Diego Maradona, Reuters.

POR SEBASTÍAN DUMONT

Diego Armando Maradona fue, es y será mundial. No hace falta aclararlo. En ese contexto, tiene su capitulo bonaerense. Sobre todo del conurbano. Nació hace sesenta años en Villa Fiorito, una de las localidades del municipio de Lomas de Zamora. Su vida en esta tierra se apagó también en el Gran Buenos Aires, donde vivió sus últimos años. Es, además, el lugar que eligió para realizar una de sus últimas acciones solidarias con su sello, “Las 10 del 10”.

 


Las vueltas del destino quiso que Maradona naciera y muriera en la provincia de Buenos Aires. De aquellos años donde emergió al mundo en su querida Fiorito a la que ayudó desde siempre, a este momento que lo encontró en Tigre, dirigiendo a Gimnasia y Esgrima de la Plata, equipo de la capital bonaerense. Allí vivió hasta que su última operación lo llevó al norte del Gran Buenos Aires. Antes, su vida la había transitado en el municipio de San Miguel, en una casa de un barrio cerrado en Bella Vista.



Las calles del conurbano también fueron testigos de la extraordinaria simpleza de Diego. Millones de ejemplos, como aquel que cuando vivía en Bella Vista solía ir al buscar en persona el diario a un puesto de la calle Richeri y San Martín, donde permanecía horas charlando con la gente sorprendida de verlo. Y pellizcando su piel para saber si lo que observada era cierto.



Fue en esos recientes tiempos donde nació la última gran acción solidaria de un hombre que solía serlo al infinito y de la manera más anónima posible. Se trató de la cruzada solidaria “Las 10 del 10” junto con la Cruz Roja y el Gobierno Nacional. En otra muestra más de su destino, indefectiblemente bonaerense, el primer sitio que se escogió para arrancar fue en el Gran Buenos Aires.

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Allí, Maradona donó 10 camisetas firmadas que se subastaron para recaudar alimentos y realizar obras de infraestructura en distintos puntos del país: “De todo corazón, seguimos ayudando”, fue su mensaje en las redes sociales. En la primera etapa las ciudades elegidas fueron: Villa Palito (en La Matanza), La Plata y Tigre (Buenos Aires). También en esa primera jornada incluyó la correntína localidad de Esquina, donde solía ir a pescar con su padre, Don Diego.



La idea de Diego era además de la donación de las camisetas, llevar a esas ciudades distintas sorpresas para motivar a quienes pueden para que se sumen a las donaciones. “Cuando estábamos en Fiorito lo llamé para contarle como estaba la cancha en la que los chicos jugaban y en ese momento él decidió que se la arreglemos. Diego siempre sorprende y no tengo dudas que si se trata de sumar para conseguir más cosas para quienes lo necesitan, él será el primero en hacerlo”, contó en dicho momento su abogado Matías Morla, embajador en la campaña, quien la organizó junto al Diputado Nacional Nicolás Rodriguez Saá que se había acercado mucho a Diego Maradona en esta última etapa de su vida.



El coqueteo de Maradona con la política ha estado siempre presente en su vida. Nunca ocultó su pensamiento y cimentó una fuerte defensa del gobierno de Alberto Fernández como el de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. En otra paradoja del calendario, pasó a la inmortalidad el mismo día que Fidel Castro, a quien llevaba tatuado en su cuerpo, junto con el Che Guevara. Claramente esa era la definición de su pensamiento político, transgresor y polémico que nunca ocultó. Pero en estos momentos, la política ocupa un plano de, claramente, una segunda posición.



Lo real es la noticia. Se fue de este mundo Diego Maradona. Los hombres de su talla no mueren, transitan hacia la inmortalidad. Diego Maradona es mundial. Todo lo que representó Maradona se puede condensar en las características propias de un territorio como el conurbano bonaerense. Donde nació. Desde donde partió. Gracias Diego. Hasta Siempre.