Donald Trump y Mike Pence, elecciones en Estados Unidos, REUTERSTRUMP Y PENCE. REUTERS

POR MANUEL CASTRO

Las campañas seguirán para asegurar al electorado afín. Me estoy refiriendo a las “grandes concentraciones” que la epidemia pueda permitir. Pero todo se ha dicho. Solo cabe esperar. No será una elección común y corriente. Desde hace tiempo la sociedad estadounidense está dividida, pero muy dividida. Fue una campaña en el barro.

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Trump en su último día de campaña con 5 mítines en cuatro estados. Biden en el Estados Unidos industrial, conocido como el “Cinturón del óxido”, justo en el mismo lugar donde el republicano logró la victoria que lo llevó a la Casa Blanca. Trump siempre fue mucho más activo que Biden, mostrándose como un superhéroe al que ni el virus venció. Es que aquí se está jugando la presidencia de la aún primera potencia que está luchando por seguir siéndolo. Mike Pence también haciendo lo suyo y Kámala Harris (ciudado no le gusta que se pronuncie mal su nombre, lo dijo en un acto, Kámala; ese es el modo) también recorriendo estados.

 

Trump había dicho que Pensilvania era el estado decisivo de los estados decisivos.

 

No pienso ni hablar de las encuestas, es una pérdida de tiempo. Muchas de ellas son pura propaganda y lo que se habla en los medios de comunicación también es relativo ya que todos son pro demócratas y anti Trump desde siempre, salvo algunos, muy pocos. No soy ni anti Trump ni anti Biden y menos a favor de cualquiera de los dos, pero es notorio el ataque que el republicano tuvo durante sus cuatro años de gobierno. Obama se cansó de bombardear países pero le dieron el Nobel de la Paz. Hay algo que no cierra. Biden está metido en un tema de corrupción por intermedio de su hijo Hunter. En un medio de comunicación yanqui si se habla de este tema, en el resto, no. Las tecnológicas también tomaron partido; si se subía un video en contra de Biden, lo borraban. Señores, la libretad es libre. Si no hubiera ocurrido el tema del virus, Trump no hubiera ganado. Hubiera arrasado. Y aún así como están las cosas el final es incierto porque nadie sabe qué diablos está pasando por la cabeza del ciudadano estadounidense. Tal vez ni ellos mismos lo sepan.

 

Es que el voto oculto sigue estando. O como otros lo llaman: el voto silencioso. Tanto para Trump como para Biden. Es muy triste que en una sociedad donde siempre la libertad campeó, donde cada uno podía decir a quién votaría; ahora es mejor callar, para evitar problemas. El silencio es el peor enemigo de la libertad. Y señalo esto debido a las medidas de seguridad que se están tomando en distintas ciudades. Hasta en Washington Distrito de Columbia. Es que el mundo se ha vuelto loco. La Casa Blanca está blindada ante la posibilidad de disturbios. De hecho se han anunciado o lo han anunciado algunos grupos radicales.

 

Las autoridades están en alerta al igual que los servicios de inteligencia para prevenir actos vandálicos como los que ha habido durante todo este año.

Joe Biden, elecciones en Estados Unidos, REUTERS	BIDEN. REUTERS 

Desde hace mucho, mucho tiempo los Estados Unidos están sumergidos en una escalda de violencia creciente, protagonizados por grupos que reclaman derechos pero que realizan actos de violencia y destrucción que al ciudadano medio estadounidense no le gusta y que además están muy bien financiados por algunos “filántropos”.

 

Ya han votado unos 94 millones de personas tanto por correo como de manera personal en los lugares habilitados.

 

Nunca se ha visto esto. Trump presentará batalla hasta el final, con un equipo controlando los votos.

 

Tal vez no se sepa el resultado definitivo en la misma noche del 3 de noviembre a las 19 horas de los Estados Unidos, 21 horas de Argentina.

 

Muchas incógnitas.

 

¿Por quién se inclinará la comunidad negra?

 

Con un 20% que vote a los republicanos, Trump gana.

 

¿Los hispanos de La Florida, tanto cubanos como venezolanos huidos de la dictadura chavista, por quién lo harán?

 

¿La comunidad haitiana de La Florida, son medio millón, olvidados tanto por demócratas como por republicanos, inclinarán la balanza?

 

¿Y los mejicanos del estado de Tejas?

 

Y si hubiera problemas ¿Cuál será la importancia que tendrá la Suprema Corte en este tema?

 

Tengo solo una corazonada, esto no termina el 3 de noviembre a la noche.