Exmilitar ucranianoOperativo para detener al exmilitar ucraniano.

El ex militar ucraniano estuvo resguardado en el baño de su casa y le disparó a la policía, que fue al lugar tras una denuncia por violencia de género. Previo a la detención los efectivos le advirtieron: “Tirá el arma, no te queremos lastimar”. Agachado, tiró el cargador, dejó el arma en el piso y los policías de la Ciudad aprovecharon para abalanzarse, reducirlo y arrestarlo.

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Su esposa la que notificó a la policía, al llamar al servicio de emergencias 911 para denunciarlo por violencia de género. Uno de los policías que acudió al llamado, de la Comisaría vecinal 1E, entró a la vivienda para proteger a la mujer de 51 años y a sus hijos, una adolescente de 17 y un nene 12 años.

 

La policía tocó la puerta, le abrieron y el atrincherado le disparó desde el baño. El policía repelió la agresión y logró ponerse a resguardo. Minutos después llegó un efectivo de la División Motorizada, que también había recibido la alerta. Entró a la casa y llegó a la habitación donde se refugió la familia del atrincherado. El hombre permaneció en el baño por varias horas, con la puerta abierta. Desde ese lugar tenía visión de toda la casa, razón por la que los rehenes no podían escapar. Luego llegaron efectivos de la División de Operaciones Especiales Metropolitanas (DOEM). Rescataron al primer policía que había ido a la vivienda y en ese momento el atrincherado disparó entre cuatro o cinco tiros.

 

El exmilitar llamó a su abogado, que a su vez se comunicó con los encargados del operativo para que se presentara un negociador. Cerca de la medianoche los policías lograron detenerlo. Previo a la detención los efectivos le advirtieron: “Tirá el arma, no te queremos lastimar”. Le pidieron que les mostrara las manos y le dijeron que lo hacían para ayudarlo. Le volvieron a exigir que dejara el arma y la pateara. El exmilitar finalmente depuso su posición, le quitó el cargador y la dejó en el piso. En ese momento se abalanzaron sobre él y lo capturaron.

 

El hombre habría estado borracho al momento de atrincherarse, inicialmente no aceptó entregarse y reclamó que los agentes abandonaran el lugar. Fuentes del caso explicaron que “tenía delirios” y que “hablaba de la Unión Soviética”. Lo trasladaron al Hospital Argerich.