Coronavirus, saludo, OMSSaludo en medio de la pandemia de coronavirus.

José Luis Jiménez es experto en ambientes y comunicó que “la enfermedad COVID-19 también se puede transmitir a través de los sistemas de ventilación". La investigación proviene de un importante equipo encabezado por Jiménez que es profesor de la Universidad de Colorado Boulder desde el año 2002 y tiene una amplia trayectoria en el estudio de las partículas en suspensión, los estudios en el campo atmosférico, el desarrollo de instrumentos, aerosoles y nubes, atmósferas planetarias, trazas de gases y radicales.

 

Jiménez, además de quedarse en lo posible cada uno en su casa, dice que la forma más eficiente para frenar los contagios por COVID-19 se compone de 3 pilares básicos y sumamente importantes: primero estar afuera, es decir al aire libre, la mayor cantidad de tiempo posible, tratando de evitar los espacios o ambientes cerrados y con poca ventilación; segundo utilizar en todo momento la mascarilla o barbijo casero incluso cuando estamos por ejemplo en parques y tercero y no menos importante mantener la distancia social de al menos dos metros entre las personas.

 

El especialista definió al SARS-CoV-2: “desde el punto de vista técnico es un virus que se transmite por esta vía de los aerosoles y un poco por las superficies; es difícil de entender ya que no es super contagioso. La medicina y los epidemiólogos tienen la creencia de que si un virus se transmite por el aire tiene que ser muy contagioso y esto es un error de la historia, han negado que las enfermedades o los virus se transmiten por el aire y sólo se han demostrado las que eran muy contagiosas”. Esta tesis refuerza el hecho de que existe la transmisión aérea del nuevo coronavirus y es más importante de lo que se creía.

 

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Los aerosoles “son pequeñas partículas, pequeñas bolitas de material, o saliva o fluído respiratorio, -el fluido que moja nuestros pulmones que es básicamente mucina y cloruro sódico- y salen al hablar o al respirar y flotan en el aire -salen también las gotas más grandes que caen al suelo en uno o dos metros-, pero también salen partículas mucho más pequeñas que no vemos y ahí puede haber un virus, y entonces esas se quedan flotando en el aire, y otra persona la puede respirar y así infectarse”, especificó el químico.

 

Hay que entender que simplemente la distancia no sirve en interiores. Es útil y ayuda mucho, hay que mantenerla. Pero no es suficiente. Sólo con la distancia no estamos a salvo. O sólo con la distancia, mascarilla y lavándonos las manos tampoco estamos a salvo, hemos reducido el riesgo. Para reducir el riesgo más habría que hacer las cosas afuera, aumentar la ventilación y hacer más cosas.

 

Cuando uno sale afuera, la transmisión se reduce mucho. Esto es una cosa que es fácil de explicar con aerosoles porque se diluyen, es como el humo, que es un símil que usamos. No que el humo contenga el virus, no pensamos que sea real. Pero el humo es un aerosol que se mezcla en el aire de la misma manera, y así nos permite ver que pasa. Sabemos que afuera el humo se va a diluir mucho más rápido y también sube porque está más caliente que el aire ambiente. Entonces es muy fácil explicar lo que se ve: que es mucho más difícil que se transmita esta enfermedad (COVID-19) afuera que en espacios interiores. Se explica muy fácil con aerosoles.

 

Si estamos en un contexto restrictivo la única alternativa en donde es prácticamente imposible contagiarse es reunirse afuera, con una mascarilla y manteniendo la distancia. Estoy seguro que ahí habría muy pocos casos. Pero ya luego si uno está afuera y uno está hablando muy cerca de otra persona y está hablando fuerte ahí sí que hay casos de contagios -no son tan frecuentes como en interiores pero también pasa-, entonces estar afuera con mascarilla y con distancia es muy seguro. Luego si hay que ir adentro, adentro siempre va a haber más peligro.

 

La ventilación en el sentido que la usamos quiere decir tomar el aire que está adentro y ponerlo afuera, tomar aire limpio de afuera y no un ventilador que es mover el aire pero no ventilar. En lo que respecta a la transmisión del virus lo que nos preocupa es que si una persona está exhalando virus en ese espacio y hay poca ventilación, el virus se acumula y las otras personas que comparten el aire de la habitación pueden respirar mucho virus e infectarse. En el caso de los edificios enfermos es similar pero con productos químicos, si hay algún tipo de material en el edificio que esté produciendo ciertos gases tóxicos pasa lo mismo, es exactamente igual el riesgo: si hay poca ventilación, poco cambio de aire, esos compuestos se acumulan y alguien puede respirar una gran cantidad y enfermarse de otras maneras, como sucede con el asbesto por ejemplo.