Esclerosis múltiple, salud, medicinaEsclerosis Múltiple.

La Asociación Esclerosis Múltiple Argentina (EMA) mostró su preocupación por los más de 1.500 llamados de pacientes que se recibieron desde el inicio de la cuarentena con consultas que evidencian el abandono de los tratamientos y falta de control y de seguimiento de la enfermedad.

 

Se estima que en la Argentina hay entre 9 mil y 12 mil personas con esclerosis múltiple (EM), a la que técnicamente se la define como una enfermedad autoinmune y crónica del sistema nervioso central.

 

La EM está considerada como la afección neurológica potencialmente discapacitante no traumática más común en adultos jóvenes, ya que generalmente se diagnostica entre la tercera y cuarta década de la vida, y en una relación de entre 2 y 3 mujeres por cada varón.

 

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La forma más común en la que se manifiesta es por períodos de brotes y remisiones, y entre los principales síntomas que caracterizan los brotes, que muchas veces revierten y otras no, se destacan visión borrosa, visión doble, entumecimiento u hormigueo en brazos o piernas y trastornos motrices o de coordinación.

 

Según indicaron desde EMA , a la situación especial que de por sí viven todas aquellas personas con diagnóstico de esclerosis múltiple (EM), se suma que por causa del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) por la pandemia de coronavirus, muchos pacientes suspendieron los controles médicos de rutina por miedo al contagio.

 

Además informaron que también interrumpieron la toma de medicamentos "por falta de provisión del sistema de salud, tanto del público como de muchas obras sociales y prepagas".
La doctora Adriana Carrá, quien es neuróloga y es la Directora Médica de EMA señaló que aquellas personas que tengan esclerosis múltiple "no deben dejar de realizar sus controles médicos de rutina, ni de hacerse aquellos estudios que se les indiquen".

 

"Sabemos que tener el diagnóstico de esclerosis múltiple no implica mayor riesgo a contraer coronavirus, excepto que el paciente este inmunosuprimido con niveles bajos de linfocitos y/o presente alguna otra enfermedad que aumente el riesgo como la diabetes, hipertensión u obesidad, entre otras", reveló.

 

Asimismo Carrá añadió: "Si consideramos los riesgos de no asistir a los controles con el neurólogo o no recibir tratamientos por temor, hay que tener en cuenta que seguramente las consecuencias de estas decisiones serán mayores".

 

"Es una enfermedad seria que incluye la administración de medicaciones complejas y, en esta época de aislamiento, sabemos de pacientes que unilateralmente prefirieron quedarse en sus casas en lugar de llevar a cabo sus controles", indicó en diálogo con la prensa.

 

Carrá además manifestó que los pacientes "deben saber que la consulta es segura y que los laboratorios de diagnóstico están preparados para realizar los análisis con todas las medidas de prevención que se requieren".

 

Además expresó: "Por suerte hoy contamos con el acceso a la telemedicina, que frente a una duda o consulta permite el rápido contacto con su neurólogo quien determinará la necesidad o no de la consulta presencial".