Nicolás Maduro y Fidel CastroPor Manuel Castro

PARTE 2

Manifestaciones en gobiernos totalitarios se pueden hacer, pero siempre que sean a favor.

No hay nada más importante que la libertad. Se lucha por ella, se mata por ella, se muere por ella. Sencillamente porque no se puede vivir sin ella.

 

Mientras tanto en Venezuela, territorio cubano de ultramar, el 6 de diciembre hubo elecciones sin la participación de la oposición, de la cual no me cansaré de decir que también es parte del problema.

 

La abstención ha sido muy importante. Pero la apatía no cambia las cosas. Maduro sigue en el poder, la oposición sigue tirando piedras al tejado con resultado nulo, 5 millones de venezolanos fuera y un país con riquezas empobrecido por la ceguera ideológica más brutal. Maduro no convence y Guaidó tampoco. El nudo gordiano está en el sistema y en la casta política, pero hay algo que también falla en el pueblo.

 

Dentro de las idas y vueltas políticas, los apoyos para los dos bandos, y también las acusaciones.

 

Guaidó disparó contra Rodríguez Zapatero (no es la primera vez) por su alineamiento con el régimen de Maduro, es decir, su falta de ecuanimidad.

 

Los cuatro líderes de la oposición rechazaron estas elecciones organizadas por el Consejo Nacional Electoral señalando que “la abstención demostró que el régimen está solo”.

 

Guaidó remató: “el fraude ha sido consumado y el rechazo mayoritario del pueblo de Venezuela ha sido evidente”.

 

Volviendo al impresentable del ex premier español Rodríguez Zapatero, el peor primer ministro del Reino hasta que llegó Pedro Sánchez que lo superó.

 

El accionar de ZP ha sido siempre turbio, de hecho siempre lo consideraron un ministro de relaciones exteriores de Maduro más que un mediador.

 

Hasta personas muy allegadas a ZP como el caso de la ex senadora Piedad Córdoba dijo (en el programa Las dos orillas, el video de la entrevista se puede encontrar en Internet y en diarios) que José Luis Rodríguez Zapatero estaría vinculado con las minas de oro del Maduro.

 

Le dijo Piedad Córdoba a ZP: “¿pero, ustedes, cómo están haciendo? Yo no lo logro entender.

 

Contestó ZP: “a todos nosotros (parece ser que son muchos) nos dieron una mina de oro. Nosotros explotamos y lo que nos llega por nuestro lado, nos llega por acá”.

 

Según se ha informado el oro es importante para las compras que tiene que hacer el régimen (por eso la desesperación para que el Reino Unido le devuelva lo que se envió en la época de Chávez).

 

Parece ser que el oro se triangula vía Turquía y las herramientas para la explotación fueron compradas a China. Todo esto manejado por los jerarcas del gobierno sin dejar de lado la explotación de coltán.

 

Tan comprometido está Rodríguez Zapatero con el régimen que ha llegado a sugerir que la Unión Europea debería cambiar su postura con respecto al país caribeño, es decir, que se debería reconocer las elecciones del domingo 6 de diciembre.

 

Las declaraciones de ZP fueron criticadas por toda la oposición venezolana. Lo calificaron como cómplice de la violación de derechos humanos o de hacer gestión a favor del gobierno de Maduro.

 

El gobierno español en una actitud miserable como la propia actuación de ZP dijo que “las declaraciones de Zapatero no molestan en la Unión Europea”.

 

Aunque después matizaron señalando que lo que decía lo hacía en su nombre. Mucho no se puede esperar de la actual administración de Pedro Sánchez, el peor gobierno en el peor momento. Pero que responde bien a sus mandos naturales. Sobre todo a los “filántropos” de apellidos capicúa.

 

Se suponía que ZP debía ser un mediador, estar en el medio de ambos bandos y no, inclinarse por uno.

 

Pero la opinión sobre la actitud de Rodríguez Zapatero parece ser unánime. Hasta el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, hace unos años salió al cruce del ex premier español, que en República Dominicana había dicho (de Almagro) que “resulta insólito que alguien que dirige un organismo internacional desconozca las reglas básicas de la Carta Magna de las Naciones Unidas y de la legislación que regula el uso de la fuerza, que solo puede ser autorizado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en una serie de supuestos”.

 

A lo que Almagro fiel a su estilo le replicó: “el señor Zapatero está en el mayor grado de imbecilidad actualmente porque tiene un problema de comprensión. Mi consejo es que no sea imbécil. Defender una dictadura es ser un político perimido, arcaico y anacrónico. También hay vestigios de corrupción política, de indignidad política. Viene haciéndole mandados al régimen desde 2016. El señor Zapatero es el ministro de Exteriores de la dictadura venezolana, trata de vender a la dictadura de Maduro en la UE y en foros internacionales. Eso es inaceptable e indigno para cualquier político”.

 

Rodríguez Zapatero sabe bien lo que hace y está en el lado que más le conviene. No había planteado en algún momento, hace años ya, lo que llamó la “Alianza de las Civilizaciones”, una especie de antítesis de “El choque de Civilizaciones” de Samuel Huntington. ¿Y en qué quedó eso? Porque el choque se viene. Me equivoqué, no se viene; ya llegó. Ya está. Estuvo siempre.

 

Este energúmeno dijo por videoconferencia el 15 de mayo de este año en un encuentro del Grupo de Puebla (cuidado con esta gente) en el que se reúnen dirigentes hispanoamericanos de izquierda y del que este señor forma parte, textual: “quiero recordar que es muy importante que la izquierda latinoamericana y LatinoAmérica haga un diálogo con China para recuperar un orden multilateral. Instituciones como Naciones Unidas, como la OMS, como el FMI, con más poder, con más potencia, con más gobernanza real, tenemos que hacer que China y ojalá la UE, muchos trabajamos en esa dirección, pongan a Estados Unidos en una situación imposible, imposible”.

 

¡Y aún existen personas que cuando se les comentan cosas similares dicen que son teorías de conspiración!

¡Te lo dicen en la cara!

 

¿Se entiende ahora lo que está pasando en los Estados Unidos con el resultado de las elecciones? ¿O hay que explicarlo en swahili?

 

Las dictaduras, todas se parecen. El nazismo tuvo su Nuremberg, pero el comunismo con sus 120 millones de asesinados aún no.

 

Al régimen de Maduro se lo acusa de provocar 18.000 asesinatos y 15.000 detenciones arbitrarias (en la tercera parte de este artículo les pasaré las cifras que se manejan que sobrepasan los doscientos mil). La OEA acusó a la Corte Penal Internacional de ser absolutamente indiferente y demorar las investigaciones. Personalmente no me asombra.

 

El 18 de septiembre de 2019 el Parlamento Europeo aprobó una resolución donde se condenó los crímenes cometidos por el comunismo. En la mayoría de las ex repúblicas soviéticas la exhibición de símbolos nazis y comunistas están prohibidos.

 

Pero como son cobardes ahora se autodenominan socialdemócratas o progresistas, que es casi lo mismo.

 

El amor por el poder de los aspirantes a ser autócratas no ha disminuido. Si no pueden por las malas, lo disfrazan.

 

Ya lo decía Hitler en su momento: “el camino del poder nos lo señala la ley”

O como dijo Stalin en 1934: “no me importa quien vote, sino quien cuenta los votos”

Una versión de Smartmatic o Dominion pre Segunda Guerra Mundial.

Maduro ajustó la ley a sus intereses y una parte del rebaño fue a votar.

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