

"Lo único que me preocupa es la salud de mis hijos, poder volver a laburar bien y generar ingresos para mantener a mi familia. Si engordé seis kilos, me cago de risa, salgo a caminar y después me tomo una copa de vino. Tengo ganas de pasarla bien, no me importa estar dentro de los cánones que dice no sé quién. Ojo, tampoco haría nada para abandonar mi salud".

 

"Siempre fui consciente y tuve claro que mostrar el cuerpo era un negocio. Cuando se cagaban de risa porque decía: “Lo hago por mis hijos”, era cierto. Sabía que de alguna forma estaban utilizando mi imagen y yo lo permitía. Lo que sí me impresiona es ver lo flaca que estaba y lo mal que la pasaba cuando más generaba. El resto lo tomo como parte de un laburo y no me choca en lo más mínimo. Me hago cargo de todo lo que hice y siempre se los expliqué a mis hijos", sentenció Vélez.

 

Y sobre los escándalos mediáticos sostuvo: "Más allá de alguna pelea con Moria, no tuve grandes peleas ni inventé nada para estar en la prensa. Sí me arrepiento de haberme peleado tanto con Daniel (Agostini), el papá de Gonzalo, porque el nene la pasaba mal. Hoy estoy mucho más tranquila. Antes salía a contestar si alguien salía a bardearme y ahora me cago de risa".