Industria Naval, barco navalINDUSTRIA NAVAL

Este 12 de septiembre se conmemora el Día de la Industria Naval Argentina. Durante la segunda mitad del siglo XIX, tras la apertura extensa de la economía argentina, esta industria tomó verdadero impulso, fundamentalmente con el aumento de las exportaciones agropecuarias y el masivo ingreso de capitales extranjeros orientados hacia los distintos rubros industriales.

 

Constructores genoveses instalados en la zona de la Boca y Dock Sud empezaron a construir buques mercantes fluviales de pequeño porte.

 

Distintas normas legales, a fines del siglo XIX y la experiencia durante la Primer Guerra Mundial, produjeron cambios en la construcción naval pesada, así comenzaron a instalarse astilleros pensando en proveer a la flota argentina, al momento mayoritariamente de cabotaje, de todo tipo de buques y capacidades de cargas.

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Nuevas normas fueron promulgadas para apoyar el desarrollo de esta industria, como fue el Fondo Nacional de la Marina Mercante, para financiar la construcción naval en el país, que en la década del 60 permitió el diseño del conocido Plan Esteverena, un proyecto de construcción de buques para las empresas navieras del estado, que dio origen a que el 12 de septiembre de 1961, el presidente Dr. Arturo Frondizi, firmaba el decreto que establecía un nuevo plan de renovación y expansión de la empresa estatal, ELMA, Empresa Líneas Marítimas Argentinas, por entonces bajo la conducción del Contraalmirante Esteverena y así fue instituido como el Día de la Industria Naval Argentina.

 

En la década del 80 o aún antes, en el mundo marítimo las empresas comenzaron a unirse para aunar esfuerzos pues por variados factores el negocio, en especial a las empresas chicas o medianas, se le hacia difícil de llevar adelante.

 

En 1987 se trató de concretar una alianza entre ELMA y la alemana Hamburg-Süd (armador que a principios de siglo XX tuvo buques con bandera argentina) pero por razones políticas no se pudo concretar y la empresa alemana se unió con una del Brasil, unión que aún hoy sigue A pesar que en ese entonces tenía algunos inconvenientes la Empresa no generaba pérdidas y gozaba de un muy buen prestigio en la actividad , generando divisas al país en concepto de pago de fletes (así como ahorro de ellas por no pago a empresas extranjeras) por un monto de U$S 220 millones y sus buques. Pero después de más de cincuenta años de "llevar por mares y tierras un mensaje de paz y de amor" y "conducir los frutos del trabajo para ofrecer abrazo fraternal" se vuelve a la política de dejar esta actividad en manos foráneas (los mismos que se opusieron a la alianza con Hamburg-Sud, en defensa de la "soberanía").

 

ELMA S.A. fue declarada sujeta a privatización parcial o total por la Ley de Reforma del Estado Nro 23696.

 

En el año 1991 se realizó el primer intento de privatización y se vendieron diez buques. Durante el año 1992 se efectuaron dos nuevos intentos de privatización, en este caso total, sin que hubiese oferentes.

 

En 1994 se llevó adelante un cuarto intento de privatización de las líneas Mar del Norte, Mediterráneo y Costa Este de América y ese mismo año finaliza el acuerdo iniciado en 1963 por el que ELMA ponía uno o en algunas oportunidades dos de sus unidades para cumplir el rol de Buque Escuela, embarcando a los cadetes de 2do. Año de la ENN. (Argentina, Uruguay, Yapeyú, Alberto Dodero, Río Tercero, Río Corrientes, Lago Traful, Lago Lacar, Isla Gran Malvina y Isla Soledad).

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Las dos líneas restantes fueron desafectadas directamente dejando a flotas extranjeras indirectamente a título no oneroso los derechos generados durante años de actividad por ELMA.

 

Durante 1995 siguió la venta de buques y en marzo de 1996 a pesar de mantener en operación cuatro buques portacontenedores y dos frigoríficos , por Res.M.E. y O.S.P. nro 394 se dispuso la liquidación de ELMA que sin duda era a lo que se quería llegar.

 

En 1997 se venden los últimos seis buques y desaparece ELMA y gracias a esta política nefasta prácticamente toda la Marina Mercante argentina, que, salvo unos pocos, nadie defendió.

 

De acuerdo con los nuevos contratos firmados, que son de conocimiento público, tanto para la exportación como para el mercado interno, la facturación refleja un horizonte promisorio, no obstante el desafío que significa la recomposición de la cadena de valor, la recuperación de mano de obra calificada y el mantenimiento de costos competitivos.

 

Las expectativas son muy auspiciosas, debiéndose consolidar con un adecuado sistema de financiamiento y el marco normativo definitivo que incentive el aporte de capitales para un firme desarrollo. (Fuente NA)