Trump y Xi Jinping - Reuters

POR MANUEL CASTRO

En septiembre pasado se aprobó un marco estratégico para nuestro continente con la mirada puesta en el actual rival: China.

 

El gobierno de Trump aprobó este documento estratégico para el hemisferio occidental con especial atención al continente americano, la idea de promover elecciones libres en Cuba, Nicaragua y Venezuela y evitar como sea la influencia (calificada de maligna) de China. Solo China, no. Rusia también está incluida. Los chinos tienen una actividad interesante en toda nuestra región y los rusos en la zona del Caribe. Toda la zona iberoamericana es “crítica” para la seguridad, la paz y la prosperidad de los Estados Unidos.

 

El presidente de Venezuela anunció la creación de una especie de consejo militar para lograr lo que llamó la independencia de su país (y para mantenerla necesita armas) y para obtener todo aquello que necesita tendrá la ayuda de naciones que definió como “hermanas”. Pero no se refería a estados hispanos sino a China, Rusia, Cuba (la única hispana) e Irán.

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Un país hambreado pero con un régimen sostenido por los propios militares es una cuña interesante para algunas potencias. El régimen es absolutamente dependiente de la ayuda que le puedan brindar (nunca será gratis) algunos países. En el caso del combustible Irán es un aliado importante.

 

Pero este país no solo trata de esquivar los bloqueos para hacerle llegar gasolina (que también aprovecha Cuba) sino también está ayudando a poner operativas las refinerías.

 

En este mundo donde las fichas se están acomodando, Venezuela se ha convertido en un actor importante. Los venezolanos no, el territorio venezolano.

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El hecho es que los Estados Unidos están, no solo atentos sino dispuestos a destruir cualquier envío de armamento que se haga al régimen de Maduro, es decir, no permitirá que entre, entre otras cosas, ningún tipo de misil.

  

No será ni tolerado ni permitido. Tanto Maduro como Guaidó estuvieron interesados en recuperar el oro venezolano que está en Inglaterra. Maduro le paga con oro el combustible a los iraníes.

 

Una base misilística en Venezuela podría alcanzar a muchas ciudades de Estados Unidos. Y si bien en la actualidad Donald Trump nunca ha encarado ninguna guerra, es más, está repatriando soldados; es muy difícil creer que permita a países hostiles instalar bases militares a sus espaldas. Eso no lo toleraría ni Trump nadie. Algo que tendrían que tener en claro algunos “despistados ideológicos” es el hecho que, si se pudiera vencer a Estados Unidos eso no implica que, de quedar rusos o chinos el continente lograría la “liberación”. El cambiar de collar no hace libre a nadie. Lo importante es dejar de ser esclavo.