Miguel Ángel Russo, DT de Boca Juniors, NapoleónMiguel Ángel Russo con gorro de Napoleón - Diario 26

Por Matías Greisert

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Si uno prendía el televisor alrededor de las 22 horas de este miércoles para ver un partido de fútbol y no conocía a los equipos, posiblemente hubiera dicho que Boca era dirigido por Marcelo Gallardo.

 

Delanteros que ahogaban la salida del rival, un mediocampo con caudillos para no ceder terreno y una defensa que marcaba lejos de su arquero para hacer un equipo corto y tener presencia tanto en defensa como en los momentos en los que el Xeneize tenía la pelota fueron las claves de la clara victoria de Boca ante un Racing apagado y superado.

 

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Allí radica la importancia de un entrenador inteligente como lo es Miguel Ángel Russo, uno de los más importantes de la historia del club, que tomó nota de lo sucedido en Avellaneda y le dio una paliza táctica a Beccacece, uno de los entrenadores más elogiados del país en ese rubro.

 

El planteo de cerrar a Villa y Salvio, para sacarle referencia a los laterales de la Academia, rompió el partido. Las espaldas de Matías Rojas y Lolo Miranda eran un terreno sin custodia y obligaban a los centrales a quedar siempre mano a mano con jugadores muy importantes del Xeneize.

 

Los cambios también fueron una diferencia: cuando el Pulpo González, patrón por personalidad y experiencia, dejó la cancha por lesión ingresó Capaldo, su reemplazante natural, pero con características muy diferentes. Sin embargo, el juvenil volante controló sus emociones y se ubicó junto a Campuzano para que no aparecieran espacios entre líneas. Las palabras de Russo, Herrón y Somoza, tres especialistas en la posición, serán importantes para terminar de pulir a un jugador con muchas condiciones, sobre todo físicas.

 

Por el contrario, Beccacece pareció no entender lo que el partido le demandaba y nunca rompió su esquema de cinco defensores. El equipo pedía a Nery Dominguez para patrullar la zona media y cerrar a Soto a la zaga, pero el desorden terminó con una escena inesperada y que termina sellando la serie: Lisandro López marcando como un lateral izquierdo y haciendo el penal que Villa terminaría cambiando por gol.

 

La sorpresa es una característica a la que el Muñeco nos tiene acostumbrado en sus equipos. Los tres defensores en el partido de ida en La Bombonera en la recordada final de la Copa Libertadores de 2018 es uno de los tantos ejemplos en los que Napoleón mostró su conocimiento para influir en un encuentro.

 

Ahora llega la hora de la verdad: el cruce por la Copa Maradona entre Millonarios y Xeneizes el próximo 2 de enero puede ser determinante a la hora de buscar el líder de la zona que jugará la final en San Juan y, unos días después, comienzan las semifinales ante Palmeiras y Santos, que no serán cruces sencillos. Ya habrá tiempo de pensar en una revancha de Madrid y una nueva final continental entre los dos más más grandes del país. Una final que, por historia y jugadores, se repetirá más seguido de lo que muchos piensan.