Maradona y Claudia Villafañe casamiento, ReutersDiego Maradona y Claudia Villafañe dieron el si en 1984. Foto: Reuters.

POR KARINA VITORINO

Ellos eran adolescentes, su amor comenzó en las calles de Villa Fiorito. ¿Dónde?, en un auto viejo detrás de la Escuela Mecánica de la Armada. Él ya jugaba en Argentinos Juniors. Él estaba deslumbrado por “La Claudia”, fue a hacia ese automóvil con una botella de champagne y con un anillo para proponerle que sea su novia. Así comenzó todo.

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Pero previo a esta escena, ellos fueron amigos. Ellos se “miraban” desde antes. En octubre del 76, Diego se había mudado a una propiedad horizontal. Él con su familia, vivían en la casa del fondo y los “Villafañie”, adelante. “El diez” había confesado que “nos empezamos a mirar desde el primer día” pero que Diego se había “animado a hablarle” unos meses después.

 

Hasta que llegó el día de ir a “encararla”. Había un baile social, ambos “nos esperábamos” había revelado “Dios”. La pista de baile estaba lista, Diego la saca a bailar a Claudia y como si todo hubiera estado sintonizado para ayudar al ex jugador a conquistar a quien sería su futura mujer, comienza a sonar el tema “Yo te propongo”, de Roberto Carlos. No tuvo más nada que decir, todo fluyó y ella aceptó sin dudar. En ese preciso momento fueron y serán para siempre: “El Diego” y “La Claudia”.

 

La vida siguió, parecía una pareja que no se quebraría nunca pero las adiciones e infidelidades de Diego, sumados a terceros que querían su dinero y poder, irían opacando poco a poco el retrato familiar.

 

En España vivió el cielo y el infierno. Allí probó por primera vez la cocaína. Y ahí fue donde comenzaba el derrumbe premonitorio de la salud de “El 10”.

 

Luego les tocó en Nápoles. Claudia soportaba sus llegadas tarde pues “siempre volvía a casa”. Los engaños amorosos eran moneda corriente. Dos años después, Villafañe queda embarazada de Dalma. Para ellos era muy importante formar una familia. Pero a mismo tiempo "La Claudia” se enteraba que había una mujer llamada Cristina Sinagra quien decía tener un hijo del ex jugador. Diego se lo negó, hasta que 30 años después lo reconoció como su hijo legítimo: “Diego Jr”.

 

Tiempo después llegó Giannina. Maradona volvió a pedirle a Claudia que sea su mujer. Afianzaron sus sentimientos cuando se casaron en la Basílica del Santísimo Sacramento, Diego entró del brazo de la “Tota” y ella acompañada por su padre. Pero lo mejor vino después: el festejo que debía ser a lo grande. El lugar elegido fue en el Luna Park. El estadio se convirtió en un salón de fiestas con 1200 invitados.

Maradona y Claudia Villafañe casamiento, ReutersLa "Tota, Diego y Claudia en su casamiento. Foto: Reuters.

Parecía que los errores del pasado quedaban atrás pero, otra vez el fantasma de la infidelidad, opacaba la relación. Nuevas recaídas en drogas y adicciones. Diego decide internase en Cuba y Claudia estaba ahí, apoyándolo y sacándolo adelante.

 

Pero Villafañe se cansó. El 7 de marzo de 2003 ella presentó un demanda de divorcio. A pesar del sufrimiento y de no estar más juntos, la madre de Dalma y Gianinna, lo acompañó a triunfar en el programa “La noche del 10”. Ella siempre estaba.

 

Hasta que Maradona se enteró que Claudia tenía una nueva pareja (Jorge Taiana). Y allí, manejado por los celos, comenzaron las acusaciones legales; el famoso “Claudia me robó plata”. Casos que siguen en el juzgado.

 

Un amor que pasó por todos los estadios, un amor que superó barreras, acalló fantasmas, sufrió, renació y que hoy quedará plasmado en la historia.