Dólar, dólares, monedas, NADÓLARES. NA

POR SEBASTIÁN DUMONT

La semana cerró con un alza del dólar blue de 7 pesos en un día y se acerca a los 180, lo cual era impensado un tiempo atrás. El ministro de Economía Martín Guzmán dijo que esa cotización no representaba la realidad de la Argentina. Verdad a medias, por no decir que es falso. Si bien hablamos de un mercado paralelo y pequeño en volumen, el blue es el termómetro que mide la temperatura de la fiebre de la economía. Y algo no anda bien. Esta claro. ¿Dónde para? Pues nadie puede asegurar que tenga techo bajo estas condiciones. Pero más importante que ese dólar es la cotización del Contado con Liquidación que cerró la semana casi en 170 pesos. Señales ineludibles de la falta de confianza que hay sobre el país, cuyos orígenes no son económicos sino políticos.

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La importancia de seguir la evolución del Contado con Liquidación es clave porque marca la decisión que tienen las empresas, fondos de inversión, y argentinos de sacar su patrimonio del país. Es decir, huir de la Argentina. La promesa de Martín Guzman de tomar medidas para ampliar ese mercado suena a poco. El problema radica en otro lado. A esta altura no es ya solo un problema de este gobierno. La recuperación de la confianza requiere de señales políticas claras. Un rumbo. Hoy no lo hay. El Presidente viene de decir que no cree en planes económicos.

 

Las últimas medidas del Banco Central aún generan mas incertidumbre. Las limitaciones para acceder a las divisas de los importadores obligan a pensar que tengan que recurrir a operar con el Contado con Liquidación. ¿Alguien cree que eso, tarde o temprano no terminará en los precios? Para ser simples, alguien que accede a ese mercado lo hace de la siguiente manera: compra bonos nominados en dólares con pesos y luego vende esos bonos contra dólares en el exterior. La cotización actual muestra la disposición a pagar lo que sea para salir del país lo más rápido posible, y aún ante restricciones actuales vigentes.

 

El resultado de ello es, claramente un fuerte impacto en la producción. El exceso de pesos por la alta emisión, a razón de 100 mil pesos por segundo, es una de las razones de esta problemática. No sólo faltan dólares, sobran pesos.

 

La historia argentina es cíclica y recurrente. La decisión política de no achicar el deficit fiscal explica en gran parte este momento. La manera de financiarlo es, básicamente de dos maneras: o tomando deuda o bien emitiendo. En el primero de los casos, se ha visto durante del gobierno de Macri terminó en una crisis de deuda. Ahora asistimos a una fuerte emisión que tiene como destino mayor inflación y hasta, por qué no, una hiperinflación. A ello hay que sumarle los ruidos políticos de un gobierno que no arroja señales claras, desde quién manda hasta su postura sobre la propiedad privada en la Argentina y el fomento a la inversión privada. Un combo demasiado explosivo para generar certidumbre.

 

Una clara muestra de este clima es la cotización de los bonos recientemente canjeados que rinden casi a valores de default, cuando sus vencimientos operan dentro de muchos años.

 

Por ello, la salida no es simple y requerirá de un amplio acuerdo. Sin ello, lo único que quedará por delante será esperar más de lo mismo. Y nos encontraremos en poco días con la misma información. No sólo se hablará de una suba del dólar, sino de desempleo, la pobreza, la caída de la inversión y la salida de patrimonio del país. Es el momento de la máxima responsabilidad de quienes gobiernan, pero también de quienes se le oponen.